La nueva carrera espacial
El también presidente del Consejo de la ESA cree que el papel de Europa "no ha sido suficientemente resaltado" en la misión Artemis 2 y defiende que se aumente la inversión para que nuestro continente sea un actor principal en la "floreciente" economía lunar: "Es una decisión política ser protagonistas o invitados", sostiene

El ingeniero Juan Carlos Cortés, en el Ministerio de Ciencia
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La Agencia Espacial Española (AEE), con sede en Sevilla, acaba de cumplir dos años. Su director, el ingeniero aeronáutico Juan Carlos Cortés, fue elegido el pasado 19 de marzo presidente del Consejo de la Agencia Espacial Europea (ESA), por lo que ahora compagina ambos cargos: "Es una actividad muy exigente, calculo que me puede llevar cerca del 50% del tiempo, y es algo que puedo hacer ahora porque la agencia española está funcionando muy bien. Seis o siete meses después de comenzar, ya éramos operativos. Aunque seguiremos creciendo ahora mismo, entre personal interno y externo somos alrededor de 120 personas, y eso me permite delegar y poder hacer las labores de presidente del Consejo de la ESA", cuenta durante una entrevista en el Ministerio de Ciencia.
El pasado 1 de abril, asistió en Florida al despegue de la misión Artemis 2 de la NASA, en la que la ESA fue uno de los socios principales.
- ¿Cómo vivió el lanzamiento?
- Fue un día de celebración que viví con la conciencia de que era histórico. El lanzamiento era hacia las seis de la tarde, hora local, y a las ocho de la mañana, cuando salí del hotel hacia el Centro Espacial Kennedy para unas reuniones, ya había mucha gente apostada en la playa de Cocoa Beach para verlo, y un gran atasco para acceder al Centro Kennedy. Yo presencié el despegue a unos cinco kilómetros del cohete, junto al director de la NASA y los jefes de las agencias espaciales de todo el mundo. A lo largo de mi vida he visto más de 20 y este ha sido con diferencia el mejor, fue espectacular. Todo el mundo coreó la cuenta atrás y fue muy emocionante. Es un lanzador enorme, de casi 100 metros, y era un día muy claro. Los motores se encendieron, primero ves el fogonazo, que era cegador, y a los tres o cuatro segundos sientes la vibración, y el ruido viene después. Luego vimos la evolución del vuelo, con todos los parámetros, pues hay muchos puntos críticos. Fue un lanzamiento bonito y nominal [todo fue bien], que es lo mejor que se puede decir.
- En el programa Artemis, Europa aporta el Módulo de Servicio Europeo, que es la segunda parte de la nave Orión. ¿Cómo valora esta contribución?
- Ahora se están procesando todos los datos recogidos y el Módulo de Servicio Europeo ha sido fundamental para mantener a los astronautas con vida y traerlos a la Tierra. Las correcciones de la trayectoria de la nave desde la Luna para hacer la reentrada en el ángulo adecuado se han hecho gracias a Europa. Pero creo que el papel de Europa no ha sido suficientemente resaltado. Tiene muchísima experiencia, es un actor de primer nivel en tecnología espacial y en exploración. Desarrollar el carguero ATV para la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS) nos dio una experiencia tremenda, y sobre la base de ese vehículo, Europa ha hecho el Módulo de Servicio Europeo de la nave Orión. Además, Europa ha tenido una participación importantísima en Artemis 2 con la Estación de Robledo de Chavela, que forma parte de la Red del Espacio Profundo junto con la de California y Australia. Desde allí se han lanzado comandos y se han recibido las comunicaciones.
- Pese a ello, no ha habido ningún europeo en Artemis 2 ni se espera en la misión que va a alunizar en 2028, Artemis 4, que antes era Artemis 3. ¿Está confirmado que no va a ir tampoco ningún europeo en Artemis 3, la misión prevista para 2027 que orbitará la Tierra y ensayará el acoplamiento con módulos lunares?
- Es lo que queremos saber todos. Ahora mismo todo el mundo está pendiente de que la NASA anuncie qué astronautas irán en Artemis 3. EEUU tiene un cuerpo de astronautas muy nutrido pero no sabemos quién irá en esa misión ni en Artemis 4, la que alunizará. Lo que sí puedo decirte es que Europa tiene astronautas preparados para ir a vuelos lunares porque tienen muchísima experiencia en la ISS, que es el paso previo.
- La NASA ha suspendido el programa para construir la estación orbital lunar Gateway, en la que Europa tiene un papel muy importante. ¿Qué ha supuesto esta cancelación? ¿Van a participar en la base lunar?
