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Leo tiene una edad indeterminada a pesar de que naci� el 11 de julio de 2024. Y no es una contradicci�n: ese fue el d�a en que volvi� a la vida, la fecha en que un marinero del club n�utico de S�ller la encontr� flotando a la deriva frente a la costa norte de Mallorca. Agonizante, inm�vil, con el caparaz�n sajado por el impacto brutal de una h�lice y cubierto de algas, la se�al inequ�voca de que su vida pend�a de un hilo.
Leo es una tortuga marina de la especie Caretta caretta, tambi�n conocida como tortuga boba. Un animal que habita el Mediterr�neo, catalogado como vulnerable.
Han pasado m�s de 600 d�as desde aquella tarde en que Leo fue rescatada -o rescatado, porque se desconoce tambi�n su g�nero, dif�cil de determinar en esta especie sin una peque�a intervenci�n quir�rgica- y sigue recuper�ndose de sus heridas.
Lo hace en el acuario m�s importante de Baleares, el Palma Aquarium, en un hospital para tortugas marinas situado en las tripas del edificio, un lugar alejado de la mirada de los turistas y que es el centro de operaciones de la Fundaci�n Palma Aquarium, apoyada por el Ministerio de Transici�n Ecol�gica, entre cuyos programas cuenta con un puntero proyecto para la recuperaci�n de tortugas de mar.
All� recibe a EL MUNDO Xisca Pujol, bi�loga, investigadora y responsable de la Red de Varamientos de Fauna Marina. Ella es quien supervisa la curaci�n de estos animales en tanques de agua salada y la persona que conoce al detalle y en tiempo real todas las amenazas que se ciernen sobre la especie en el mar balear.
S�lo el a�o pasado se registraron 121 varamientos de tortugas vivas y muertas. Una cifra muy elevada, que vuelve a poner en alerta a los expertos tras haber erradicado casi por completo hace ahora dos d�cadas la que anta�o era la principal amenaza humana para la especie, la pesca de palangre.
Para saber m�s
"Aqu� analizamos todos los varamientos de tortugas marinas que se detectan y eso nos proporciona una informaci�n muy valiosa sobre la especie y su estado", explica la investigadora mientras ense�a un muestrario de la principal causa que desde el principio de esta d�cada diezma la poblaci�n de tortugas: las llamadas 'redes fantasma', un arte de pesca artesanal -e ilegal en Espa�a- que est� causando estragos y que se extiende por las costas del norte de �frica.
Son redes de pesca rudimentarias, suspendidas bajo una botella de pl�stico que hace la funci�n de boya, y a las que las tortugas acuden atra�das por los peces que buscan all� cobijo del sol.
La trampa es letal: los reptiles acaban enmallados en la red, habitualmente con una aleta estrangulada, lo que acaba caus�ndoles necrosis del tejido y a menudo desemboca en una infecci�n generalizada y potencialmente mortal.
As� lleg� al Palma Aquarium, por ejemplo, Rainer Maria, otra tortuga que se recupera en el centro en la misma sala veterinaria que Leo, y a la que tuvieron que amputar una aleta para que pudiera seguir viva. El turista alem�n que la hall� le puso ese nombre en honor al poeta Rainer Maria Rilke.
�A aquellas personas que las encuentran les dejamos que elijan los nombres�, explica Pujol. Junto a la tortuga Rainer Maria, otra bautizada como Sucre se recupera de una mordedura de tibur�n.
Estos d�as en el centro se respira un ambiente de especial optimismo. Desde hace tres semanas se ha empezado a utilizar una nueva m�quina que puede ser la salvaci�n para muchas de estas tortugas heridas.
Es un l�ser terap�utico financiado y donado por la Fundaci�n Reina Sof�a, la entidad que apadrina la Reina em�rita de Espa�a, enamorada de Mallorca y conocedora del centro de recuperaci�n de tortugas marinas de Palma, con el que su fundaci�n colabora activamente desde 2019.

La Reina em�rita, Do�a Sof�a, visitando el Palma Aquarium.
Este l�ser veterinario permite aplicar tratamientos avanzados de fotobiomodulaci�n que ayudan a reducir la inflamaci�n y el dolor y favorecen la regeneraci�n de tejidos.
Su aplicaci�n acelerar� los procesos de cicatrizaci�n y propiciar� que las tortugas puedan volver al mar en un plazo m�s corto de tiempo.
Leo y Sucre han empezado a recibir tratamiento. La herida de h�lice de Leo es una de las peores que se han visto en un animal rescatado con vida en Mallorca.
Cuando lleg�, con 46 kilos de peso, el animal apenas reaccionaba. No se mov�a, no se sumerg�a en su tanque, no com�a. Durante siete meses hubo que alimentarlo con una sonda a base de papilla de pescado; incluso se lleg� a barajar la eutanasia. Pero el equipo formado por Pujol y los veterinarios Juan Ignacio Serra y Tania Monreal acept� el reto de salvarle la vida. Y en eso est�n.
El animal ya nada. Volvi� a alimentarse y su espeluznante herida va cicatrizando, aunque todav�a sigue en tratamiento y tiene la m�dula espinal casi expuesta.
Se espera que el l�ser ayude a acelerar esa recuperaci�n y que Leo vuelva a su h�bitat. 'Pronto volver� al mar', se puede leer en el r�tulo manuscrito de su tanque acu�tico, junto a un emoticono sonriente.
"Aplicamos el l�ser tres veces por semana, esto ayudar� mucho", explica esperanzada la joven bi�loga mallorquina, que recuerda que la fundaci�n est� abierta a las donaciones y que cuenta tambi�n con una nutrida red de voluntarios.
Adem�s, pide la colaboraci�n ciudadana en el mar: si ven un animal enmallado, no intenten desenredarlo porque podr�a ser peor. Llamen al 112. As� ayudar�n a este animal conocido pero todav�a misterioso, ic�nico del mar balear.
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