Ciclismo
Tras el atentado, perpetrado contra su madre por no pagar una especie de 'impuesto revolucionario', y contra �l por ser soldado del Ej�rcito, transform� el dolor en deporte y ahora sue�a con los Juegos de Los �ngeles 2028

Flori�n, en los �ltimos Campeonatos de Colombia.Movistar
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"�Quiere mi huella dactilar?", repite Juan Jos� Flori�n cuando llega a un hotel. En recepci�n, la reacci�n siempre es la misma: primero se sorprenden, luego se inquietan y, finalmente, se relajan con la risa. Flori�n se hace llamar Mochoman porque, como se dice en su pa�s, Colombia, est� "mocho", es decir, no tiene manos. Tambi�n le amputaron la pierna derecha.
"El humor es b�sico en mi vida. La gente cree que las personas con discapacidad estamos bravos, que vivimos con frustraci�n, pero yo he aprendido a vivir con ello", cuenta en conversaci�n con EL MUNDO, despu�s de que Movistar haya estrenado un Informe + sobre su vida.
A los 30 a�os, una bomba de las FARC dirigida quiz� a su madre (que regentaba un negocio y no aceptaba la extorsi�n), quiz� a �l, soldado del Ej�rcito, casi lo mata. Antes hab�a huido de la guerrilla, que lo hab�a reclutado forzosamente, y se hab�a enrolado en el Ej�rcito colombiano. Despu�s se cur� de una larga depresi�n gracias al deporte: primero la nataci�n, despu�s el ciclismo. Ahora sue�a con estar en los Juegos Paral�mpicos de Los �ngeles 2028, tras arrasar en los campeonatos adaptados de su pa�s.
- En el documental relata usted mismo la explosi�n. �C�mo ha conseguido hablar sobre ello?
- No lo recuerdo. Me vol� las manos, una pierna, un ojo, me revent� los o�dos, me dej� metralla en todo el cuerpo... pero realmente s�lo recuerdo despertar en la UCI. En el coma tuve alucinaciones, pero lo duro fue despu�s. Estaba todo el d�a sedado. Me pasaba los d�as a oscuras para no verme. Yo no quer�a vivir. Quer�a que me mataran.
- Conoc�a perfectamente de qui�n ven�a la bomba.
- Claro. Mi mam� no pagaba la extorsi�n. Nos amenazaban, pero no prest�bamos atenci�n. Nunca cre�mos que iban a llegar a tanto. De adolescente, con 16 a�os, las FARC me hab�an reclutado forzosamente, pero consegu� escapar. Recuerdo las maniobras, las armas... Viv� muchas cosas crueles. Pero las pude soportar. De aquellos momentos saco mi fortaleza mental. Nunca me dej� influenciar, nunca cre� en la ideolog�a que me intentaron inculcar. Consegu� salir.
- Y se alist� en el Ej�rcito.
- Siempre hab�a querido ser soldado. De ni�o, cuando estaba el Ej�rcito, jug�bamos hasta tarde e �bamos a la escuela a salvo de que nos reclutaran. Cuando pude entrar, me dediqu� a evitar que capturaran a otros adolescentes y sent�a mucha compasi�n por aquellos que desertaban, como hab�a hecho yo. Cumpl� mi sue�o.

- Despu�s del atentado, �c�mo descubri� el deporte?
- Fui un d�a a la Direcci�n de Veteranos y me encontr� con otros soldados amputados que nadaban. Quise probar. Y aquello me cambi�. La piscina me ayud� demasiado: en ella ahogu� todos mis dolores psicol�gicos y f�sicos. En la piscina encontr� un estilo de vida, me inclu� en la sociedad, conoc� a otras personas... Dej� todas mis l�grimas all�. Aprend� que no podemos quedarnos en el odio, el rencor o el miedo. Hay que arriesgarse a querer, a vivir, a sentir.
- Incluso lleg� a charlar con un excombatiente de las FARC.
- Apareci� un d�a mientras tomaba caf�. No s� si fue �l quien puso la bomba, no me lo confes�. Me mir� y me dijo: "Perd�n". Le contest� que estaba vivo, que pod�amos hablar, que me regalara unos pescados de los que cultivaba.
- Despu�s lleg� el ciclismo.
- Si la piscina fue ense�anza, el ciclismo fue mi salto al mundo. Consegu� adaptarme una bicicleta, que no es algo f�cil en Colombia. Aqu� estamos muy atrasados: los andenes no est�n adaptados, las ayudas que existen en Espa�a aqu� no existen. Pero encontr� amigos que me ayudaron. Me hicieron piezas exclusivas para m�. Por ejemplo, freno con la barbilla. Lo tengo todo preparado.

- �Le cost� adaptarse a la vida diaria?
- Se necesita mucha paciencia. Hay que aprender a depender de otra persona. Es un tema muy complicado. Tengo la fortuna de tener a mi esposa, pero sigo con acompa�amiento psicol�gico. Aunque me vean sonriente, en los sue�os se me presentan muchas pesadillas. Todav�a me veo volando en pedazos o como combatiente.
- Cuentan que un d�a atac� a Alejandro Valverde.
- (Se r�e). Pinch� y le hice la broma. Nos re�mos, nos dimos le�a un ratico. El deporte me ha dado esa posibilidad: poder entrenar el a�o pasado con esos grandes �dolos aqu� en Colombia. Con Nairo [Quintana], con Valverde... Fue un honor.
- Y ahora, a por los Juegos Paral�mpicos.
- Sigo trabajando, sigo creyendo, aunque de momento las oportunidades no se me han dado. En Colombia tengo muchas limitaciones, pocos recursos. Pero el deporte paral�mpico te permite una carrera muy larga. Mi referente es el espa�ol Ricardo Ten, que tiene 50 a�os y sigue encima de la bicicleta. Eso mismo espero hacer yo. Pase lo que pase, el ciclismo s�lo me ha tra�do cosas buenas. Mientras se disputaban los Juegos Paral�mpicos de Par�s, yo me encontraba en una zona de Colombia muy afectada por los suicidios, dando charlas para evitarlos. Siempre digo: "M�renme a m�: si yo puedo hacer cosas con todas estas limitaciones, ustedes tambi�n pueden".
- �C�mo es la situaci�n actual en Colombia?
- Se est�n reviviendo los atentados, las extorsiones, los desplazamientos, los reclutamientos forzados. Ahora no es tan visible y uno no entiende el por qu�. En muchos lugares del mundo creen que aqu� en Colombia estamos en paz, pero seguimos viviendo el terrorismo. Este mismo a�o, en el municipio donde yo sufr� el atentado hubo una serie de explosiones en los locales de comerciantes que se negaban a pagar.




















