Al margen del curso judicial tras su imputación por corrupción, la figura del ex presidente parece ya irrecuperable

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, durante un viaje a China.EFE
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La nueva investigación a José Luis Rodríguez Zapatero por los delitos fiscal y de contrabando, tras las joyas halladas en el registro de su despacho, certifica la caída de quien hasta ahora era un referente moral del PSOE y de la izquierda. Al margen del curso judicial tras su imputación por corrupción, la figura del ex presidente parece ya irrecuperable. No sólo por el aluvión de acusaciones al que se enfrenta el ex mandatario, sino por haber incurrido en una falta de ética pública que colisiona con su habitual retórica aleccionadora.
La decisión del juez Calama de abrir una pieza separada del caso Plus Ultra, por el que Zapatero está acusado de presunta trama internacional de tráfico de influencias y blanqueo, abre un nuevo frente judicial para el ex presidente. El magistrado señala que el origen de las 103 piezas de lujo encontradas en su oficina «no está justificado» y, tras una tasación del prestigiosa joyería Ansorena, sitúa su valor de reposición -el de mercado sería aún mayor- en más de 1,3 millones de euros, incluido un collar «cuajado de diamantes» con «esmeraldas de Zambia» tasado en 278.000 euros. Estas obscenas cifras desnudan una doble falsedad por parte de Zapatero. Su secretaria, Gertrudis Alcázar, afirmó que este botín se debía a «herencias» de la esposa del ex jefe de Gobierno y a «regalos de viajes», sin especificar la procedencia, lo que agrava las sospechas en torno a un dirigente con opacos vínculos con regímenes como el de China y Venezuela. Además, Luis Arroyo, erigido en portavoz autorizado, cifró su valor entre 30.000 y 50.000 euros. Ambas versiones han quedado en entredicho porque, tal como Calama sostiene en su auto, la posesión de bienes de lujo y la ausencia de trazabilidad fiscal sobre su adquisición son claros indicios de un fraude tributario. Zapatero, por tanto, no podrá eludir su responsabilidad penal, aunque declare ahora todos sus bienes.
Más allá de motivar una pieza separada, las joyas se incrustan en la memoria colectiva como parte de la estética de la corrupción. No es admisible que en esta grave tesitura el presidente del Gobierno mantenga su confianza en Zapatero.










