La Xunta plantea una mayor implicación en la organización de la prueba y refuerza el papel de los docentes de Bachillerato

Alumnos se examinan en las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).EFE
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Los fallos que marcaron la última Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Galicia tendrán consecuencias. La Xunta ha decidido reformar el modelo con el que se diseñan y supervisan los exámenes después de una convocatoria salpicada por errores en varias pruebas que levantaron críticas entre alumnos y docentes.
La reforma más importante será la implantación de una doble revisión obligatoria de los exámenes. A partir de ahora, cada ejercicio deberá ser supervisado por dos personas antes de incorporarse a la prueba definitiva: quien lo redacta y un segundo revisor independiente. Si surgen discrepancias, ambas partes deberán consensuar una nueva versión antes de que el examen pase por una última validación de la dirección del grupo de trabajo.
Ese refuerzo de los controles se completará con la creación de bancos de preguntas similares a los que ya se utilizan en procesos selectivos como las oposiciones o el examen MIR. Los ejercicios deberán incorporarse previamente a una reserva común después de haber sido revisados y validados por especialistas. A partir de ella se confeccionarán los exámenes de cada convocatoria. Educación considera que este sistema permitirá mejorar la calidad técnica de las pruebas y reducir el riesgo de errores o incidencias de última hora.
Los cambios alcanzarán también a quienes elaboran los exámenes. La Xunta quiere dar más peso a los profesores de Bachillerato, al considerar que son "quienes mejor conocen los contenidos que después se evalúan en la PAU" y la realidad diaria de las aulas. Así, los grupos pasarán a estar formados por un máximo de dos docentes universitarios y hasta cuatro representantes de Secundaria o de la Inspección Educativa. Además, por primera vez podrán estar dirigidos por profesorado no universitario.
Para coordinar el nuevo modelo, el Gobierno gallego creará una estructura compartida con las universidades de Santiago de Compostela, A Coruña y Vigo. Según ha detallado el consejero de Educación, Román Rodríguez, la reforma se articulará alrededor de una Comisión Organizadora, encargada de fijar las líneas generales de la prueba y supervisar su funcionamiento, y una Comisión Técnica que asumirá las tareas relacionadas con la elaboración, distribución y corrección de los exámenes.
La reforma no supondrá, sin embargo, la desaparición de la Comisión Interuniversitaria de Galicia (CIUG), responsable hasta ahora de gestionar la prueba de acceso a la universidad. El organismo mantendrá sus funciones, aunque integrado en un modelo que otorgará una mayor capacidad de participación y supervisión a la Administración autonómica.
Competir en igualdad
El presidente gallego, Alfonso Rueda, ha vinculado la reforma a una reclamación que Galicia mantiene desde hace años sobre la PAU. A su juicio, los estudiantes gallegos obtienen habitualmente buenos resultados en distintos indicadores educativos nacionales e internacionales, pero ese rendimiento no siempre se refleja después en las notas con las que compiten por las titulaciones más demandadas. "Queremos garantizar, a través de una mayor participación y de una mayor coordinación, que los alumnos y alumnas gallegos estén en igualdad de condiciones con el resto de los alumnos que hacen la PAU en toda España".
La iniciativa se ampara en el nuevo Real Decreto aprobado por el Gobierno en 2024, que permite a las comunidades autónomas adaptar determinados aspectos organizativos de la prueba. Según ha explicado la Xunta, otras regiones como Castilla y León, Asturias, Castilla-La Mancha o Cantabria ya han avanzado en fórmulas similares de coordinación entre administraciones y universidades.
El consejero de Educación, Román Rodríguez, ha asegurado que la propuesta será trasladada de forma inmediata a las universidades para abrir un proceso de negociación sobre su desarrollo. El responsable educativo ha defendido que la reforma busca mejorar la PAU "desde el diálogo, desde la tranquilidad y desde la sensatez" y ha subrayado que parte de las medidas podrán aplicarse ya en la convocatoria de 2027, mientras que otras se incorporarán de forma progresiva hasta 2028 para acompasarlas al calendario académico.





























