



























Gonzalo Aguirregomezcorta Sidney
Actualizado
Parec�a una m�s. Zahra Soltan Meshkeh-Kar, alias Flor, mostr� su sonrisa m�s afable y una calidez deslumbrante tras pedir la visa humanitaria en Australia. Irradiaba alegr�a y serenidad en las fotograf�as en las que el ministro de Interior, Tony Burke, sacaba pecho.
Era la utillera de la selecci�n de Ir�n y se uni� a las primeras seis jugadoras que pidieron asilo tras ser eliminadas de la Copa de Asia. Flor decidi� no viajar en el �ltimo momento, poco antes de que el resto del combinado, cuerpo t�cnico y dem�s integrantes partieran a Malasia, de ah� a Om�n y luego a Turqu�a para cruzar la frontera a Ir�n por carretera. La centrocampista, Mohaddeseh Zolfi, se qued� junto a ella; o viceversa.
La jugada estaba meticulosamente ideada. De primeras, Zahra no levant� sospechas y ahora es tildada como la topo que persuadi� a cuatro de las chicas para que cambiaran de parecer. No firm� los papeles de asilo por convicci�n, lo hizo para sabotear la deserci�n de unas futbolistas aterrorizadas ante las represalias que el r�gimen tendr�a contra ellas por negarse a cantar el himno nacional en se�al de protesta.
�Se present� ante las jugadoras como una persona de confianza�, afirma Shiva Amini, una ex integrante de la selecci�n de f�tbol sala de Ir�n que pidi� asilo en Suiza en 2017 por negarse a jugar con velo. Amini se ha convertido en una de las voces m�s autorizadas para hablar sobre los entresijos de una misi�n cuasi perfecta. �Logr� convencer a algunas de ellas para que regresaran. Varias jugadoras decidieron volver porque las amenazas contra sus familias se volvieron insoportables y la intimidaci�n era constante�, se�ala Amini.
Las sospechas sobre la implicaci�n de Zahra se centran en su rol de enlace entre el r�gimen y las desertoras. La utillera compart�a vivienda con las seis futbolistas en Brisbane. Se convirti� en la mensajera que, de manera sutil, alert� a las chicas sobre la suerte que corr�an sus familiares a miles de kil�metros de distancia. La primera en revocar su asilo fue precisamente la jugadora que m�s cerca estuvo de ella, Mohaddeseh, quien parti� a Kuala Lumpur para unirse a la delegaci�n. Pocos d�as despu�s le siguieron otras tres, incluida la capitana y estrella del seleccionado, Zahra Ghanbari. De las siete, s�lo dos permanecen en Australia.

'Flor', vestida de verde, abrazando a la capitana Zahra Ghanbari.AFP
�El r�gimen iran� empez� a amenazar a sus familias y, b�sicamente, las tom� como rehenes. Por eso se vieron obligadas a retirar su solicitud de asilo y regresar a Ir�n�, agrega Amini. Seg�n la ex internacional, esta estrategia forma parte de �la esencia del r�gimen�. Ella sabe perfectamente c�mo es el chantaje psicol�gico al que han estado sometidas porque lo ha vivido en sus propias carnes. �La culpa, la presi�n, la imposible elecci�n entre la libertad y la familia�, esgrime.
La coacci�n se centr� precisamente en Ghanbari. Es una de las dos jugadoras m�s veteranas y tambi�n fue una de las desertoras que sembraron el p�nico en el hotel tras el �ltimo partido de Ir�n. Se esfumaron del control de los cuidadores y, horas m�s tarde, posaban aparentemente encantadas con su documentaci�n de visa humanitaria aprobada por el ministro de Interior. Ghanbari, sin embargo, estaba en una posici�n de vulnerabilidad. Hace un a�o perdi� a su padre, a quien describe como �el pilar de su casa�. Su conexi�n m�s fuerte con Ir�n es su madre. �T� eres la raz�n por la que me tengo en pie. T� eres la raz�n por la que respiro�, dice de ella. Precisamente, el r�gimen escogi� a su progenitora para la campa�a de intimidaci�n.
Para saber m�s
�Ha sido amenazada por cuerpos de seguridad iran�es que incluye a la unidad de inteligencia de la Guardia Revolucionaria�, publica el medio Iran International. Una informaci�n corroborada por Amini. �A pesar de que acaba de perder a su padre, las autoridades est�n presionando a su madre. Esto demuestra el nivel de crueldad y desesperaci�n al que est�n dispuestos a llegar para obligar a estos atletas a acatar las normas... La tuvieron como reh�n cuando pidi� asilo�.
Las jugadoras ya est�n Teher�n y fueron recibidas el jueves con honores y con la promesa de ser agasajadas con coches, relojes y otros lujos. Fueron presentadas como aut�nticas hero�nas en un acto multitudinario. Sin embargo, voces como la de Amini tienen claro que las chicas pagar�n caro haberse quedado en silencio durante el himno y haber aparecido en fotograf�as sin velo junto a las autoridades australianas. �Lo pr�ximo ser� que aparecer�n en la televisi�n nacional para elogiar al r�gimen mientras sus familiares est�n amenazados�. Precisamente, en el medio estatal, las jugadoras fueron tildadas como �traidoras�.
Ese mismo jueves, Saleh Mohammadi, un joven de 19 a�os, parte del equipo nacional de lucha de Ir�n, fue ejecutado mediante ahorcamiento p�blico junto a otros dos manifestantes de las protestas de enero de este a�o. Fue acusado de asesinar a dos polic�as, unos hechos que varias organizaciones niegan. Para muchos, el momento elegido para la ejecuci�n no ha sido fruto de la casualidad y hay quien lo interpreta como un mensaje directo a las jugadoras iran�es.
Varias jugadoras decidieron volver porque las amenazas contra sus familias se volvieron insoportables y la intimidaci�n era constante
Shiva Amini, una ex integrante de la selecci�n de f�tbol sala de Ir�n que pidi� asilo en Suiza en 2017.
Mientras tanto, entre el sentimiento de culpa y la felicidad de sentirse libres, las dos futbolistas que han permanecido en Australia, Atefeh Ramezani y Fatemeh Pasandideh, han comenzado a entrenar con el equipo de f�tbol profesional Brisbane Roar. �Todo ir� bien�, public� la �ltima en sus redes sociales durante la semana. Tambi�n ha divulgado una foto del atleta reci�n fallecido, Mohammadi.
La suerte de sus familias y de sus ex compa�eras en Ir�n depender� de lo que decidan hombres del mismo corte que el viceministro de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei. El pol�tico afirm� que ambas jugadoras fueron tomadas como rehenes por Australia en su en�sima muestra de �apoyo a EEUU e Israel�. Afirman que, con el pretexto de hacerles unas pruebas antidoping, las autoridades las metieron en una habitaci�n. �Les pusieron un papel al lado que dec�a: "Por favor, firmen; se les conceder� asilo y se les proporcionar� todo lo que necesiten"�, sostuvo.
Nadie las oblig� a guardar silencio durante el himno nacional. Tampoco a fotografiarse sin velo junto a la topo que gestion� con �xito un retorno que, seg�n Amini, han realizado �abatidas por el llanto�.
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