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«De estar trabajando para La Moncloa o los principales artistas del mundo he pasado a dormir en una oficina que ya he vendido». Hoy Acerina Guillén pasa las noches en el mismo local de Puerto Naos (La Palma) que durante años fue la sede de la primera compañía de transporte de viajeros VIP con chófer de la isla.
Cuando el volcán de Cumbre Vieja comenzó a soltar lava una tarde de septiembre de 2021, a Acerina la comparaban con su tocaya, la esposa de Tanausú, el último caudillo de la isla que se resistió a la conquista castellana: «fuerte, de gran ánimo e iniciativa». Por eso, aunque tuvo que cambiar dos veces residencia con una mochila como único equipaje, mantuvo su negocio abierto.
Durante la crisis volcánica, ella trasladó por las sinuosas carreteras palmeras al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o al por entonces presidente regional y actual Ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. Lo hizo igual que ya había movido por la Isla Bonita a Karol G y a Maná. También trabajó como voluntaria en los desalojos de los afectados por el volcán Tajogaite.
Pero ahora todo eso se ha esfumado. El lugar que ocupaba su trabajo lo suple un tic en el ojo «por estrés crónico». Y no porque no estuviera preparada cuando abrió su empresa. Acerina supo desde el inicio que ese mercado, en una isla pequeña, no iba a ser fácil. De 2015 a 2021 tuvo que hacer frente a protestas del sector del taxi, presiones empresariales y obstáculos administrativos para la obtención de tres licencias. Nada comparado con los cuatro últimos años, cuando esta técnica en Transporte, Comercio y Marketing no ha podido ejercer actividad alguna.
¿El motivo? «Consecuencia directa y exclusiva del comportamiento administrativo del Cabildo de La Palma en la tramitación de mis expedientes», resalta con firmeza. Por ello, la empresaria ha solicitado una responsabilidad patrimonial de 240.000 euros, 80.000 por cada una de las tres licencias VTC que se vio «obligada a entregar» tras la pérdida de clientela y las inversiones no amortizadas. «Esto va más allá de cerrar una empresa. Ha supuesto un cambio radical en mi vida y mis expectativas personales. Se ha ido cayendo todo lo que había levantado por culpa de las esperas. Me iba bien en mi trabajo, hacia una labor buena, diferente y caracterizada. Cada vez tenía más encargos: tenía acuerdos con Turismo, touroperadores... He estado todos los días pendiente de una carta que no llegaba, perdiendo encargos vitales. La impotencia es indescriptible».
El principio del fin tiene una fecha: el 2 de septiembre 2022. Ese día, Acerina presentó al Cabildo toda la documentación necesaria para renovar el visado de las autorizaciones y el cambio de un vehículo: había comprado un Ford Titanium Híbrido para mejorar el servicio. Pero lo que obtuvo fue la solicitud de una dirección a efecto de notificaciones, aunque era vox populi que su oficina en Puerto Naos estaba cerrada por la ceniza y el dióxido de carbono.
En ese momento aún se encontraba realojada en un hotel por los efectos del volcán y se le encendieron «todas las alarmas». Pero nunca imaginó lo que llegaría después. «De repente empezaron a surgir problemas administrativos que antes no existían y que afectaban directamente a la operatividad de mis vehículos», recuerda. Lo que había sido un proceder rutinario se convirtió en un laberinto burocrático. «Me pedían las tarjetas de transporte originales, libros de reclamaciones, cuentas anuales, licencia de apertura...Presentaba la documentación y me seguían requiriendo lo ya aportado», denuncia.
En junio de 2023 se produce el cambio de gobierno en el Cabildo de La Palma. Dejaba el cargo de presidente Mariano Hernández Zapata (PP) y tomaba el poder Sergio Rodríguez (Coalición Canaria). Al mes siguiente, Acerina tiene una reunión presencial con Darwin Rodríguez, consejero de Obras Públicas, Servicios y Transportes, Seguridad y Emergencias. Pero el encuentro no fue positivo. «Pensé que sería de otra manera, pero el consejero me recibió con una notificación en la mano y reclamándome que no había entregado la documentación y que necesitaba abrir otra oficina en otra zona», recuerda.
En abril 2024 recibió buenas noticias. El Plan de Emergencias Insular de La Palma le comunicó que los datos del sensor colocado en su oficina había superado la prueba de estar 11 días con la media en los valores permitidos. Autorizaron la apertura del local, pero de nada sirvió. Le seguían reclamando documentación. «Seguía pagando autónomos, empleados, impuestos, garajes, prestamos... pero sin poder mover un coche, sin ingresos. Era insostenible», relata.
Oferta de compra
La empresaria hace alegaciones, toca en la puerta de distintas asociaciones y trata con hasta cuatro abogados diferentes, uno de ellos de oficio. Presenta un recurso de alzada por inactividad, pero se lo deniegan el último día de plazo de contestación de tres meses. «Al mismo tiempo recibí una oferta de compra por parte de otra empresa. Llegamos a un acuerdo, pero el Cabildo le dijo al comprador que las licencia no eran de mi propiedad y que tenía problemas con ellas, cuando se sabe que estas licencias se pueden alquilar, vender o en caso de fallecimiento traspasarlas como las licencias de taxi. Obviamente el comprador dio marcha atrás», narra.
Descartada la venta, tenía dos meses para elegir si seguir adelante con el contencioso y no poder hacer nada con los vehículos durante el proceso o ceder. «Ya estaba ahogada y agotada, así que decidí, por fuerza mayor y con todo mi disgusto, renunciar a las licencias para por lo menos tener la oportunidad de realizar la reclamación patrimonial».
Por su parte, el consejero Darwin Rodríguez asegura que el expediente aún está en trámite y rechaza pronunciarse sobre el fondo del asunto. «La realidad está clara y como todos los expedientes de solicitudes de responsabilidad patrimonial se resolverá. El Cabildo de La Palma no puede entrar a entrevistas o documentales que quiera promover nadie y menos con un expediente que aún ni está resuelto. No es lógico», sostiene. Aparte de político, Darwin es un destacado luchador de artes marciales mixtas españolas (MMA). En septiembre luchó por ser el primer campeón en el peso semipesado de la de la promotora de Ilia Topuria, pero perdió. El título se lo llevó su rival, Enoc Solves.
Mientras espera la resolución, Acerina ha vendido «todo» para «pagar las deudas del banco y de autónomos». «Sin eso no puedo dar de baja la empresa. Tampoco me puedo apuntar al paro aún. Vivo con miedo a que todo lo que haga me te perjudique. Pero mi empresa me ha costado la vida. Quiero llevar esto hasta el final para tener el reseteo que merezco», sentencia.
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