Pol�tica
El caso de presunto acoso sexual reordena Monforte, coloca al hijo del alcalde en el pleno y tensiona la mayor�a que sostiene la Diputaci�n de Lugo

El expresidente de la Diputaci�n de Lugo y todav�a alcalde de Monforte, Jos� Tom�.EFE
Juan B. Ca�ellas Santiago de Compostela
Actualizado
La crisis pol�tica —y ahora tambi�n judicial— que envuelve al expresidente de la Diputaci�n de Lugo y todav�a alcalde de Monforte de Lemos, Jos� Tom�, ha entrado en una nueva fase con consecuencias visibles en el propio organigrama municipal. El gobierno local anunci� este lunes que la edil Regina L�pez asumir� las competencias de Mujer e Igualdad tras la dimisi�n, hace una semana, de la hasta ahora responsable del �rea, Margarita L�pez, quien aleg� "motivos personales" que la obligaban a renunciar.
El decreto de delegaci�n fue firmado esa misma ma�ana por el regidor y supone la reorganizaci�n de un departamento especialmente sensible en el actual contexto. L�pez conservar� adem�s la delegaci�n de Consumo y asumir� la coordinaci�n de los actos del D�a Internacional de la Mujer en el municipio, una cita que este a�o adquiere inevitablemente un significado pol�tico a�adido.
La remodelaci�n, sin embargo, va m�s all� del relevo en Igualdad y activa una consecuencia directa en el pleno. Ya que la vacante que dej� Margarita L�pez corresponde al siguiente nombre de la lista socialista de 2023, que no es otro que el de Miguel Tom�, hijo del alcalde y exresponsable de Medio Ambiente en el anterior mandato. En las �ltimas municipales qued� fuera por la m�nima, al no obtener el PSOE un concejal adicional en el reparto final. Ahora acceder� a la Corporaci�n por efecto autom�tico de la renuncia y lo hace en el momento m�s delicado para su padre, despu�s de que la Fiscal�a Provincial de Lugo haya interpuesto una querella por hechos denunciados que podr�an constituir un delito de acoso sexual o de abuso en el ejercicio de la funci�n p�blica, supuestamente ocurridos en septiembre de 2025.
La entrada del caso en la v�a penal llev� ayer a la direcci�n gallega del PSOE a comunicar la suspensi�n del procedimiento interno que permanec�a abierto en el canal antiacoso del partido, conforme a lo establecido en sus normas, y a reiterar su "plena confianza en la Justicia", apelando a la presunci�n de inocencia como principio esencial del Estado de Derecho. En el mismo comunicado, los socialistas subrayan que siempre animan a denunciar y recuerdan que la decisi�n sobre el momento y la forma de hacerlo corresponde exclusivamente a la v�ctima, dejando ahora en manos de los tribunales la determinaci�n de los hechos y, en su caso, de las responsabilidades.
Las implicaciones, con todo, trascienden el �mbito estrictamente municipal. Tom� ya no milita en el PSOE ni preside la Diputaci�n, pero conserva su acta como diputado no adscrito y contin�a al frente de la Alcald�a de Monforte. En la instituci�n provincial ha optado por un perfil bajo, aunque mantiene el sentido de voto alineado con el grupo socialista. De hecho, ese apoyo result� decisivo para que la socialista Carmela L�pez alcanzara la presidencia con el respaldo del BNG, configurando una mayor�a que depende, en la pr�ctica, de su voto.
Hasta ahora, esa mayor�a en la Diputaci�n se defend�a con un argumento c�modo: no hab�a causa judicial abierta y, por tanto, no hab�a raz�n para alterar el fr�gil equilibrio pol�tico. La querella de la Fiscal�a rompe esa coartada de ra�z. A partir de ahora, cada votaci�n arrastrar� una pregunta inc�moda sobre hasta qu� punto puede sostenerse un gobierno cuya aritm�tica depende del voto de un diputado no adscrito, investigado por presunto acoso sexual y, sin embargo, decisivo para conservar el poder.
Mantener el apoyo de Tom� —pese a su expulsi�n del partido— implica asumir el desgaste de convivir con la sombra de la investigaci�n y justificar por qu� su voto sigue siendo imprescindible en la Diputaci�n. Prescindir de �l, en cambio, abre la puerta a perder la instituci�n provincial y desatar una crisis mayor en pleno ciclo preelectoral, con las municipales de 2027 ya en el horizonte. La ecuaci�n se reduce a su expresi�n m�s cruda y obliga al PSOE y al BNG a preguntarse si prefiere el poder inmediato o la coherencia pol�tica a largo plazo.


















