Editorial
Espa�a tiene la obligaci�n de manejar esta emergencia con el m�ximo rigor, no solo a nivel sanitario sino tambi�n pol�tico

El crucero de Pa�ses Bajos 'MV Hondius'.AFP
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El brote de hantavirus a bordo del crucero de Pa�ses Bajos MV Hondius, cuya gesti�n ha asumido Espa�a para que los pasajeros desembarquen en Tenerife, representa un desaf�o sanitario y log�stico de primer orden. En principio, nuestro pa�s est� perfectamente preparado para asumir la responsabilidad, tal y como le ha solicitado la Organizaci�n Mundial de la Salud (OMS), pero es imprescindible que el proceso transcurra con la m�xima transparencia, lealtad y coordinaci�n entre todas las administraciones involucradas.
La falta de claridad que mostr� el Ejecutivo en la tarde del martes, cuando tard� varias horas en responder a la OMS y hacer p�blico el acuerdo, no ha sido el mejor inicio: con 14 espa�oles y decenas de ciudadanos europeos a bordo, y sin ning�n otro pa�s en la regi�n que cuente con medios adecuados, la mejor opci�n para los afectados y para la salud p�blica es que la revisi�n m�dica y la evacuaci�n de los pasajeros a sus respectivos pa�ses se organice desde Tenerife, que cuenta incluso con una unidad de aislamiento dise�ada para estos casos. Los espa�oles, por su parte, ser�n derivados al Hospital G�mez Ulla de Madrid, que pertenece a Defensa. En estos momentos no existe riesgo para la poblaci�n general.
La enfermedad que provoca el hantavirus, cuya tasa de mortalidad ronda el 50%, obliga a que los pasajeros reciban atenci�n m�dica de manera urgente y a que se defina con exactitud el itinerario y posibles cuarentenas de cada uno de ellos, lo que se est� coordinando a nivel europeo. Sin embargo, las posibilidades de que el brote se extienda son escasas, ya que el contagio entre personas es raro y requiere contacto cercano. La principal hip�tesis es que una pareja se infect� en un vertedero de Ushuaia, al sur de Argentina, durante una excursi�n de avistamiento de aves. All� habr�an estado expuestos a las heces, orina o saliva de roedores infectados, que son las principales v�a de contagio.
Espa�a tiene la obligaci�n de manejar esta emergencia con el m�ximo rigor, no solo a nivel sanitario sino tambi�n pol�tico, y ofrecer la mejor soluci�n posible a las personas afectadas.

























