Los mismos escaños que permitieron a Sánchez llegar al poder le señalan hoy la puerta de salida

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Por primera vez desde la restauración democrática, tanto el Congreso como el Senado han aprobado por mayoría absoluta sendas mociones reclamando la dimisión del presidente del Gobierno y exigiéndole, al menos, que se someta a una cuestión de confianza para comprobar si conserva el respaldo parlamentario que hizo posible su investidura. Las iniciativas carecen de efectos jurídicos vinculantes, pero su significado político es extraordinario. Porque lo que expresan ambas cámaras es que Pedro Sánchez ya no cuenta con la mayoría política que le permitió alcanzar La Moncloa.
El dato más revelador es que una parte de quienes hicieron presidente a Sánchez en 2023 son hoy quienes reclaman su marcha. Los siete diputados de Junts, cuya decisión resultó decisiva para investirle, se alinearon ahora con la oposición para exigirle que asuma responsabilidades por los escándalos de corrupción que cercan al Gobierno, al PSOE y a su entorno familiar. Los mismos escaños que le permitieron llegar al poder le señalan hoy la puerta de salida.
Es cierto que Junts mantiene una calculada ambigüedad. Considera agotada la legislatura, defiende que Sánchez debería marcharse y compara su situación con la del primer ministro británico Keir Starmer, pero al mismo tiempo rechaza apoyar una moción de censura encabezada por Alberto Núñez Feijóo.
Resulta igualmente sintomático que la Mesa del Congreso, controlada por PSOE y Sumar, haya intentado impedir esta escenificación parlamentaria y actuase para evitar que prosperara una votación que evidenciara la debilidad del Gobierno. No lo consiguió. El Congreso terminó aprobando tres puntos de la moción.
Cuando las dos cámaras de las Cortes coinciden en reclamar la marcha del jefe del Ejecutivo, seguir gobernando como si nada hubiera ocurrido equivale a sustituir la legitimidad política por una mera resistencia administrativa. Y eso deteriora aún más unas instituciones ya profundamente erosionadas por la corrupción y el bloqueo.






















