Actriz y defensora de la causa palestina, se dio a conocer en 2014 con la serie 'El Príncipe'. Tras 13 años alejada de los escenarios, regresa al teatro con 'Cucaracha' una distopía sobre la guerra y las relaciones entre hombres y mujeres que se representa en los Teatros del Canal del 20 al 28 de junio. En ella interpreta a Beth, una profesora de Biología, en las funciones de los días 25, 26, 27 y 28.

Hiba Abouk (Madrid, 1986)
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- 'Cucaracha' habla de muchas cosas. ¿Cuáles destacaría por encima de las demás?
- Para mí lo más interesante de la obra son todos los conflictos humanos que hay en ese contexto de guerra y cómo aun así los personajes se aferran a lo que tienen para sobrevivir y para avanzar en el día a día.
- ¿Cómo es hacer de Beth, su personaje en la función?
- Admiro en ella esa capacidad de resiliencia y de cuidar de sus alumnos hasta la última consecuencia, de querer que estudien y de creer en ese futuro que todo apunta que no va a existir para ninguno de ellos, sobre todo para los chicos, porque se van a alistar. Ella insiste en que sí, que puede haber un futuro, que tienen que estudiar para aprobar, para que puedan ir a la universidad. Admiro su esperanza, su fe y el amor que tiene por sus alumnos, muy maternal hacia todos ellos.
- Ahora que menciona la maternidad, ¿hasta qué punto le ha influido el hecho de ser madre en esta aproximación?
- No sé cómo lo habría interpretado si no lo fuera, pero como lo soy, y he desarrollado un amor muy genuino hacia mis hijos, creo que era muy interesante usar una parte del mismo con estos personajes, que están ahí prácticamente 24/7 en ese centro educativo y que necesitan ese amor para poder avanzar y ser alguien.
- Otra de las ideas de la obra es hasta qué punto somos diferentes hombres y mujeres.
- Sí que existen diferencias entre los hombres y las mujeres. Beth es profesora de Biología y lo explica de una manera muy científica en la obra: para que una población exista hacen falta muchísimas más hembras que machos. Uno solo puede fecundar y sostener a toda una población; las mujeres no podemos hacer eso, necesitamos al macho. Otra diferencia la vemos en la comparativa con los animales, que es de donde venimos todos. En la relación que tiene el animal con el sexo, las hembras sólo están sexualmente disponibles ciertos días al mes, que es cuando ovulan, mientras que el macho está disponible todo el tiempo. Así que somos muy diferentes. Si no, el 99% de los casos de violencia de género no sería de hombres hacia mujeres. Al revés sucede, no lo voy a negar, pero pasa poquísimo. Que seamos diferentes no significa que tenga que haber privilegios. Y, sin duda, la educación puede hacer mucho para que no haya tanta diferencia. Se nos ha educado de manera tan diferente que nos hemos creído mucho más diferentes de lo que somos. Tengo dos hijos varones y les voy a educar para que sean maravillosos y que haya muy poca diferencia entre cualquiera de ellos y una mujer: en valores, principios, respeto.
- Hay quien sostiene que la educación no es capaz de vencer el 'nocivo' instinto natural masculino, como si fuera una especie de maldición.
- En eso sí que me parezco mucho a Beth: creo que con la educación se puede solucionar y es lo que yo voy a procurar con mis hijos. No creo que sea ninguna maldición ser hombre. Siempre quise tener niñas, al final tengo niños, y, si lo pienso, me daría mucho más miedo tener una niña, que salga a la calle y que la violen. Y con mis hijos no tengo ese miedo. Eso es fuertísimo. Cuando veo a mis amigas con hijas que salen y entran... Madre mía, con la que está cayendo. Yo me cagaría: es que no paran de salir casos de que les han echado droga en la copa o que les han hecho no sé qué. O sea, que más maldición es ser mujer.
- ¿Cómo es posible que el sexo, que es de las mejores cosas de la vida, sea también el origen de algunos de los peores horrores?