- Gateway formaba parte de la estrategia para volver a la Luna. ¿Qué ha ocurrido? Ha habido una rebaja de presupuesto importante para este año, y se anuncia otra rebaja para el año que viene. El objetivo prioritario ahora mismo es la base lunar, no Gateway, así que se ha eliminado. Mi opinión personal es que no se va a construir, por lo menos en el corto o medio plazo, porque hay una reducción de presupuesto, y por otra parte, se ha centrado el programa de NASA en una base lunar permanente. Ha habido un cambio de prioridades. Yo creo que la decisión que ha tomado el administrador de la NASA es la correcta con la situación presupuestaria que hay.
- ¿Y cree que esta construcción de la base lunar, y el programa Artemis en general, va a tener un impacto positivo en las empresas aeroespaciales europeas y españolas?
- Sin ninguna duda. De hecho, ya nos hemos preparado. Nosotros hemos estimado que en los próximos 20 o 25 años va a haber alrededor de 400 misiones a la Luna .Yo no cuestiono la base lunar, porque va a existir y tiene ventajas capitales para la exploración futura. En el programa Apolo la Luna era un destino. Con Artemis y con lo que venga, porque hay más iniciativas, es un punto de partida. Tendremos una terminal habitada y desde allí iremos a otras partes del espacio profundo. Nosotros en la Agencia Espacial Española tratamos de prever el futuro con información parcial. Si va a haber tantas misiones, empezamos a pensar qué se necesita para estar allí. Hacen falta edificios y habrá que ver si son con módulos, con regolito lunar o excavados. Pero también necesitas energía. Una parte vendrá por paneles solares, pero no es suficiente porque las noches en la Luna son muy largas. Se necesita una fuente estable, un reactor nuclear, que es en lo que están trabajando EEUU y China. Necesitas saber dónde estás y comunicarte, es decir, hacen falta sistemas de posicionamiento. Con lo cual nosotros, aprovechando que España tiene dos operadores de telecomunicaciones -Hispasat e Hisdesat-, lanzamos hace un año y medio una iniciativa para dar servicios de posicionamiento y conectividad. Queremos extender la actividad actual de estos operadores a la Luna. Hemos invertido cinco millones.
- ¿En qué estado está esa iniciativa?
- Está en estudio y el resultado será un proyecto de desarrollo. El futuro es que exista un Hispasat en la Luna. Estamos convencidos de ello, es imposible que pueda haber un asentamiento estable sin esos servicios.
- La empresa PLD Space está desarrollando el primer cohete español, que están apoyando desde la Agencia Espacial Española.
- PLD tiene previsto el lanzamiento del cohete Miura 5 desde la Guayana Francesa a finales de este año. Es un lanzador con 500 kilos de carga útil. Y en sus planes figura hacer un Miura Heavy. Es decir, un lanzador pesado basado en Miura. ¿Tendrá aplicación a la Luna? Probablemente sí. Europa tampoco tiene un lanzador pesado. Contamos con Ariane 6 y Vega, pero no son suficientes. Habría que pensar si Europa tiene esa ambición y si va a desarrollar un lanzador pesado; es una decisión política. Si no, estaremos en la economía lunar como invitados, no como protagonistas. Actualmente las dos potencias con capacidad para ir a la Luna y montar una base son EEUU y China.
- Y desde su punto de vista, además de un lanzador pesado, ¿qué más necesitaría Europa para ser protagonista y no invitado en el negocio lunar?
- Europa es una potencia espacial y tiene la tecnología. Si no, no habría hecho el Módulo de Servicio de la nave Orión, que es una parte capital de Artemis. Cuenta con cuerpo de astronautas y con la experiencia. Lo que hace falta es inversión, básicamente. Hay que tomar la decisión política de invertir, porque la economía lunar es una economía floreciente, no tanto para traer elementos a la Tierra, sino para utilizarlos y construir allí. Quizá una parte sí se pueda aprovechar aquí, como el helio-3, para la fusión nuclear. Pero el hierro, el titanio, el aluminio se pueden extraer y usarlos en la Luna. El futuro del espacio es muy prometedor. Parte de la economía lunar tiene que ver con la explotación de recursos, con la explotación de asteroides, con la construcción en órbita. Y para eso la Luna es un elemento fundamental. Sin ella estaríamos muy mal colocados de cara al futuro. Y yo creo que Europa debe ser un actor principal en esta carrera.
- En el último Consejo interministerial los países de la ESA invirtieron la cifra récord de 22.320 millones para el trienio 2026-2028. ¿Hace falta más inversión?
- El elemento clave es la inversión, y España ha hecho una inversión histórica. El año pasado estábamos en 300 millones anuales y hemos pasado a 455. Pero hace siete años estábamos en 150 millones. Europa lo ha hecho muy bien. La ESA ha conseguido 22.300 millones, un récord histórico. Y la Comisión Europea ha lanzado su programa de espacio de defensa por 131.000 millones. O sea, Europa es consciente del papel del espacio para la exploración, para la seguridad. Pero si se compara el presupuesto de Europa con el americano, es una sexta parte.
