






















Amado Herrero
Actualizado
Los expertos de Naciones Unidas acaban de subir el tono de sus alarmas ante los desaf�os medioambientales que afronta el planeta. Un nuevo informe apunta que la Tierra ha entrado en una situaci�n de "bancarrota h�drica" mundial, una etapa caracterizada por el agotamiento cr�nico de reservas de agua subterr�neas y de la criosfera, por la sobreexplotaci�n de recursos h�dricos y la degradaci�n de los suelos.
El documento de la ONU sostiene que los t�rminos utilizados hasta ahora, como "estr�s h�drico" y "crisis h�drica", no reflejan la gravedad de la realidad actual, ya que estr�s indica una presi�n que sigue siendo reversible, crisis describe perturbaciones agudas que pueden superarse. De acuerdo con los autores, ninguno de los dos se adapta a la situaci�n actual, con p�rdidas irreversibles del capital h�drico natural e incapacidad de recuperar los niveles hist�ricos.
El informe acaba de ser publicado en la revista cient�fica Water Resources Management, y advierte que la actual agenda mundial sobre el agua —centrada en el agua potable, el saneamiento y las mejoras incrementales de la eficiencia— ya no es adecuada. Por eso insta a los l�deres mundiales a facilitar "una adaptaci�n honesta y basada en la ciencia a esta nueva realidad", un cambio de mentalidad que deber� tener en cuenta la presi�n que impone el calentamiento global.
Para saber m�s
"A pesar de sus advertencias, el informe no es una declaraci�n de desesperanza, es un llamamiento a la honestidad, el realismo y la transformaci�n", explica su autor principal, Kaveh Madani, director del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH). "Declararse en bancarrota no significa rendirse, sino empezar de cero; al reconocer esta realidad podremos tomar las dif�ciles decisiones que proteger�n a personas, econom�as y ecosistemas. Cuanto m�s tardemos, mayor ser� el d�ficit", advierte.
Los expertos aclaran que el concepto de bancarrota h�drica no se limita a lo h�medo o seco que parezca el suelo de un lugar, sino que tiene que ver con su equilibrio y su sostenibilidad. Y ponen el ejemplo de una regi�n que sufre inundaciones violentas pero contin�a en situaci�n de bancarrota h�drica, si a largo plazo las extracciones superan la reposici�n. Porque muchas sociedades no s�lo han gastado en exceso sus fuentes renovables de agua como r�os o suelos, sino que tambi�n han agotado sus reservas, almacenadas en acu�feros, glaciares, humedales y otros dep�sitos naturales.
En este contexto, el informe identifica un aumento de sequ�as antropog�nicas, es decir, d�ficits h�dricos causados por el uso excesivo y la degradaci�n de las fuentes por causas humanas. Cat�strofes que ya cuestan alrededor de 307.000 millones de d�lares estadounidenses al a�o en todo el mundo, una cifra superior a la suma del PIB anual de casi tres cuartas partes de los Estados Miembros de la ONU.
"Al igual que ocurre con el cambio clim�tico o las pandemias, una declaraci�n de bancarrota h�drica mundial no implica un impacto uniforme en todas partes, pero suficientes sistemas han cruzado umbrales irreversibles hasta crear un problema general a escala planetaria", se�ala Madani.

Pozo en el desierto de MauritaniaTerry Collins
Salir de la situaci�n actual requiere que los gobiernos revisen sus prioridades, a fin de evitar da�os irreversibles adicionales, como la p�rdida de humedales, el agotamiento de aguas subterr�neas y la contaminaci�n descontrolada. Esas prioridades pasan por un reequilibrio de los derechos de uso, as� como por transformar los sectores que consumen m�s agua, como la agricultura y la industria, mediante cambios en los cultivos, reformas en el riego y sistemas urbanos m�s eficientes.
De acuerdo con los autores, estos cambios requerir�n transiciones justas para las comunidades cuyos medios de vida deban modificarse. "Millones de agricultores est�n tratando de cultivar m�s alimentos a partir de fuentes de agua cada vez m�s escasas, contaminadas o en v�as de desaparici�n. Si no se produce una r�pida transici�n hacia una agricultura eficiente en el uso del agua, la escasez se extender� r�pidamente", asegura Madani.
El informe argumenta que la bancarrota h�drica no es s�lo una serie de crisis locales aisladas, sino un riesgo global compartido que exige un nuevo tipo de respuesta. Porque las crisis locales pueden extenderse a otras regiones a trav�s del comercio, las migraciones o los conflictos mundiales. Los autores subrayan que el agua puede ser un foco de cooperaci�n y un puente entre las necesidades de la seguridad nacional y las prioridades internacionales. Tambi�n que invertir en agua ayuda a mitigar el cambio clim�tico, la p�rdida de biodiversidad y la desertificaci�n.

Cami�n vertiendo basura a un r�o en Per�.Terry CollinsMUNDO
Por eso, los expertos de UNU-INWEH recomiendan que el agua no se trate s�lo como un sector afectado por las otras crisis medioambientales. Creen que, en el mundo fragmentado en el que vivimos, la acci�n en favor de una transformaci�n de la gesti�n del agua podr�a ayudar a reactivar las negociaciones internacionales, fragilizadas por la crisis del multilateralismo y por el reciente anuncio de la administraci�n Trump de abandonar m�ltiples convenciones clim�ticas y medioambientales.
"La gesti�n de la quiebra requiere honestidad, valent�a y voluntad pol�tica", a�ade Madani. "No podemos reconstruir los glaciares desaparecidos ni rellenar acu�feros gravemente sobreexplotados. Pero podemos evitar una mayor p�rdida de nuestro capital natural restante y redise�ar las instituciones para vivir dentro de los nuevos l�mites hidrol�gicos", afirma Madani.
El informe defiende que un enfoque cooperativo podr�a ofrecer una forma de conectar las necesidades locales urgentes con los objetivos globales a largo plazo. Y que las inversiones espec�ficas en el sector del agua permitir�n abordar las preocupaciones inmediatas, al tiempo que promueven los objetivos de las Convenciones de R�o (clima, biodiversidad, desertificaci�n) firmadas en 1992. Su publicaci�n llega s�lo una semana antes de una reuni�n de alto nivel en Dakar, Senegal (26-27 de enero), en preparaci�n a la Conferencia de la ONU sobre el Agua que se celebrar� en diciembre de 2026.
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