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Crónica

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Queremos de vuelta a nuestras hijas: el grito de las familias rotas por las 'monjas' HAM, en guerra contra la Iglesia
2026-04-01 · via Crónica

Abre la puerta sonriente, viste una camisa blanca, chaleco, falda larga y zapatos negros. S�lo un collar con un crucifijo adorna su vestimenta. Parece una monja, pero no lo es. Con la voz ba�ada en miel, esta joven saluda con un melodioso "hola". Entonces, la periodista se presenta. La sonrisa de la chica se evapora y pide permiso: "�Me deja avisar a la superiora?". La dejamos. En su lugar vuelve Clara, de m�s edad que la primera, igual de risue�a y con el mismo outfit que imita a una monja. Ella rechaza hablar con la prensa, pero explica sus motivos.

"Sobre nosotras se han publicado muchas mentiras", expresa. "Se han dicho unas cosas que, �vamos!, s�lo nos falta el asesinato como acusaci�n. Pero cuando uno es lo que es, da igual lo que digan de �l. Nosotras tenemos fe y sabemos que esta vida es de paso y que la verdad saldr�... �Cu�ntas veces la Iglesia ha condenado a alguien que era inocente?". Por m�s que se le da la oportunidad de contar "la verdad" sobre su comunidad, llamada Hijas del Amor Misericordioso (HAM), Clara se despide y regresa con sus "hermanas", a su casa en Los Molinos (Madrid), que, para ella y la veintena de mujeres con las que convive, es un convento.

"Clara es la segunda a bordo, la sustituta de Marim�, a quien le siguen guardando una tremenda obediencia", asegura la madre de una de las chicas HAM que viven en esa casa. Seg�n dictamin� la Iglesia Cat�lica en julio de 2025, no son Clara ni Marim� —Mar�a Milagrosa P�rez Caballero— quienes deber�an atender al cargo de "superiora". El verano pasado, tras una investigaci�n realizada por el Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apost�lica —ordenada por el Arzobispado de Madrid, del que dependen las HAM—, se decidi� limitar las actividades del grupo.

La medida m�s contundente de la Archidi�cesis de Madrid fue apartar a Marim� por protagonizar presuntos abusos —sexuales, de conciencia, de poder y de libertad—, denunciados por v�ctimas, familiares y ex miembros. En su lugar, se design� a Pilar Arroyo Carrasco, religiosa de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, como comisaria de las HAM. Pilar es la encargada de "revisar y reconducir aspectos fundamentales" de la vida comunitaria. Pero no es ella quien abre la puerta de la casa de Los Molinos. No vive all�.

Fachada de una de las casas donde viven las Hijas del Amor Misericordioso, en Los Molinos.

Fachada de una de las casas donde viven las Hijas del Amor Misericordioso, en Los Molinos.Alberto Di Lolli

Ahora, un grupo de afectados por las HAM y su rama masculina —los Hermanos del Amor Misericordioso— considera que las medidas tomadas por la Iglesia resultan "insuficientes", puesto que "la hermana Pilar s�lo las visita una vez al mes y el resto del tiempo Marim� gobierna en la sombra, a trav�s de su n�cleo cercano", seg�n se�ala una ex miembro de las HAM. Adem�s, critican que a los Hermanos del Amor Misericordioso "no se les ha impuesto ninguna limitaci�n" y que "contin�an con su actividad pastoral". Dichas preocupaciones las han remitido por carta al mism�simo Papa Le�n XIV en febrero.

Esta historia empez� con el Padre Antonio Mansilla, quien en 1983 fund� las Hijas del Amor Misericordioso, "una comunidad de vida consagrada, contemplativa y apost�lica". En 2007 fue reconocida como "asociaci�n p�blica de fieles" y, en junio de 2024, el cardenal Jos� Cobo, actual arzobispo de Madrid, reivindic� su naturaleza jur�dica. No obstante, no estaban ni est�n reconocidas como congregaci�n religiosa.

"Las asociaciones no deber�an adoptar estructuras de vida religiosa —h�bito, profesi�n religiosa de votos, estricta vida com�n, formas de gobierno, formaci�n— y vivir de facto como si fuesen religiosas ni exigir un derecho a convertirse o ser reconocidos como instituto religioso. Este es un discernimiento que hace no el fundador o directora general, sino la autoridad diocesana (obispo)", recuerda Teodoro Bahillo Ruiz, profesor de Derecho Can�nico de la Universidad Pontificia Comillas.

