




















L�nea mortal fue la traducci�n al espa�ol de Flatliners, aquella pel�cula de 1990, reversionada en 2017, en la que un grupo de estudiantes de Medicina se aventuraba hasta la frontera con la muerte para ser reanimados por sus compa�eros. Aquella l�nea mortal tiene ahora en Argentina otro nombre, las Propo Fest, fiestas de anestesistas y anestesi�logos (no son lo mismo) en las que el propofol es la estrella mientras se juega a ser Dios.
Todo est� explicado con detalle en un audio de siete minutos que circul� en los �ltimos d�as por las redes sociales y conmocion� a los argentinos: dos anestesistas muertos, una trama de robo y reventa de propofol y fentanilo e importantes centros m�dicos y referentes de la especialidad involucrados.
Fiestas en las que se hacen �viajes controlados�, con bombas de infusi�n -tambi�n robadas- para administrar drogas hasta alcanzar �estados de apnea�. Es entonces que entra en acci�n la ventilaci�n manual asistida por parte de una persona asignada entre los participantes de las fiestas. En sus manos est� que esa l�dica visita a la muerte no se convierta en estad�a permanente.
Un experimentado m�dico cl�nico que lo ha visto (casi) todo en su vida dice a Cr�nica que no est� sorprendido. Por un lado, porque la noticia ya circulaba entre sus colegas antes de que la primera muerte la llevara a la prensa. Y por el otro, porque los argentinos no son originales: �Hist�ricamente, quienes desarrollaron la anestesia fueron odont�logos del siglo XIX y principios del XX. Y se hicieron adictos�.

El cuerpo de Eduardo Betancourt fue encontrado en su casa del barrio bonaerense de PalermoS.F.
El veterano m�dico despliega el panorama: �El fentanilo es un problema mundial porque es cien veces m�s potente que la hero�na, pero nosotros no tenemos el problema de Estados Unidos, ac� no hay un mercado de opi�ceos. Los que tienen acceso a drogas similares son los anestesistas�.
�Y qu� hacen los m�dicos que roban esas sustancias? �Org�as con drogas y con todo el equipamiento�.
Las dos muertes en Argentina tienen nombre y apellido. Uno es Alejandro Zalazar, un residente del Hospital Rivadavia muerto a los 34 a�os. Sucedi� el 20 de febrero, pero trascendi� 40 d�as despu�s. Clar�n revel� que ten�a �una v�a conectada en el pie derecho� y que junto a su cuerpo, en su apartamento, se hallaron jeringas y elementos de uso m�dico descartables. Los sistemas de trazabilidad de las sustancias permitieron comprobar que hab�an sido robadas del Hospital Italiano, uno de los centros de referencia de la capital argentina.
D�as m�s tarde, y a apenas unas calles de distancia, otra muerte relacionada con las Propo Fest le dio m�s volumen a la historia: Eduardo Betancourt, un enfermero de 44 a�os. Su cuerpo fue encontrado en su casa por la insistencia de su hermana en que se abriera la puerta tras d�as sin saber de �l. El apartamento est� en un edificio relativamente modesto muy diferente al lujoso en el que viv�a Zalazar. Betancourt se hab�a instalado apenas un mes antes, y su hermana cree que pag� con su vida el estar al tanto de �cosas� que se quer�an ocultar. �Se aprovecharon de �l, de su soledad y falta de familiares cercanos�, dice a Cr�nica, coincidentemente, otro m�dico de larga experiencia.
En el apartamento de Betancourt se encontraron 112 ampollas de distintas drogas, entre ellas propofol y fentanilo. Muri� sentado. En la cocina hab�a cuatro ampollas abiertas de midazolam -utilizado como sedante, hipn�tico, ansiol�tico y miorrelajante- y fentanilo; guantes de l�tex descartables y una jeringa y aguja utilizadas. Era imposible que Betancourt tuviera tal cantidad de sustancias, mucho menos que se auto administrara cuatro sedantes, alega su hermana. Pag� con su vida por saber demasiado, insiste, aunque hasta el momento la justicia no encuentra indicios de la participaci�n de otras personas.

El edificio del porte�o barrio de Palermo donde fue hallado el cuerpo.S.F.
El caso de Zalazar tiene tambi�n sus aspectos llamativos. Delfina Lanusse, una residente de tercer a�o en el Hospital Italiano, era su amiga y las c�maras de seguridad del edificio la mostraron dejando el lugar con una tablet que no llevaba al entrar. Otra amiga, Chantal Leclerq, fue vista manipulando el m�vil del muerto.
Las miradas est�n puestas sobre Leclerq. ��La joven fue la �ltima en hablar con Zalazar? �Ten�an di�logos en los que coordinaban el robo o el consumo de f�rmacos? �Estuvieron juntos la noche previa al hallazgo del cuerpo?�, se preguntaba Clar�n. Leclercq fue compa�era de Lanusse en la elitista Universidad Austral, donde ambas estudiaron medicina. En una denuncia presentada el 9 de marzo por la Asociaci�n de Anestesia, Analgesia y Reanimaci�n de Buenos Aires (AAARBA), se dej� constancia de que Leclercq hab�a reconocido consumo de propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, y que habr�a obtenido las sustancias en el Hospital Rivadavia, aunque aclar� que su consumo se produc�a fuera del �mbito institucional.
Reconoci� tambi�n haber consumido propofol en �una oportunidad� junto a Zalazar, as� como �coca�na y micropunto� con Lanusse durante un reciente viaje a Colombia.
�Son una elite, est�n organizados,son pr�cticamente indestructibles, pero esta es la primera vez que hay un caso que afecta en su totalidad a la anestesiolog�a. Tarde o temprano van a caer, no lo van a poder evitar�
Ese mundo oscuro manejado por anestesi�logos complica ahora a varios de los principales hospitales de la capital, ya que de ellos se robaba y vend�a clandestinamente el material para las Propo Fest. Los principales se�alados en el caso son Hern�n Boveri, ex m�dico de prestigio en el �rea de anestesiolog�a del Italiano, y Lanusse. Ambos, involucrados en una situaci�n sentimental, est�n se�alados como los autores del robo de sustancias del Hospital Italiano.
�Lo que me han contado es que para acceder a una Propo Fest en las que se garantizaba relajaci�n extrema, la tarifa era de 1.200 d�lares. Y eso es posible porque los anestesi�logos se aprovecharon del sistema fragmentado de salud, de los cinco sistemas distintos que tiene Argentina. La trazabilidad de las sustancias es muy deficiente�. Otros medios elevan la cifra para ser parte de esas fiestas, que inclu�an sexo, hasta los 3.000 d�lares.
Uno de los m�dicos consultados por Cr�nica cree que lo sucedido es un antes y un despu�s en el mundo de la anestesiolog�a argentina: �Son una elite, est�n organizados,son pr�cticamente indestructibles, pero esta es la primera vez que hay un caso que afecta en su totalidad a la anestesiolog�a. Tarde o temprano van a caer, no lo van a poder evitar�.
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