Editorial
La pugna entre partidos agitada por la reciente muerte de dos guardias civiles que persegu�an una lancha de narcos ahonda en el desgaste de la candidata socialista, especialmente, en la provincia de Huelva

Pedro S�nchez y Mar�a Jes�s Montero, ayer, en La L�nea de la Concepci�n (C�diz).
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La campa�a andaluza del 17-M enfila desde hoy su �ltima semana con Juanma Moreno acariciando una nueva mayor�a absoluta y con la pugna entre partidos agitada por la reciente muerte de dos guardias civiles que persegu�an desde Huelva hasta C�diz una lancha de narcos. La gravedad de este suceso, unida al clamor social ante la alarmante escasez de recursos de las fuerzas de seguridad en la lucha contra la droga, erosiona a�n m�s la ya de por s� debilitada candidatura de Mar�a Jes�s Montero.
El hecho de que el Gobierno dejara sola el pasado s�bado a su cabeza de lista en el funeral por los dos agentes en Huelva revela hasta qu� punto los socialistas buscan soslayar este episodio. Ni el presidente del Gobierno ni el ministro del Interior acudieron a la capilla ardiente, en la que Montero fue abucheada. Fernando Grande-Marlaska, quien a esas horas opt� por dar una rueda de prensa sobre la crisis del hantavirus, defini� el suceso como un �tr�gico accidente�, negando en todo momento la falta de medios para hacer frente a la droga, tal como reivindica hoy en nuestras p�ginas el desgarrador testimonio de la madre de uno de los guardias civiles muertos en Barbate en 2024. La posici�n del Ejecutivo choca de plano con la denuncia de los mandos y sindicatos de la Guardia Civil, y de la fiscal antidroga de C�diz, sobre el combate desigual que libran las fuerzas de seguridad contra el narco. A ello se suma que, tal como informamos hoy, Interior obvia las peticiones de la UE para proteger a los agentes del narco.
La indignaci�n desatada en Huelva por las tibias explicaciones ofrecidas por Marlaska, a quien Alberto N��ez Feij�o reproch� ayer que no haya pedido perd�n, le ha estallado al PSOE en la misma provincia de la que proced�an 28 de las 46 v�ctimas del accidente ferroviario de Adamuz. El desgaste en territorio onubense se suma al lastre que supone para la l�der socialista su innegable identificaci�n con S�nchez. Delante del presidente, Montero elev� ayer el tono en La L�nea de la Concepci�n (C�diz) vinculando la corrupci�n del PP al narcotr�fico, a cuenta del esc�ndalo que salpica a esta formaci�n en Almer�a. Estas palabras, fruto del estado de desesperaci�n que cunde entre los socialistas, resultan particularmente inoportunas tras la muerte de los dos agentes del Instituto Armado.
Seg�n la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO que publicamos hoy, el bar�n popular est� en condiciones de alcanzar de nuevo la mayor�a absoluta, teniendo al alcance los 58 diputados de 2022. Este resultado ser�a posible por el hundimiento del PSOE, que s�lo podr�a aspirar a repetir el pobre resultado de hace cuatro a�os, y por el estancamiento e incluso el leve retroceso de Vox, lo que confirmar�a el respaldo a un mandato presidido por la estabilidad y la moderaci�n.
La recta final antes del 17-M dirime la amplitud del triunfo de Moreno y la hondura de una nueva derrota de otro ex ministro enviado por S�nchez a unos comicios que podr�an sellar una debacle hist�rica para el PSOE.






















