Ninguna norma obliga a que Sánchez informe a tiempo real de los regalos que recibe, ni a que el Rey Juan Carlos siga dándose la vida padre sin ser excluido de la Familia Real

Zapatero, a su llegada el miércoles a la Audiencia Nacional.AP
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Mucho están tardando los partidos con representación en las Cortes en exigir una inmediata y exhaustiva auditoría a Patrimonio Nacional y a la Dirección General del Patrimonio del Estado toda vez que gracias a Miguel Sebastián y a los entornos de ZP nos estamos enterando de que debemos de tener por ahí desperdigados y cogiendo polvo, en a saber cuántos almacenes, tal cantidad de obsequios a nuestros próceres de maharajás extranjeros que podríamos inaugurar un museo de relicarios que eclipse al ajuar de Tutankamón, el magnífico tesoro que deslumbra en el nuevo Museo de El Cairo. Que tiemblen el Prado y el Thyssen. España cada día se supera a sí misma por hacer gala de la etiqueta de berlanguiana. Claro que a los españolitos nos pone más la marcha de las escandaleras que empujar hacia una sociedad en la que lo público esté regido por una real rendición de cuentas y transparencia efectiva. Nuestros próceres son aventajados aprendices de Romanones: "Hagan ustedes las leyes y déjenme a mí hacer los decretos".
Pues eso. Aquí contamos con códigos de buen gobierno como el que se aprobó con el mismo Zapatero en Moncloa, ya hay que tener poca vergüenza y más cara que espalda, o leyes de transparencia y otras pijotadas que, como coinciden los expertos, tienen más agujeros que un queso gruyere y al final enumeran principios éticos como el de que ningún funcionario público ni alto cargo de la Administración pueda quedarse con ningún regalo que exceda los usos de cortesía, pero con poca plasmación en el Código Penal para quien no lo cumpla y, sobre todo, sin mecanismos que al menos se lo pongan un poco más complicado a jetas y mangantes, como presuntamente ZP. Para empezar, porque al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno se lo pasan por el forro de un sereno y nada obliga, por ejemplo, a que el inquilino de Moncloa en cada momento deba informar a la ciudadanía de cada regalo que recibe por ser vos quien sos en tiempo real. Ocho años lleva Sánchez al frente del Ejecutivo y nadie sabe qué agasajos le han puesto ante sus narices en todo este tiempo. Y al dejar el cargo hará como sus predecesores, esto es, difundir un pintoresco inventario de tributos, como los sables de plata o los colmillos de marfil que generaron tanto cachondeo en tiempos de Felipe o Aznar, sin que las gallinas estén al cuidado de alguien más que el zorro que pueda dar fe del listado. De hecho, en número fueron tan pocos los regalos que en su día se dijo que le hubieran llegado a los mencionados, igual que a Zapatero o Rajoy, que hay que estar muy dispuestos a tragar con todo para creerse que por el camino no desaparecieron collares de Sisí emperatriz como los que ahora han aparecido en la caja fuerte del menda.
A fuerza ahorcan, la Corona es hoy la institución más avanzada en el asunto que nos ocupa. Al poco de su proclamación, Felipe VI impulsó la Normativa de regalos a favor de los miembros de la Familia Real por la cual desde el año 2015 no aceptan ninguno que supere los usos sociales. En un ejercicio de transparencia, Zarzuela sí detalla cada año los obsequios recibidos por cada uno de los integrantes en activo de la Casa. Aun así, y pese al notable avance que todo ello representa, mal casa con una Monarquía parlamentaria moderna que esto responda a una decisión libérrima del Rey, y no al mandato de una ley orgánica debatida y votada en la sede de la soberanía nacional, y sobre todo que Juan Carlos I, que sigue siendo parte de esa Familia Real, nos restriegue a todas horas los generosos obsequios con los que se pega la vida padre y aquí paz y después gloria. Hoy se entiende mucho mejor que Zapatero mirara hacia otro lado cuando veía que el jefe del Estado era agasajado por sus primos del mundo árabe. La condescendencia de Sánchez hacia el trinque de los collares de la reina madre socialista ya tiene lecturas más inquietantes.



























