�Quia!
Todos los d�as del a�o deber�a hablarse de la violencia, de la crueldad, de las mentiras, de la insolvencia, de la ignorancia, de la bravuconer�a de Trump. Todos, menos el d�a que le disparan

Agentes del Servicio Secreto rodean a Donald Trump durante la cena de corresponsales.AP
Actualizado
Audio generado con IA
El espa�ol Pedro S�nchez, m�ximo l�der del Sur Global, que representa a naciones en desarrollo, hist�ricamente marginadas y empe�adas en procurar una alternativa a Occidente, ha reaccionado ante el intento de atentado contra Donald Trump: �La violencia nunca es el camino�. La mejicana Claudia Sheinbaum ha dicho lo mismo. Una observaci�n casi meteorol�gica sobre lo inconveniente de la violencia. Se observar�, para empezar, que la frase se desploma antes de concluir, cumpliendo una de las reglas del g�nero inmoral que esconde la mano. Como cuando frente a un atentado -un determinado tipo de atentado- el Sur Global dice: �La violencia tiene causas�, estupidez solo aparente, hija de la cobard�a moral de no atreverse a decir: �La violencia tiene causas justas�. Con Trump el Sur Global a�n se atreve menos. Pero la suspensi�n permanece. No es el camino. Bien. �Pero el camino a d�nde? Aplicado al suceso, el camino no puede ser otro que la desaparici�n de Trump. Es decir, el Sur Global preferir�a un infarto fulminante o un c�ncer todo �l met�stasis. Y si la desaparici�n bajara del escal�n recto al metaf�rico, se supone que el Sur Global prefiere la democracia para acabar con �l. El problema concreto, sin embargo, es que la democracia ya tiene un plazo previsto e invariable, salvo apocalipsis o muerte: el 20 de enero de 2029, al mediod�a, hora del Este.
Despejadas estas inc�modas nimiedades, la frase deja ver la peor de sus consecuencias: la de convertir la violencia en un m�todo que puede discutirse, de establecer un v�nculo racional entre el perturbado Cole Allen y las decisiones pol�ticas de Trump. Cae, adem�s, sobre el terreno abonado que ya ha preparado el periodismo. Este peri�dico mismo d�ndole la palabra al criminal en su portada: �Objetivo Trump por 'traidor y criminal'�, y aun m�s en un articulista: �Una naci�n fracturada y bajo un nivel de tensi�n irrespirable�. El otro peri�dico, al que siempre le resbala la babilla, titula: �Atentado fallido contra Trump�. �Un intento fallido, un proyecto fallido, una revoluci�n fallida�: el hablante suele estar del lado del intento. Su editorial ya va m�s desahogado: �Cuando un presidente sufre en dos a�os tres intentos de asesinato es que hay algo roto en aquel pa�s�. L�stima no poder saber qu� se habr�a roto, a juicio del editorialista, cuando atentaron dos veces contra Gerald Ford en 1975: dos veces con diecisiete d�as de diferencia.
Todos los d�as del a�o deber�a hablarse de la violencia, de la crueldad, de las mentiras, de la insolvencia, de la ignorancia, de la bravuconer�a de Trump. Todos, menos el d�a que le disparan.



