- Ojalá pudiera darte la respuesta, pero yo creo que va en la persona, en lo vicioso que es cada uno, en la capacidad de adicción que pueda tener cada uno. Si alguien tiene unos vacíos enormes y los va solventando con sexo, y más sexo, se convierte en una enfermedad, en algo destructivo y oscuro. Tampoco te sabría decir, porque intento tener una relación sana con todo lo bueno que hay en el mundo y no abusar de nada.
- ¿Qué puede decir sobre el mensaje que lanza 'Cucaracha' en el contexto bélico actual?
- Esta obra parece que fue escrita este año, y sin embargo es de 2008, hace casi 20 años; es increíble. Siempre ha habido conflictos, pero ninguno que salpicara tan de lleno el mundo como lo que está pasando ahora en todas partes, sobre todo en Oriente Próximo y Oriente Medio. Cuando la leí lo que más me gustó fue que fuera una obra tan de actualidad, tan en consonancia con lo que está pasando. Es muy necesaria. Al principio parece una obra fácil de ver y difícil de entender, porque hay mucha información y lo que pasa es muy fuerte. Pero a los pocos días te van cayendo las fichas. A mí me ha hecho pensar que tenemos que tener la honestidad y la capacidad de ponernos enfrente de la verdadera realidad de lo que hay en las guerras: ¿De verdad vamos a mandar a nuestros hijos a luchar? ¿Qué va a ser de esa persona si es que sobrevive? ¿Por qué coño tiene que existir una guerra? ¿Por qué coño tiene que haber un ejército? ¿No tenemos otras herramientas para solucionar nuestros problemas o qué? Es tremendo que sigamos en estas. Es terrorífico.
- ¿Puede una obra de teatro como ésta mejorar esa situación?
- El teatro, el arte y los artistas que escriben obras como ésta y que hablan de las verdades del pueblo, de lo que puede llegar a sentir una madre o una hermana ante situaciones como las que se cuentan aquí, son fundamentales para concienciar a la gente de que la guerra no lleva a nada bueno. Y creo que se puede avanzar muchísimo con ello.
- ¿Cómo ha sido en su caso?
- A mí me han educado los libros. En mi casa había mucho silencio y las conversaciones familiares no fueron ni largas, ni ricas, ni estuvieron muy presentes. Entonces, yo me encerraba y leía, iba al colegio, volvía y leía. Me ha educado Federico García Lorca y Baudelaire y Camarón de la Isla. Y bueno, no me ha ido mal, porque empatizo muchísimo con el otro; hasta con el mayor demonio puedo llegar a empatizar.
- Usted menciona el poder de la educación en la obra. Pero también hemos visto que el Mal se ha manifestado en las sociedades más cultivadas.
- Que seas intelectual y culto no quiere decir que no puedas ser un asesino, un hijo de puta, un fascista o un nazi de mierda. Pero estoy mucho más a favor de pensar que la gente necesita tener una sensibilidad artística para poder tener una empatía hacia ciertos sentimientos, que le conmueva el ser humano, el prójimo. Para no querer nunca hacerle daño bajo ningún concepto ni darle muerte a nadie. Es que me parece una locura matar a alguien, da igual lo que te hagan. ¿Quiénes somos nosotros para matar al otro?
- Viene usted con un pin con la bandera palestina y con un top con los colores de la misma. ¿Le ha causado problemas su posicionamiento con esa causa?
- Si te molesta mi posicionamiento propalestino, pues chico, mira para otro lado, haz lo que te dé la gana, yo qué sé. ¿Si me va a perjudicar profesionalmente? Es que yo no quiero trabajar con sionistas. Es que me entero de que estoy trabajando con un sionista y digo: 'bye', chao. Además tengo muchos amigos judíos que están a favor de Palestina y que son ellos mismos semitas anti-sionistas y lo entienden perfectamente. También te diré que sólo me junto con gente que piensa más o menos como yo. ¿'Haters'? Pues hay un montón. De vez en cuando me sale alguno en Instagram con alguna chorrada, pero no les hago ni caso.