Con el fallecimiento del Padre Mansilla en 2004, Marim� tom� las riendas, respaldada por su "n�cleo duro", otras "hermanas" de su generaci�n conocidas como "las once", Clara una de ellas. Hasta la intervenci�n a la asociaci�n, las HAM colaboraban en la formaci�n catequ�tica y pastoral en diversas iglesias madrile�as. Eran muy activas en oraciones de grupo y en retiros espirituales de Ema�s y Effet�.

Casi todas las que entramos ah� vamos con unas heridas. Se lo cuentas todo a Marim� y ya tiene acceso a tu vida para manipularte

Ex miembro de las HAM.

"Casi todas las que entramos ah� vamos con unas heridas. Se lo cuentas todo a Marim� y ya tiene acceso a tu vida para manipularte", describe una ex miembro. "Esta mujer [Marim�] capta un mismo perfil: ni�as buenas, guapas y con luz", dice la madre de una joven que form� parte del grupo por a�os. "Ella simplemente tuvo una pena de amor que la rompi� y busc� consuelo en Dios", contin�a. "Hizo un retiro de Effet� y, al volver, me dijo que ten�a vocaci�n". Los padres refieren que la "vocaci�n" de sus hijos comenz� en un retiro espiritual, as� como en la pel�cula Los domingos.

"DERIVAS sectariAs"

El te�logo Luis Santamar�a, experto en sectas al que han acudido varios de los afectados, no considera a las HAM tajantemente como una secta. "Para que sea as� tenemos que hablar de un grupo independiente, de un grupo que goce de autonom�a. Y en el caso de cualquier realidad asociativa dentro de la Iglesia Cat�lica, no tiene autonom�a porque pertenece a una entidad mayor". No obstante, matiza que "s� hay derivas sectarias" al "utilizar la fe y el discernimiento vocacional como instrumentos para el sometimiento". Adem�s, est� presente "un car�cter de mimetismo, de hacerse pasar por algo bueno, ben�fico, pero con un trasfondo de generar dependencia y someter a las personas".

Santamar�a enumera las caracter�sticas de las chicas y chicos que se embelesan por las HAM: "Su car�cter espiritual, su deseo de vivir la fe cristiana de una forma aut�ntica, su deseo de entregarse a Dios, de compartir su generosidad para hacer un mundo mejor a trav�s de la fe", adem�s de "estar en un momento de especial vulnerabilidad".

El psic�logo Miguel Perlado, experto en sectarismo que ha atendido a familiares y ex miembros de la asociaci�n, completa ese perfil de "v�ctima": "J�venes que tienen un nivel importante de inteligencia, de estudios, incluso de formaci�n religiosa... Pensamos que todo eso inmuniza ante una din�mica sectaria, pero se olvida que son din�micas que se cuecen a fuego muy lento". Adem�s, describe que se da en "contextos altamente emocionales" en el que "se entra por el coraz�n, no por la raz�n". Perlado desarrolla que las HAM puede considerarse como una secta, primero, por sus "estrategias de captaci�n mediante seducci�n y el bombardeo del amor: un excesivo reconocimiento, abrazos y una acogida deslumbrante que les derrite".

Emociones y la Conferencia Episcopal Espa�ola

De hecho, la Conferencia Episcopal Espa�ola (CEE) mostr�, a principios de marzo, su preocupaci�n por la banalizaci�n de la fe y del sentimiento espiritual en la nota doctrinal Cor ad cor loquitur (El coraz�n habla al coraz�n), en la que se aborda "el papel de las emociones en el acto de la fe". En este documento, la CEE admite "un renacer de la fe cristina en la sociedad" y "el surgimiento de diversivas iniciativas".

En el mismo texto se advierte de que "en la vida espiritual existe el peligro de suscitar algunos comportamientos mediante un bombardeo emocional, lo cual podr�a considerarse una forma de abuso espiritual" que da paso a "la utilizaci�n de falsas experiencias sobrenaturales o m�sticas (falso misticismo), que desvirt�an una aut�ntica visi�n de Dios" para "ejercer dominio sobre las conciencias anulando la autonom�a de las personas o para cometer otro tipo de abusos, lo que debe ser considerado de especial gravedad moral". Este panorama, seg�n denuncian los familiares, es el abuso que se ha instaurado gracias a Marim�.

Mar�a Milagrosa P�rez Caballero, 'Marim�', acusada de presuntos abusos sexuales, de conciencia, de poder y de libertad.

Mar�a Milagrosa P�rez Caballero, 'Marim�', acusada de presuntos abusos sexuales, de conciencia, de poder y de libertad.

