Los precios son más altos que nunca, pero construir es una de las actividades donde obtener rentabilidad resulta más complicado

Una mujer mira la oferta de viviendas en Bilbao.EFE
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La escasa rentabilidad que ofrece a empresas e inversores lanzarse a construir viviendas es un factor determinante de la crisis inmobiliaria que sufre España, un país cuya población está creciendo rápidamente a causa de la inmigración y donde cada vez es más complicado acceder a un hogar. La retórica populista en la que se ha inspirado la fallida Ley de Vivienda, aprobada hace tres años, ha eludido la responsabilidad que tienen los poderes públicos en incentivar la oferta, que hoy se encuentra estancada. En España ya hacen falta 730.000 casas más de las que hay, una cifra que continúa en aumento.
Como muestra el informe de la Universidad de las Hespérides del que hoy nos hacemos eco, el mercado de la vivienda se ve inmerso en una paradoja: los precios son más altos que nunca, pero construir es una de las actividades donde obtener rentabilidad resulta más complicado en España. Sectores como el transporte aéreo, la educación y la publicidad proporcionan un retorno económico muy superior, según el mencionado estudio. Las restricciones urbanísticas han provocado una escasez de suelo para construir, al tiempo que las trabas y la burocracia complican los trámites para emprender en el sector de la construcción.
Además, la ausencia de seguridad jurídica y la pulsión intervencionista del Gobierno han contribuido a agravar el problema, hasta convertirlo en uno de los factores de desigualdad más importantes en nuestro país. Desde el año 2020, el precio de la vivienda se ha disparado un 40%, el doble de lo que ha crecido la inflación. Otro importante lastre para que construir sea rentable es el elevado coste fiscal que conlleva comprarse una vivienda, que en España representa cerca del 30% del precio final. Todo ello ha configurado un mercado anómalo, en el que las empresas no encuentran incentivos para construir y la escasez provoca que los precios sigan creciendo. Además de construir mucha más vivienda pública, es imprescindible que el Estado corrija el rumbo y, en vez de poner obstáculos a la oferta privada, la incentive.

