- ¿Lo siente como algo político?
- Yo no me mojo en política. Nadie ha sabido ni de qué partido soy ni a quién voto ni nada. Nunca he mostrado que me gusta un líder político en este país u otro. Es que no estoy hablando de política, estoy hablando de humanidad. Es que se está produciendo un genocidio. ¿Cómo ahora, en 2026, hay un puto genocidio y el mundo entero está mirando para otro lado? En 1933 no había Instagram, ni redes sociales ni 'streaming' y, aunque se sospechaba, la gente ni sabía que aquello ocurría. Pero es que ahora sí se sabe, puedes estudiar donde te dé la gana, hay acceso a muchísima información y la gente no está haciendo nada. Lo grave es lo que está pasando ahora, no lo que pasó en 1933.
- Volviendo al tema, Israel es un país muy culto...
- Muchísimo. El que más.
- ... y en él florecen ideas como la que capturó una encuesta de la Universidad Hebrea de Jerusalén: el 65% de los israelíes considera que no hay inocentes en Gaza.
- Les han educado para esto. Les han lavado el cerebro para ello. Por eso es tan importante la educación, porque es la manera en la que van a pensar las generaciones del mañana. Por eso hay que educar, sobre todo, en el amor, en la paz, en tener mente abierta, en la tolerancia, en el respeto, en la belleza, que es muy gustosa y maravillosa. Pero, claro, si desde pequeño te van inoculando que en Gaza son todos de Hamas y todos terroristas, lo acabas creyendo.
- ¿Teme que lo que usted afirme pueda repercutirle en su trabajo?
- Prefiero que no me contraten en ningún lado e irme a la cama a gusto porque digo lo que tengo que decir y porque estoy ayudando al que veo necesitado, a que me contraten y callarme. Es que yo no voy a ser esa, lo siento mucho. Como decía Lorca, yo prefiero medio pan y un libro. Pero medio pan, no quiero uno entero. Yo quiero tener la información y poder hacer lo que quiera con ella de una manera libre. Y si eso me va a costar, pues que me cueste. Es que me da igual. Mi conciencia y mi paz no tienen precio.
- ¿Y ser bella? ¿Le ha causado algún perjuicio?
- Parece que tienes que demostrar un poquito más. Que sólo los que no son guapos, pueden ser más inteligentes o más intelectuales. Es cansino. Pero bueno, al final sigues y no te resignas. Yo prefiero ser guapa a no serlo, la verdad. Pero la gente te ve con una cara bonita y no se atreve a pedir más de ti. Soy guapa, trabajadora, hablo cinco idiomas, tengo dos carreras, soy madre soltera con dos hijos y lo que tú me pidas. ¿Qué más quieres?
- Hace poco, en un programa de TVE usted aseguró que no le importaría tener algún intercambio con Florentino Pérez. ¿Es usted florentinista? ¿Está contenta con el resultado de las elecciones en el Real Madrid?
- Hay personajes que como te crías con ellos viéndoles todos los días -y ese señor a mí no me ha hecho nada-, pues como que les coges cariño y te crees que es de tu familia. Pero no me mojo. Desde luego la otra persona sí que no tengo ni idea de quién es, no me he enterado de nada.
- ¿Cómo valora su retorno al teatro?
- Estaba nerviosa, pero ya el primer día salí diciendo: ¿por qué no he hecho esto antes? ¿Por qué han tenido que pasar 13 años hasta que volviese a hacer teatro? Cuando esto es lo que me movió para querer ser yo actriz, cuando esto es lo que más me gusta del mundo, cuando esto es para lo que yo he estudiado, que mi formación es estrictamente teatral, ¿En qué momento me perdí yo en el audiovisual? La vida, ¿no? Y la vida te vuelve a colocar donde tienes que estar, y más con una obra así. Imagínate, con lo comprometida que estoy, hablar de estos temas hace que me deje la vida en cada función, en cada ensayo y en cada momento.



