Perlado describe a su vez como rasgos sectarios el "aislamiento", el "culto cada vez m�s desmedido hacia Marim�" y que "la obediencia se acaba transformando en sumisi�n y la humildad es reemplazada por la humillaci�n". As�, "se instaura un clima de grupo de una dependencia absoluta, donde desobedecer cualquier indicaci�n de Marim� equivale directamente a rechazar a Dios".

Una vez que pasan a formar parte de la comunidad, las familias y presuntas v�ctimas critican conductas reprochables, como "romper con su identidad" adquiriendo un nuevo nombre. Se�alan que Marim� era la �nica que manten�a la abreviatura de su nombre original. A otra madre le sorprendi� que su hija no supiera c�mo era su aspecto en el presente, ya que "en el convento est�n prohibidos los espejos". Sobre esto, el profesor de Derecho Can�nico se�ala: "El derecho no lo impone. Si existe en alg�n grupo puede ser como medio asc�tico para evitar la vanidad, pero no tiene ning�n sentido. Desde luego, en la mayor�a de casas y conventos de religiosas y religiosos que yo conozco existen espejos". Ser�a otra de las curiosas medidas dictaminadas por la l�der.

Un ex miembro de la rama masculina asegura que la ex "superiora general" era quien tambi�n lideraba entre ellos. Asegura que lo presionaron para que aceptara su "vocaci�n" y que lo apartaron de sus seres queridos. "Me dec�an que ten�a que morir a mi familia, morir a lo natural para vivir lo sobrenatural". Asimismo, se criticaba a otros grupos religiosos por "no tener el mismo nivel de gracia que las HAM" o ser "unos modernistas que han perdido la fe".

El ex hermano relata que eran frecuentes las "penitencias". "Te daban instrumentos para hacerte da�o y se te exig�a por obediencia". Manifiesta que �l us� cilicios penitenciales: "Son unos alambres afilados que te atas a la cintura o la pierna". "Me dec�an: 'Tiene que doler porque a Dios le agrada que busques el sacrificio activamente'". Tambi�n usaban, siempre atendiendo a su versi�n, flagelos de cuerdas. Aparte, les instaban a pedir castigos como "actos de humildad": "Por ejemplo, si romp�as un vaso, ten�as que pedir una penitencia". Tanto �l como otros afectados aseguran que dentro de la cruz que les colgaba del cuello llevaban una reliquia que consist�a en "un pelo de Marim� y un hilo de la camisa del Padre Mansilla".

"Principio y fundamento HAM".

"Principio y fundamento HAM".Cr�nica

Sobre las penitencias, el profesor Bahillo Ruiz hace hincapi� en que, aun si las HAM fueran una congregaci�n religiosa, la Iglesia no manda estas pr�cticas. "S�lo el ayuno y la abstinencia, pero no cilicios, penitencias corporales o castigos f�sicos. Ni siquiera las recomienda porque son f�ciles de malinterpretar y ser da�inas y no son necesarias para la santidad. Se prefiere hablar de penitencia interior: aceptaci�n de dificultades, limosna, ayuda a los dem�s. Por tanto, las pr�cticas en este sentido deben ser condenadas".

Te daban instrumentos para hacerte da�o y se te exig�a por obediencia... Me dec�an: 'Tiene que doler porque a Dios le agrada que busques el sacrificio activamente'

Ex miembro de los Hermanos del Amor Misericordioso.

Lo m�s duro para el ex miembro de HAM lleg� cuando Marim�, denuncia, abus� de �l. Fue una situaci�n que empez� con "mucho cari�o y afecto" por parte de ella. Una relaci�n que poco a poco se fue incrementando y que incomodaba, cada vez m�s, a la presunta v�ctima. Traslada que ella le cont� que algo similar le pas� con el Padre Mansilla y que era "normal" que �l se convirtiera en su "esposo espiritual".

Cuando �l insist�a en su malestar, en que se sent�a culpable y que consideraba que lo que hac�an no era propio de Dios, ella le respond�a: "Dios me ha dicho que es su voluntad, que esto no es pecado, que nos da esa gracia para sanarte de tus miedos y tus escr�pulos". �l manifiesta que a�n arrastra secuelas por todo lo vivido entre miembros de HAM. "Para m� lo peor es ese dolor inmenso de saber que hay gente que sigue sufriendo en secreto", comparte emocionado.

