Editorial
Emiratos �rabes y Arabia Saud� tienen visiones muy distintas sobre el conflicto y diferentes necesidades financieras

Un destructor de EEUU bloquea los puertos iran�es.EFE
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La salida de Emiratos �rabes Unidos de la Organizaci�n de Pa�ses Exportadores de Petr�leo (OPEP) supone el mayor golpe de su historia para el grupo exportador, que pierde a su tercer socio m�s importante, s�lo por detr�s de Arabia Saud� e Irak. Emiratos �rabes, un aliado estrat�gico de EEUU en Oriente Medio que produce el 4,5% del crudo del mundo y el 13% de la OPEP, ya manten�a desavenencias con la organizaci�n antes de la guerra de Ir�n, que ha sido el detonante definitivo de la ruptura. Emiratos �rabes y Arabia Saud� tienen visiones muy distintas sobre el conflicto y diferentes necesidades financieras.
Con una econom�a m�s diversificada que la de Arabia Saud�, Emiratos �rabes no necesita mantener los precios elevados para cuadrar sus cuentas, y s� mayores ingresos para seguir invirtiendo en otros sectores. Por eso ha optado por abandonar la organizaci�n y tener libertad para dar salida a todo el petr�leo que sea capaz de producir. De hecho, es el �nico pa�s de la OPEP con un claro margen para generar m�s crudo, lo que le da la llave del mercado en caso de escasez. Sin embargo, sigue dependiendo de la apertura del estrecho de Ormuz, al menos hasta que pueda construir nuevos oleoductos.
Cuatro de cada diez barriles que se consumen en el mundo proceden de la OPEP, pero el reciente incremento de las exportaciones estadounidenses ha amenazado su dominio y ha avivado tensiones ya existentes. Tras abandonarla tres pa�ses de menor peso, como fueron Qatar en 2019, Ecuador en 2020 y Angola en 2024, la salida de un socio que es capaz de producir 4,8 millones de barriles al d�a complica a�n m�s su futuro.
El debilitamiento del grupo es muy favorable para el prop�sito de Donald Trump de consolidar a EEUU como el gran referente exportador de crudo, aunque tambi�n introduce un cambio estructural en el mercado cuyas consecuencias a�n no est�n claras. Para la Casa Blanca, que la OPEP pierda capacidad de fijar los precios es una excelente noticia, pero hasta que no acabe la guerra todos los planes seguir�n en el aire.



























