


























A finales de mayo de 2025, la Delegaci�n del Gobierno en Castilla y Le�n convoc� a los medios de comunicaci�n a una rueda de prensa en la que se iba a ofrecer datos sobre una importante operaci�n antidroga en la regi�n. Era la operaci�n Churruca. Se acababan de decomisar 55 kilos de coca�na y hab�a que trasladarle a la opini�n p�blica que la lucha policial contra el tr�fico de estupefacientes daba sus frutos. Algunos de aquellos fardos que la Polic�a Nacional exhibi� llevaban como logo una ara�a. Otros, una letra y un n�mero, Z5.
Apagados los focos de las c�maras y lejos ya de las preguntas de los periodistas que cubrieron aquella convocatoria, en los d�as y semanas posteriores la droga pas� por varias cajas de seguridad policiales y, m�s tarde, se analiz� su pureza (12 de mayo de 2025). Dos meses despu�s de darse a conocer la operaci�n Churruca, lleg� el d�a de destruir esos 55 kilos de farlopa, adem�s de otras cantidades menores decomisadas anteriormente —hasta alcanzar los 59 kilos—.
Era el 24 de julio de 2025. Para ello hab�a que trasladar la coca�na desde la comisar�a de Valladolid hasta el Centro de Tratamiento de Residuos de Ser�n, en Asturias. En torno a las 6.30 horas de la ma�ana, el inspector Luis Juan Fern�ndez, por entonces jefe antidrogas de la Polic�a Nacional en Valladolid, se sum� a una comitiva policial formada por tres veh�culos y tres agentes: una furgoneta del cuerpo, un veh�culo de apoyo y un Audi A4 conducido por Fern�ndez. Fue un trayecto de cerca de tres horas hasta llegar a Ser�n.
Durante el recorrido, los tres agentes que realizaban aquella tarea de destrucci�n de drogas s�lo hicieron una parada en una gasolinera para tomar caf�. Pero esa droga, supuestamente, nunca se quem�. Al menos as� lo sostiene la Unidad de Asuntos Internos de la Polic�a Nacional, que tom� declaraci�n como testigos a aquellos dos uniformados que acompa�aron a su jefe desde Valladolid hasta Asturias. Ambos dijeron que pensaban que la coca�na se hab�a hecho cenizas aquel d�a.
Pero gran parte de ese alijo, 40 kilos, apareci� cinco meses despu�s en el registro efectuado el 4 de diciembre de 2025 en la casa de una detenida en otra operaci�n policial, Magalis F., madre de un distribuidor de drogas dominicano. Se desconoce si la coca�na que iba a destruirse nunca sali� de Valladolid o si, durante el recorrido hasta las proximidades de Oviedo, se produjo una entrega a terceras personas.
Aquellos 40 kilos estaban dentro, seg�n los investigadores, de esos mismos fardos con esos mismos logos (Z5 y una ara�a). Los agentes de Asuntos Internos tuvieron que detener tambi�n a Luis Juan Fern�ndez, de quien ya se sospechaba, gracias a informaciones confidenciales, que pod�a estar reintroduciendo en el mercado de las drogas la mercanc�a que su grupo se incautaba previamente.
Esta semana, el diario El Norte de Castilla avanz� la acusaci�n que pesa contra �l desde principios de diciembre de 2025. En concreto, el d�a 7 de dicho mes fue enviado a prisi�n por un juez. Dicho medio le tild� como garbanzo negro, tras rebautizar as� a la operaci�n en la que acab� cayendo, detenido primero y encarcelado despu�s.
EL MUNDO ha conocido, a trav�s de documentos de una causa judicial que se sigue en el Juzgado de Instrucci�n n�mero 3 de Valladolid, que el ya exjefe antidrogas de la capital castellanoleonesa permanece investigado por la comisi�n de los presuntos delitos contra la salud p�blica (tr�fico de drogas), descubrimiento y revelaci�n de secretos, falsedad documental, omisi�n del deber de perseguir delitos, pertenencia a organizaci�n criminal y malversaci�n.
La investigaci�n ubica a dicho polic�a en la c�spide de una organizaci�n de distribuci�n de droga al por menor. Asuntos Internos, tras recibir el soplo de una fuente confidencial, comenz� a seguir los pasos de dicho agente. Presuntamente, Luis Juan Fern�ndez, nacido el 24 de junio de 1971, extra�a coca�na incautada de comisar�a para entreg�rsela a Roberto de la R., l�der de un clan dominicano asentado en Castilla y Le�n que, junto a su gente, se encargaba de cortar la farlopa hasta reducirla a gramos, la forma m�s habitual de compra para el consumo.
