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Manual para invocar el futuro
Fátima Ruiz · 2026-04-24 · via Opinión

Otra historia

Los Zetas han encontrado la f�rmula para salir de la precariedad: optimismo ciego m�s visualizaci�n menos cenizo igual a atracci�n universal

Ruinas del santuario de Athena Pronoia en  la ciudad griega de Delfos. E.M.

Ruinas del santuario de Athena Pronoia en la ciudad griega de Delfos. E.M.

Actualizado

Audio generado con IA

Leo que los Zetas han patentado una f�rmula para cumplir sus deseos. Para ello no hace falta, como en los cuentos cl�sicos, frotar l�mparas que exhalen genios de color zafiro y pedirles que se estiren mandando un pr�ncipe, una alfombra voladora, un saco de lingotes de oro (hay que acordarse de que �rase una vez no hab�a Tinder, ni Amazon, ni criptomonedas). Tampoco hay que rogar a ning�n dios. Ni siquiera echar las cartas del tarot a ver por d�nde se tira. La clave de la abundancia est�, por lo visto, en manifestar.

La ecuaci�n es m�s o menos as�: optimismo ciego m�s visualizaci�n menos cenizo igual a atracci�n universal. Y el ritual tiene reglas. El M�todo 3-6-9, por ejemplo, que consiste en escribir un deseo tres veces por la ma�ana, seis al mediod�a y nueve por la noche (es decir, leerle la cartilla al futuro pint�ndole una y otra vez la misma frase en la pizarra mental). O la Ley de los 17 Segundos, que obliga a concentrarse en un plan personal ese ratito para acabar poni�ndolo en marcha, como un motor gripado que parece que no arranca hasta que insistes.

Tampoco se puede manifestar de cualquier forma. Hay que ir al detalle, como en Idealista: no vale pedir una casa, hay que aclarar si la quieres con terraza y ascensor. Piscina. Si te da igual que haya o no parking subterr�neo. Y es preciso no increpar al Universo, tan desapegado y ajeno, tan a lo suyo siempre. Es mejor hablarle suavemente, usar afirmaciones positivas, agradecerle mucho lo que ya te ha dado. No vaya al final a cabrearse.

As� que los j�venes manifiestan para empoderarse en medio de la impotencia. Porque han visto que manifestarse en la calle vale para poco, han trasladado la protesta al centro de s� mismos. A ver si as� se acaba la precariedad laboral y llega la vivienda digna y, con ella, la posibilidad cada d�a m�s remota de ser adulto. Qu� soledad no deben sentir para no ver m�s asidero social al que encomendar su proyecto que el de su propia mente.

Qu� lejos de antepasados que, aunque tampoco pisaban tierra firme, al menos confiaban en un orden establecido que solo ten�a que descifrarse. Ya fuera a a trav�s del or�culo de Delfos en la Grecia cl�sica, de los augures en Roma, o de los ar�spices, cirujanos del destino, que le�an el porvenir en las v�sceras. O a trav�s de la negociaci�n con la divinidad que permit�a el rezo de los cristianos (aunque las oraciones, m�s que crear la realidad, lo que ped�an era ajustes favorables en el documento-marco de voluntad divina).

Los Zetas, nietos al fin y al cabo de la autoayuda y la psicologizaci�n de la cultura occidental, han aterrizado esa autoridad m�gica en su materia gris. Cualquier cosa para rebajar la incertidumbre y navegar el futuro no ya l�quido, sino gaseoso, en el que est�n condenados a flotar.