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"Está muy bien y tranquilísimo", dice al elmundo.es Jesús Hevia, padre del ornitólogo gallego Ricardo Hevia, uno de los 14 españoles que se encuentran a bordo del MV Hondius, el crucero en el que se ha declarado un brote de hantavirus que se ha cobrado ya la vida de tres personas.
"He hablado con él este mediodía y están esperando a que leven anclas y que les lleven a Canarias y de allí a Madrid al Gómez Ulla", explica en conversación telefónica cómo va a actuar con los pasajeros españoles del barco, quienes, tal y como anunció este miércoles el Gobierno, tendrán que pasar un periodo de cuarentena en el hospital madrileño aunque, como Ricardo, no presenten síntomas de contagio.
La situación actual dentro del MV Hondius, según le ha relatado a Jesús su hijo, es de calma. "No están encerrados, andan con mascarilla por el barco, con precaución, pero no es un encierro como si estuvieran en la cárcel", cuenta Jesús, a quien su hijo Ricardo le ha pedido que no facilite su teléfono a los medios de comunicación. "A él no le gusta ser protagonista de nada. Vinieron varias veces a casa periodistas cuando ha regresado de otros viajes largos y nunca ha querido hablar".
Así, antes de embarcarse esta expedición por el Atlántico Sur, Hevia, que trabaja en una consultora medioambiental, había realizado ya otros viajes ornitológicos a destinos remotos como "la Antártida, el Polo Norte o Alaska, pero un caso como este nunca le pasó", dice su padre, quien supo que algo iba mal el viernes 1 de mayo. "El no es de contar mucho, no nos cuenta si no es muy importante. Y al desembarcar en Cabo Verde el viernes pasado nos llamó: 'No os alarméis pero están pasando algunas cosas en el barco y no sabemos qué va a suceder'".
Ricardo Hevia, de 50 años y originario de la localidad coruñesa de Cariño, embarcó el pasado 1 de abril en Ushuaia (Argentina) para realizar una expedición de 34 noches a través del Atlántico Sur. Su objetivo: observar y documentar aves pelágicas en algunos de los enclaves más remotos del planeta. "Iba en un grupo con otros ornitólogos y aficionados a las aves, tres asturianos y dos madrileños", explica su padre.
La ruta incluía paradas en las islas de San Pedro (Georgia del Sur), Gough Island, Santa Elena --conocida por haber sido prisión de Napoleón--, Ascensión y Tristán da Cunha, considerado el asentamiento humano más aislado del mundo, a 2.500 kilómetros de la costa sudafricana.
Para ello viaja en el MV Hondius, un buque rompehielos de 110 metros de eslora, propiedad de una compañía holandesa y preparado específicamente para la navegación polar.
Durante la travesía, Hevia y sus compañeros buscaban avistar especies como los petreles, las pardelas y varias clases de albatros y pingüinos.
Ricardo Hevia cuenta con una dilatada trayectoria como ornitólogo .En 2024 fue galardonado con el Premio RARO de Honor por la observación del ave más atípica registrada en Galicia, su comunidad natal y el territorio en el que ha desarrollado buena parte de su actividad profesional.

Ricardo Hevia posa con su premio Raro de honor.RARO
Fue además autor del boletín de la Estación Ornitológica de Estaca de Bares, elaborado por encargo de la Consejería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia.
Aunque gran parte de su carrera ha transcurrido en las inmediaciones de su Cariño natal, el ornitólogo también ha viajado a algunos de los lugares más remotos del planeta para observar fauna salvaje. Entre ellos figuran Nueva Zelanda —adonde acudió para estudiar pingüinos—, Madagascar, Argentina, las Islas Malvinas, Georgia del Sur y la Antártida.
Su página web lo define como "uno de los observadores de aves más activos del noroeste de España y miembro del Comité de Rarezas de España. Posee el récord personal de observaciones de petreles de Fea / Madeira vistos desde la Europa continental". Entre sus principales intereses dentro del campo de la ornitología figuran "la localización de rarezas, la identificación de gaviotas y la fenología de las aves en el norte de Galicia. Hasta la fecha ha encontrado 28 rarezas españolas y 36 rarezas gallegas".
La alerta en el MV Hondius saltó el pasado 2 de mayo, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibió la notificación de un brote de enfermedad respiratoria grave de origen inicialmente desconocido en este buque, que a 147 personas --88 pasajeros y 59 tripulantes-- y que ahora tiene como destino final las Islas Canarias. Junto a los tres fallecidos, se ha registrado al menos otro caso en estado crítico.
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