Roberto de la R. es uno de los detenidos e investigados en la causa. Tiene antecedentes en Espa�a por amenazas (2015), por robo con fuerza (2016) y por lesiones (2021). Seg�n Asuntos Internos, es una de las muletas en las que se apoyaba Luis Juan Fern�ndez para distribuir la droga que se quedaba. La otra ser�a Mar�a del H. S. Se encuentra en paradero desconocido. Se le ha detenido en varias ocasiones por delitos relacionados con la explotaci�n sexual de mujeres (2014 y 2025). Se le conoce como la Se�ora. Es una madame que gestiona varios prost�bulos y pisos donde se ejerce la prostituci�n. Se piensa que all� se distribu�a tambi�n parte de la droga que le suministraba el polic�a preso.
A su vez, Roberto de la R. ten�a a varias personas de confianza, tambi�n de origen dominicano y familiares suyos, para mover la droga, mientras que la Se�ora la confiaba a su propio hijo, Iv�n V., responsable de venta en la calle como camello.
La investigaci�n ha acreditado que Luis Juan Fern�ndez hab�a registrado a la Se�ora y a Roberto de la R. en los archivos policiales como confidentes �para proteger a sus colaboradores con un uso fraudulento de herramientas policiales y un abuso de la funci�n p�blica para blindar al entramado criminal�. De esa forma, pod�a conocer si otros grupos los investigaban. Seg�n El Norte de Castilla, incluso el presunto agente corrupto habr�a frenado intervenciones policiales en los pisos donde Mar�a del H. S. controlaba a sus prostitutas.
La operaci�n policial se precipit� el 4 de diciembre de 2025. Todo apunta a que esta banda de distribuidores de coca�na quer�a vender al por mayor dos kilos de farlopa en Madrid. Hab�a que evitarlo. Los primeros arrestos se saldaron con la incautaci�n de 605 gramos de coca�na y 95 de marihuana en una vivienda. En ese momento, con la Polic�a en el interior de un piso de la calle Panaderos, en Valladolid, apareci� Luis Juan Fern�ndez para, presumiblemente, reunirse con sus c�mplices. Fue arrestado all� mismo. Luego, se le llev� hasta su casa. All� ten�a 8.000 euros en efectivo. Tambi�n se le registr� su taquilla, donde le encontraron 3.000 euros m�s y una pistola. Pero la mayor cantidad de dinero se encontr� en una caja de seguridad de una sucursal bancaria contratada en 2023, donde guardaba 130.250 euros. En otro registro, esta vez en la casa de la madre de Roberto de la R., se encontraron 40 kilos de coca.
La investigaci�n sobre Luis Juan Fern�ndez acredita las constantes citas que manten�an garbanzo negro y el dominicano Roberto de la R. Al menos se reunieron hasta en 22 ocasiones entre febrero de 2025, cuando comienzan los seguimientos al jefe policial, y diciembre de ese mismo a�o, cuando se le detiene. La mayor�a de ellas tuvieron lugar en el veh�culo oficial del agente presos, donde el juez instructor autoriz� la instalaci�n de micr�fonos (noviembre de 2025). �Saben que eres confidente, pero lo que no saben y ninguno, ninguno se imagina, es que hay negocios aparte�, le llegaron a escuchar decir a Luis Juan Fern�ndez a Roberto de la R.
�El funcionario policial en cuesti�n se relacionar�a con una mujer dedicada a la prostituci�n, la cual regentar�a varios pisos en las proximidades de la calle Gabilondo, donde se explotar�a sexualmente a mujeres y se traficar�a con coca�na y otras sustancias t�xicas. Todo ello bajo la protecci�n del funcionario policial, quien evitar�a las intervenciones policiales de los Grupos de Extranjer�a en los pisos que regenta dicha persona�. As� describen los agentes de Asuntos Internos en uno de sus informes iniciales elevados al juzgado la relaci�n que ten�an el exjefe de estupas de Valladolid y la madame que no se ha podido arrestar hasta la fecha.