- España es ahora el cuarto país europeo que más invierte en la ESA, pues ha superado a Reino Unido y Bélgica. ¿Va a seguir aumentando la inversión en los próximos años o cree que ya aporta una cifra acorde al peso del país?
- Yo creo que las autoridades están convencidas del papel estratégico del espacio. Se ha hecho un esfuerzo tremendo. Tenemos un apoyo muy fuerte por parte de la ministra Diana Morant. La siguiente conferencia de ministros va a ser en 2028. No sé qué va a pasar pero nosotros intentaremos reforzar el papel de España en materia espacial. Pero, en el marco de la ESA hemos pasado de un 5,4% de participación a un 8,44% cuando nuestro PIB relativo, es decir, lo que nos corresponde por economía, está alrededor del 7,2%.También estamos haciendo un esfuerzo en el ámbito de la Comisión para liderar programas y en el ámbito del capital riesgo como empresas como PLD, Occam Space, Sateliot, IENAI, Pangea o Kreios. Son otros vectores de crecimiento que tienen que ver con una transformación sector. Tenemos muchos frentes abiertos. La agencia está previendo el futuro, anticipando tendencias y tomando decisiones. Habrá que ver las circunstancias para decidir en qué se invierte, pero España dentro de Europa no va a perder peso. Somos los cuartos y es un ranking que tenemos que defender.
- ¿Y qué me puede decir de Pablo Álvarez y de las posibilidades de que sea elegido en los próximos meses para la siguiente misión de seis meses a la ISS, sobre todo tras el aumento de la inversión que ha hecho España?
- Pablo es un fuera de serie y le eligieron en un proceso al que se presentaron 23.500 candidatos. Él ya tiene alas de astronauta, estuvimos en su ceremonia de graduación y está entrenando en Houston. Forma parte del cuerpo de astronautas de la ESA y hay que ser muy cautos, estamos apoyándole desde el principio. Desde luego es una prioridad para España y estamos trabajando para ello pero la decisión de quién vuela es del director general de la ESA, Josef Aschbacher.
- ¿Qué balance hace de los casi dos años de la Agencia Espacial Española?
- La agencia era una vieja aspiración del sector. Estamos suscritos a dos ministerios, el de Defensa y el de Ciencia, y yo diría que tiene una estructura visionaria. No conozco agencia mejor hecha que la nuestra porque está pensada para adaptarse a lo que está pasando ahora mismo. Tenemos siete direcciones -de seguridad, de programas, de exploración, ciencia, de usuarios, etc - que contemplan de forma holística todo el espacio. Hay una dirección que a mí me encanta que es espacio y sociedad, que se encarga de que el ciudadano sepa en qué se invierte su dinero porque el 85% del presupuesto es público. Eso es lo positivo. Lo negativo es que es muy difícil de montar. He tenido un apoyo absoluto del Gobierno y de los presupuestos, lo cual nos ha permitido tener la capacidad de lanzar programas. Yo soy consciente de que heredo un sector competitivo, con una capacidad industrial, científica y tecnológica extraordinaria así que mi primer reto es cumplir las expectativas del sector y de mi país, que quiere una agencia espacial estratégica.
- ¿Qué programas destacaría y qué objetivos tiene?
- Hemos lanzado más de 500 millones en programas tecnológicos. Hemos lanzado tres incubadoras, que son estructuras donde entra un emprendedor con una idea y sale una empresa. Para nosotros, la cooperación interregional e internacional es fundamental así que hemos lanzado un foro para que las 17 comunidades y las dos ciudades autónomas pongan en común sus planes de espacio y se maximice el valor añadido de la inversión pública. En el ámbito internacional estamos asistiendo a una polarización del espacio, pero aún así estamos cooperando con las agencia espaciales de Latinoamérica y de África, hemos firmado acuerdos con Luxemburgo, Corea, Brasil, Grecia, México o Turquía. Uno de nuestros objetivos prioritarios es contribuir a la seguridad así que hemos lanzado varios programas en campos como la navegación por satélite, la conectividad y las comunicaciones seguras. El espacio siempre ha sido dual, con aplicaciones civiles y en defensa, y además ahora tenemos esta situación geopolítica, que ha catapultado el espacio militar. Tenemos que pensar cómo proteger nuestros activos en órbita y por eso lideramos el programa de Vigilancia y Seguimiento Espacial (SST, por sus siglas en inglés), para dar alertas de riesgo de colisión por basura espacial. Y estamos también preocupados por la meteorología espacial y por cómo puede influir en las comunicaciones.
























