¿Qué es izquierda? ¿Y tú me lo preguntas?
LOC se registra en Fyra, la aplicación para ligar con gente de izquierdas: un ecosistema donde el deseo convive con la ideología, las barbas, el acroyoga y la no monogamia ética.

Imágenes del anuncio de la aplicación
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La vocación de servicio público que tiene este suplemento ha llevado a hacer un experimento sociológico a una de sus redactoras. En este caso, la que suscribe estas líneas. El tema que inicialmente estaba sobre la mesa era investigar sobre una aplicación para católicos llamada Hallow que usan rostros conocidos como el actor Jaime Lorente. Sin embargo, la conversación nos condujo a otra aplicación menos católica y más heterodoxa: Fyra.
Se anuncia como un espacio virtual en el que ligar con gente de izquierdas y, como la propia izquierda, ha ido cambiando de nombre aunque el objetivo siga siendo el mismo en todos los casos: arrimar el pizarrín. Se llamó Lefty, después Flamr y ahora es Fyra. La realidad es que funciona como cualquier otra aplicación para ligar: se muestra el catálogo de varones con la salvedad de que estos son ejemplares charos en su totalidad. Seleccionas al gusto y haces match, esto es, a él también le interesas.
La primera interacción y conclusión que obtuve es que ninguno de ellos considera que el PSOE, ni siquiera el de icono Perro, forme parte de la izquierda. Han perdido la ilusión con Podemos y todos sus representantes, Yolanda también les ha dejado tirados y buscan consuelo en lo de Rufián. La vicepresidenta del Gobierno podría probar suerte en la aplicación tras su divorcio.
En un primer vistazo no faltan la bandera de Palestina, Ken Loach, Eduardo Galeano, gatos (en plural), el acroyoga, nutridas melenas y barbas de higiene distraída y algunos calvos también, porque la calvicie no entiende de ideología. Precisamente Ferlosio decía que el verdadero criterio intelectual aparece cuando uno intenta suspender la ideología. En este espacio virtual ocurre justo lo contrario: la ideología aparece antes incluso que la foto. Algunos son directos y asépticos: "No quiero fachas". Los charos se definen como antifascistas, antirracistas, preocupados por el calentamiento global -por el suyo también- y te proponen como cita ir a un centro social de Carabanchel para tomar una birra.
Un concepto que manejan con frecuencia y fruición es la NME. Para quien no conozca estas siglas se trata de no monogamia ética. Jota, por ejemplo, me ilustró sobre el concepto. Se trata de ser polígamo pero avisando. Por eso aquello de lo ético. "Yo vivo con Violeta pero a la vez estoy con Sofía". Violeta en este caso se encuadra dentro de una relación que se llama "vínculo ancla", que no quiere decir que sea una relación convencional, pero sí con la que lleva echando el ancla más tiempo. A este sumatorio de chicas podría unirme yo sin que eso fuera óbice para que pudiera haber más chicas y por supuesto para que yo pudiera estar con otros chicos. El único límite es el tiempo para gestionar tanto encame.
Dentro de la no monogamia ética también existe la anarquía relacional. Pablo, previo aviso de que no quería hacerme mansplaining, me puso al día sobre esta corriente concreta. "Se pueden mantener varias relaciones que no son jerárquicas entre ellas y por eso no hay ninguna principal que pueda hacer que se extingan las secundarias". Entre ellas puede haber diferencia de intensidad y los acuerdos pueden ser distintos pero ninguna se supedita a la otra. Traducción: follar con todos, todas o todes los que puedas.
Ricardo era más pragmático y me dijo que estaba en la aplicación porque cada vez es más difícil conocer a gente y que "quería quedar con alguien para ver si había feeling y sexo". Al grano. También abierto a relaciones abiertas. Alguno otro me comentaba que se pueden tener relaciones abiertas y aún así adscribirse a la monogamia. La premisa que se esgrime en este caso es la diferenciación entre lo emocional y lo sexual. Puedes ser monógamo de sentimientos pero darle rienda suelta a tus bajas pasiones con quien te apetezca.
Por supuesto, todos son aliades feministas. Van al 8-M a ponerse morados. Otro dato: su charo ideal no es Sarah Santaolalla. Sorpresa. Pese a salir mucho en la tele cargada de argumentos, a los tíos de izquierdas le parecen más interesantes perfiles más antisistema como Ayme Román o Piikara. El último dato: en la mayoría de los casos, casi en el 90%, no quieren tener hijos. La familia hace que se limite el tiempo para las jornadas de relaciones abiertas.
A favor de los charos hay que decir que al final quieren lo que la mayoría de los hombres -feeling y sexo- con la salvedad de que lo argumentan con deconstrucción, aprendizaje emocional y vainas filosóficas. En realidad, esto puede ser más honesto que tener a una parienta en casa y ponerle los cuernos con quien se tercie.






