El 29 de noviembre de 2025, Luis Juan Fern�ndez y Mar�a del H. hablaron, presuntamente, de la venta de unos fardos de coca�na. Los responsables de su comercializaci�n en la calle iban a ser el hijo de la Se�ora y un amigo de �ste. En un mes lo tendr�an distribuido al menudeo, dijeron.
—�Es fiable, no?, pregunt� el polic�a.
—Es mi hijo y el amigo de mi hijo.�C�mo no van a ser fiables?, respondi� ella.
Mar�a del H. no estaba en su casa cuando los agentes policiales fueron a por ella, el mismo d�a que resultaron detenidos el resto de investigados en la operaci�n. Desde entonces, se encuentra en paradero desconocido.
Este caso de corrupci�n interna no es el �nico reciente que salpica a la Polic�a Nacional en los �ltimos a�os. Tambi�n se han dado casos en la Guardia Civil. El listado de agentes policiales detenidos o condenados s�lo en la �ltima d�cada por sus v�nculos con el tr�fico de drogas en toda la geograf�a espa�ola es extenso. Aunque los casos se acumulan en las provincias del sur del pa�s, con epicentro en las localidades gaditanas de la comarca del Campo de Gibraltar y en los municipios cercanos a la desembocadura del r�o Guadalquivir, la tinta de calamar se extiende por toda Espa�a.
El guardia civil (ya expulsado del cuerpo) Luciano Mart�nez cobraba 90.000 euros al mes, 3.000 al d�a, por dejar a unos traficantes alijar hach�s por el parque nacional del Coto de Do�ana, en Huelva, y por los alrededores de la localidad sevillana de Isla Mayor, un municipio rodeado de arrozales, ba�ado por el r�o Guadalquivir. As� estuvo, a sueldo del narco, casi un a�o.
En febrero de 2020, el Tribunal Supremo confirm� la condena de 14 a�os de c�rcel a su sargento, Francisco Javier C�ceres Borrero, que hab�a estado al frente del cuartel de Isla Mayor. Hab�a sido arrestado junto a tres compa�eros de cuartel, incluido Luciano Mart�nez, en la Nochevieja de 2016. Era la mitad de la plantilla de aquel puesto.
El Tribunal Supremo confirm� en 2024 una sentencia previa que condenaba a siete a�os de prisi�n a Francisco Garc�a Santaella, coronel al frente de la Polic�a Judicial y de Informaci�n en la Comandancia de la Guardia Civil de Granada, por colaborar con el tr�fico de drogas. Ten�a funciones de direcci�n y coordinaci�n, entre otros, del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA), con mando en todas las operaciones antidroga de la provincia.
Garc�a Santaella colabor� con una banda de narcotraficantes para permitir la entrada en Espa�a de casi 4.000 kilos de hach�s, frenando intervenciones de sus propios subalternos. A cambio, recibi� 120.000 euros y un coche.
En febrero de ese mismo a�o, Jos� Guerrero, hasta ese momento jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Polic�a Nacional en la regi�n de Murcia, fue arrestado por sus propios compa�eros de Asuntos Internos. Se le acus� de recibir d�divas (varios coches que fueron usados por su familia) de manos de un traficante murciano que hac�a negocios de coca�na con una organizaci�n albanesa. En esa misma operaci�n se arrestaba tambi�n al agregado de Interior en la embajada de Espa�a en Colombia, Juan Carlos Carri�n, un hist�rico de la lucha contra el narco en Espa�a que tambi�n habr�a recibido dinero y veh�culos de manos de ese mismo narco.
Llov�a sobre mojado en la regi�n murciana. Los dos antecesores de Guerrero en Udyco acabaron con sentencias condenatorias a prisi�n por su compadreo con narcos.
La lista es larga... El pasado viernes 6 de marzo, Francisco de Jorge, juez instructor de la Audiencia Nacional, proces� a �scar S�nchez Gil, el inspector jefe de la Unidad de Delincuencia Econ�mica y Fiscal (UDEF) de la Polic�a Nacional capturado en 2024 con 20 millones de euros en efectivo —gran parte de ese dinero estaba emparedado en su propia casa—. S
u apuesta, seg�n el sumario, hab�a sido a lo grande, mucho m�s que la de Luis Juan Fern�ndez. La investigaci�n lo acusa de ayudar a una organizaci�n de traficantes de droga a introducir en Espa�a 39 contenedores con 73 toneladas de coca�na. Dicha mercanc�a habr�a alcanzado un valor superior a los 2.500 millones en el mercado.
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