Por tanto, una veintena de personas denunciaron en la carta al Papa su preocupaci�n por que los Hermanos del Amor Misericordioso "siguen realizando actividades de apostolado de la comunidad HAM en parroquias de la di�cesis dirigidas por sacerdotes HAM" y denuncian la "inacci�n" por parte del Obispado de Getafe. De hecho, la primera denuncia de abuso contra Marim� y las HAM lleg� a esta instituci�n de Getafe en 2024, pero el caso fue derivado al Arzobispado de Madrid por ser el responsable de las HAM. Consultados por este suplemento, desde el obispado argumentan que los hermanos "son sacerdotes diocesanos" y que "cumplen los requisitos indicados por el Derecho Can�nico y las disposiciones contenidas en otros documentos sobre la formaci�n de los candidatos a las Sagradas �rdenes".

El mismo obispado destaca que cuando estall� el caso y "aparecieron cuestiones referentes a la comunidad de sacerdotes y seminaristas que resid�a entonces en Cubas de la Sagra... se estableci� un di�logo con todos los sacerdotes, di�conos y seminaristas con el fin de conocer m�s profundamente hasta qu� punto les implicaban y corregir aquello que fuese necesario". Se�alan que han informado a la Santa Sede de todo y que est�n "esperando respuesta".

Algunos miembros femeninos y masculinos de HAM, el verano pasado.

Algunos miembros femeninos y masculinos de HAM, el verano pasado.

Adem�s, comparten que, "con el prop�sito de esperar al desarrollo de la investigaci�n previa, el obispo de Getafe les comunic� que quedaba suspendida temporalmente la entrada de nuevos seminaristas y que no pod�an solicitar las Sagradas �rdenes". Contrario a lo expuesto por los familiares, desde Getafe subrayan que no han recibido nuevas denuncias m�s all� de la derivada anta�o al Arzobispado de Madrid. Para finalizar, aseguran que desde el obispado "se sigue con mucha atenci�n la marcha de los acontecimientos y existe una constante comunicaci�n con el Arzobispado de Madrid".

Los firmantes de la carta al Papa alertan, a su vez, sobre un grupo de laicos fieles a Marim�, laicos que, "sostenidos por la autoridad de los 'hermanos' sacerdotes", siguen actuando y propagando las ideas HAM. Otro punto de fuerte preocupaci�n para los familiares de las hermanas y hermanos HAM es el hecho de que consideren a Marim� "una m�rtir". "Est�n convencidas de que es la Iglesia la que est� dominada por el demonio, que sufren la misma persecuci�n de Jes�s", lamentan. Asimismo, arrojan que "hay chicas que quieren salir y no les dejan, les dicen que est�n enga�adas por el demonio". Algo que consideran podr�a cambiar con la presencia constante de alg�n miembro del comisionado.

Est�n convencidas de que es la Iglesia la que est� dominada por el demonio, que sufren la misma persecuci�n de Jes�s

Afirman v�ctimas y familiares.

Por su parte, desde la Archidi�cesis de Madrid remarcan que "se est� realizando un proceso de acompa�amiento de la asociaci�n, a trav�s de un comisariado, para acomodar su forma de vida a la formaci�n y vivencia establecida por la Iglesia". Respecto a las cr�ticas de "inefectividad" de ese comisariado, desde la misma instituci�n justifican que, "al estar en procesos de reflexi�n y puesta en marcha, todav�a no es posible evaluar la efectividad de ning�n cambio".

M�s respuestas por parte de la Iglesia

Sin embargo, la desesperaci�n de los familiares pica y se extiende. Varios de los afectados esperan m�s rapidez y soluciones por parte de la Iglesia. Dicen que han pedido "una audiencia con el obispo Jos� Cobo en repetidas ocasiones" y que les dan "largas" para ser atendidos. "La crisis de fe me la dio la instituci�n cuando fui a llamar a la puerta a pedirles ayuda... Soy cat�lica y por eso me duele. Yo no me met� en un club de ganchillo o de avistamiento de ovnis. Yo me met� en una asociaci�n p�blica de fieles aprobada por la Iglesia. El arzobispo y el Papa tienen que asumir esto, es su responsabilidad, son la Iglesia, son responsables", se�ala una ex miembro que sufre secuelas de su paso por HAM y que ha tenido que recibir apoyo psicol�gico y psiqui�trico estando fuera de la comunidad.

"Necesitamos un comisariado 24/7 con ayudas espirituales y psicol�gicas, tanto las que est�n dentro como las que est�n fuera", exige una madre que a�n tiene a su hija como falsa monja HAM. "La salida f�sica es un primer paso, pero no es el �nico, porque el atrapamiento aqu� es mental", coincide el psic�logo Perlado, y finaliza: "Hay esperanza, pero hay que trabajar sin perder la confianza en que es posible recuperarse. La fuerza del amor y la constancia es algo que va a ayudar a las familias. Pero sobre todo puede ayudar mucho que la Iglesia Cat�lica se pronuncie y act�e".