Asesora sexual y de pareja y acaba de publicar Mujeres al placer, un libro donde reivindica un conocimiento científico y realista sobre la sexualidad como pasaporte conveniente para el goce.
Actualizado

Monica Branni.D. R.
La información es poder, pero sobre todo, placer. Eso sostiene la sexóloga Monica Branni (Milán, 1993), quien considera que solo a través de un conocimiento científico, realista y sano de la sexualidad podremos disfrutar plenamente de ella. Suelta, también, que los diques que han frenado el gozo con más eficacia son la culpa y la vergüenza, y que sobre el sexo campan a sus anchas creencias tan absurdas como castrantes.
Branni, que ha sido directora de Sexología de la tienda erótica Platanomelón, es asesora sexual y de pareja, divulga en redes sobre asuntos de alcoba y acaba de aterrizar todo su conocimiento en ¡Mujeres al placer! (La Esfera de los Libros). Esta obra, con un guion eminentemente femenino, reivindica el derecho al disfrute, propone ejercicios prácticos y aborda cuestiones como fingir orgasmos, los tipos de deseo, el squirting... Por ahí empezamos.
- ¿Por qué hay mujeres que ansían un squirt [expulsión de orina diluida durante el sexo] y otras que lo quieren evitar?
- En los últimos años se ha cargado de significado algo que solo es fisiológico. A algunas las empodera, porque creen que sentirán más placer y además se les notará. Otras se avergüenzan, porque ven en ello una suciedad física y simbólica.
- ¿Cuál cree que es la creencia más absurda sobre sexo que damos por válida?
- La principal es que el placer se consigue con el coito, por lo que dedicamos a esta práctica muchísima energía, la llenamos de presión y perdemos mucho disfrute por el camino. Si creemos que no obtenemos el suficiente placer, tememos que la pareja se entere y se sienta mal y por eso muchas mujeres fingen. Algunas lo hacen durante cinco o 10 años y me piden ayuda porque ya no saben cómo salir de ahí. Hay quien finge porque exagerar erotiza y es positivo, pero muchas lo hacen para acabar antes.
- ¿Qué les recomienda?
- En la base está la mala comunicación en la cama, un asunto transversal que afecta a hombres y mujeres, jóvenes y mayores. Si una mujer no conoce su placer no puede dar indicaciones a su pareja, así que lo primero que hacemos es trabajar la masturbación y redibujar las expectativas. Otras veces ha tenido un orgasmo sin saberlo, porque no es como ella cree que tiene que ser.
- Explíquese.
- Cuando hay mala comunicación, recomiendo eliminar de forma temporal el coito -que es la práctica donde fingen- para explorar otras vías. Si el problema es la expectativa construida, insistimos en que el orgasmo no es rígido y hay mil formas de sentirlo, según la cultura, el estado del suelo pélvico, etc. En el cine y la pornografía vemos una respuesta teatralizada y tenemos distorsionado qué es realmente un orgasmo.

La Esfera de los Libros
- Hace poco una sexóloga me dijo que la auténtica pandemia era la falta de deseo. ¿Tan mal estamos?
- Discrepo. El bajo deseo es uno de los blancos más fáciles al abordar los problemas sexuales, pero si indagas, emergen parejas desconectadas emocionalmente, que no se besan, no comparten tiempo... Es decir, que el deseo no es la clave. También nos pasa que no entendemos cómo funciona ni que oscila, igual que el estado anímico. Se puede trabajar, pero tampoco tenemos que forzarnos a tener siempre ganas.
- ¿Qué diferencia al deseo espontáneo del responsivo?
- Es como el hambre. Puede ser espontánea o que huelas a palomitas y te apetezcan después de ese estímulo. Todo el mundo tiene esos dos mecanismos con respecto al deseo. Magnificamos el espontáneo y subestimamos el responsivo, pero el primero decae a los dos años mientras que el segundo continúa y funciona muy bien según aumenta la confianza en la pareja. No estamos programados para desear 24/7.
- En cuanto a autoestima sexual, ¿hay brecha de género?
- No, porque todos somos víctimas de cómo nos ven. Recibo muchos hombres cuya autoestima en la cama depende de cuánto placer son capaces de proporcionar, por ejemplo. Asumimos culpas diferentes, pero nadie es inmune.
- ¿Cuáles son las fantasías sexuales que nos dan más pudor?
- La más típica es la del sexo grupal o con alguien más aparte de la pareja. La misma fantasía puede generar culpa en una persona y excitación en otra. Hay algunas poco convencionales, como la atracción hacia cuerpos amputados. Si no responde a lo normativo, las reprimes y piensas que hay algo malo en ti. En consulta reviso estas creencias que todos tenemos y que por desconocimiento de la sexualidad consideramos rarezas y callamos. Nos merecemos saber que es normal y sentirnos aliviados.
- Hay mujeres que solo tienen orgasmos solas.
- Lo veo a menudo. Muchas buscan el placer en solitario porque no quieren que la pareja se aburra y no se dedican el tiempo suficiente. En esos casos sucede que no están soltando el control. Es un tema que avergüenza muchísimo y sucede porque desconocemos el funcionamiento del clítoris. Nos sentimos culpables por tener que involucrarlo en la penetración, aunque lo normal es tener que estimularlo para obtener placer. Esta culpa viene porque las cosas no se ajustan a lo que creemos que tiene que ser y a la narrativa construida. Son precisamente esas creencias las que nos limitan. Es como si en nuestra cabeza no cupieran otras formas de hacerlo.
¡Mujeres al placer!
Monica Branni
Ed. La Esfera de los Libros. 328 págs. Puedes comprarlo aquí.

























