A su Sur Global se le ha caído el enjoyado Zapatero

Pedro Sánchez estrecha la mano del Papa en el Vaticano.EFE
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«Begoña podrá ser una pichona pero no es una corrupta». La frase se la atribuyó a Sánchez un testigo de las cloacas del PSOE. La publicó El Confidencial en 2024, cuando sacó a la luz los audios que atestiguaban la existencia de una trama en Ferraz para contrarrestar, sobornar, coaccionar, presionar y finalmente tratar de neutralizar las investigaciones policiales y judiciales que se cernían sobre el entorno de Sánchez. Dado el derrotero que tomaron los acontecimientos, este operativo, siendo el más chusco y verbenero -y el listón lo puso Ábalos muy alto-, resultaba nuclear y especialmente espeluznante -y el listón de la bajeza también lo ha subido Zapatero-, porque constituía el embrión de una mafia organizada para tapar los delitos de las distintas tramas entrecruzadas.
Probablemente, al frente de la cloaca no se colocó Santos Cerdán por ser el secretario de Organización del PSOE, sino que Sánchez lo catapultó finalmente al cargo por su meritoria contribución a su victoria en las turbias primarias de 2017. Cerdán integró -junto con Juan Manuel Serrano- el equipo de campaña que se financió con el opaco Bancal de Rosas; ya funcionaba su organización paralela: venía corrompido de Navarra y había cocinado el maridaje con Bildu. Sánchez, que se pavoneó germinal con Renzi y Valls para renovar desde el centro la socialdemocracia, se incorporó después a la guagua de Zapatero. El discreto Cerdán se puso al frente de la cloaca para protegerse; Sánchez utilizó a su esposa aquellos días de abril y atornilló a Cerdán también para protegerse. Tratará de convencernos de que el pichón es él. Y probablemente también así lo percibiera en sus inicios su suegro, Sabiniano Gómez. Pero el pichón se revolvió.
En Roma, Sánchez ha pretendido erigirse en líder global de la teología de la liberación. Las crónicas han destacado una frase tras su audiencia con el Papa: «No puedo convocar elecciones por interés partidista, tengo que convocarlas por el interés general». Llamativa pero insuficiente. Seguidamente expuso su misión: «El interés general, a día de hoy (sic), con guerras por todo el mundo, con crisis que requieren respuestas eficaces y equitativas (...), es la estabilidad». A su Sur Global se le ha caído su enjoyado Zapatero. Sánchez y su hampilla, al servicio de la paz y frente al hambre: un tenebroso pichón contra el sistema y el Tío Sam.




















