























Lucia Etxebarria profesa la fe del converso. No por su conversi�n al islam —que llev� a cabo varios a�os atr�s, cuando viv�a en Marruecos, para poder completar �un tr�mite� que requer�a su ingreso formal en la religi�n de Al�, aunque no le impidi� seguir siendo cat�lica— sino por la hostilidad de la que fue objeto desde grupos de izquierda, feministas y de la comunidad LGBT a partir de su oposici�n a la Ley Trans. �La cancelaci�n para m� fue la ca�da del caballo de San Pablo (que lo llev� de perseguir a los cristianos a difundir su credo). Sin eso, no s� si hubiera abierto los ojos, pero a partir de ah� comenc� a cuestionar el edificio entero�, comenta a Cr�nica desde un bar sin pretensiones de su barrio madrile�o, Lavapi�s, frente a un ron con cola.
En dos horas de conversaci�n, que incluyen un encuentro en la Iglesia de San Cayetano y una larga caminata para dar con el local adecuado, Etxebarria (escritora, premio Planeta 2004, 59 a�os) tocar� algunos de los temas y pol�micas sobre los que se explaya en su �ltimo libro, Patocracia. C�mo destruir un pa�s en ocho a�os (La Esfera de los Libros), su particular �yo acuso�. Entre ellos: su posici�n frente al transactivismo que le vali� la hostilidad de la izquierda con la que antes simpatizaba; su historia como �la primera cancelada en Espa�a�, que lleg� a incluir ataques f�sicos en las calles; las acusaciones de plagio; las consecuencias de estas agresiones sobre su salud f�sica y mental; y su visi�n pol�tica sobre una Espa�a a la que considera dentro del �socialismo del Siglo XXI� que inaugur� Hugo Ch�vez en Venezuela hace m�s de 20 a�os.
�Me empezaron a cancelar... para hacerme desaparecer, cosa que consiguieron. Y luego lo que hac�an era pegarme por la calle, fui agredida cuatro veces�, relata con �mpetu. Y enumera los episodios que sufri� en su barrio, que justamente posee una importante poblaci�n de personas que se identifican como transg�nero (algunas de ellas amigas o ex amigas de la escritora).
Uno de los episodios violentos, detalla, es digno de una pel�cula de Almod�var. �Yo sal�a a las siete de la ma�ana a pasear a mis perras y en Tirso de Molina siempre hay, y siguen estando, unos dealers, a los que yo siempre saludaba�, cuenta. Al mismo tiempo, sal�a del club Medias Puri una persona que comenz� a amenazarla hasta que los vecinos de la plaza salieron en su defensa y logr� volver a su casa.
Presenta su �ltimo libro, 'Patocracia. C�mo destruir un pa�s en ocho a�os', en el que relata las consecuencias de la "cancelaci�n" que dice haber sufrido a partir de sus posturas contrarias a la 'Ley Trans', y de su visi�n sobre la pol�tica y la sociedad de Espa�a
En otra oportunidad, en un callej�n, �un hombre me peg� un empuj�n y me lanz� contra la pared, y en ese momento tienes tanta adrenalina que no te das cuenta del da�o que te han hecho, pero luego tuve el hombro paralizado no s� cu�nto tiempo�, reconstruye, con las secuelas todav�a a cuestas.
Etxebarria apunta que todo este proceso deriv� en problemas de salud f�sica y mental, entre los que figuran sus dolencias en el hombro y una enfermedad autoinmune por los que est� en tratamiento. �Cuando te hacen todo eso, la intenci�n final es que te vuelvas loca�, asevera. �Es una cosa ultra perversa porque primero lo consiguen y, cuando efectivamente est�s h�per deprimida, llega el juicio y el m�dico dice ‘esta persona tiene un s�ndrome de estr�s postraum�tico’ y del otro lado responden ‘si tiene eso no puede razonar’�, cuenta sobre uno de los procesos judiciales a los que lleg� por el acoso y que ahora describe al detalle en el libro. Tambi�n, como lo hace en Patocracia, revela que lleg� a tener ideaciones suicidas: �Todo el mundo que ha pasado por algo as� lo considera. Encima no te dejan contarlo porque, si no, lo usar�n en tu contra. Y yo quiero contarlo porque s� de mucha gente que est� siendo acosada y quiero decirle ‘resista usted esta tentaci�n porque las cosas cambian’�.
Aun con tantas adversidades, asegura que nunca consider� la posibilidad de mudarse del Lavapi�s donde durante dos a�os no pudo pisar las calles sin compa��a por miedo a los ataques por terfa (como llaman a las feministas que no incluyen a las personas identificadas como trans en sus reivindicaciones). �Uno: me estaban dejando sin trabajo; entonces, �con qu� dinero me iba a mudar? Dos: yo llevo aqu� 25 putos a�os y esta gente acaba de llegar�, afirma y empieza a enumerar los barrios �pijos� de los dirigentes de izquierda como Irene Montero, de la que piensa, seg�n escribe en su libro, �que, de alguna manera, fue la responsable �ltima de las agresiones� que sufri� (p�gina 129) Es as� su testimonio.

�Los fascistas son ellos. La socialdem�crata, progresista y feminista sigo siendo yo�, asegura Etxebarria. La narradora, psic�loga y tuitera tambi�n describe su particular proceso de conversi�n ideol�gica: �La cancelaci�n para m� fue como la ca�da del caballo de san Pablo. Sin eso, no s� si hubiera abierto los ojos, pero a partir de ah� comenc� a cuestionarme el edificio entero�.
�Los fascistas son ellos. La socialdem�crata, progresista y feminista sigo siendo yo�, declama hacia el final de la charla, con sus dotes de tuitera eternamente pol�mica (y ahora youtuber en su �cutre-canal�, como ella misma lo denomina). �Una persona socialdem�crata de verdad no puede estar de acuerdo con un gobierno que lleva dos a�os sin presentar presupuestos, que ha pactado con los que nunca iba a pactar, con los terroristas, con la izquierda m�s radical, que ha aprobado una ley que suelta a violadores�, enumera. Y sigue: �La gente no se lo cree, pero, en Venezuela, Ch�vez entr� con una elecci�n democr�tica, la segunda tambi�n la gan� democr�ticamente y ya a la tercera ten�a todo tan controlado que pod�a hacer lo que quisiera. Y aqu� lo han seguido tal cual. Cuando toman los medios, toman el poder judicial. Cuando toman el poder judicial, empiezan por la cooptaci�n de la obra p�blica. Se llevan el dinero de las obras p�blicas y tambi�n persiguen al disidente�.
Esa tesis, de una Espa�a al borde del autoritarismo, es la que sostiene Etxebarr�a en su libro, contando su historia personal, casos de otras v�ctimas de la cultura de la cancelaci�n, las consecuencias indeseadas de la llamada Ley Trans y los �chiringuitos� con los que, seg�n su mirada, la izquierda conforma �una red clientelar�.
Patocracia, el t�tulo, hace referencia a un sistema de poder dominado por personalidades patol�gicas. En ese marco, �tiene decidido a qui�n votar? �No, lo decidir� el d�a anterior. Pero si lo tuviera no lo dir�a�, contesta. Y descarta actuar en pol�tica partidaria. Esa no es una conversi�n a la que se muestre dispuesta.

�Patocracia. C�mo destruir un pa�s en ocho a�os� (Ed. La Esfera), a la venta esta semana
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