



























�Ha sido surrealista, como una aut�ntica pel�cula llena de momentos angustiantes y estresantes, sobre todo al principio�, dice tras conocer su readmisi�n una de las v�ctimas espa�olas de los despidos masivos llevados a cabo por Donald Trump en La Voz de Am�rica, la hist�rica radiotelevisi�n internacional financiada por el Gobierno de Estados Unidos.
All�, en ese artefacto antiguo y solemne, con algo de reliquia de la Guerra Fr�a y algo de gigantesca terminal de tr�nsito global, irrumpi� Trump hace un a�o como entra un promotor inmobiliario en un edificio hist�rico protegido: no para reformarlo, sino para vaciarlo por dentro, tirar tabiques, arrancar cableado y dejar en pie apenas la carcasa.
A juicio del presidente, La Voz de Am�rica no estaba cumpliendo su funci�n y, por tanto, deb�a ser recortada o incluso desmantelada. Y eso fue lo que hizo: arrojar al grueso de sus empleados por la borda de un buque laboral en el que tambi�n hab�a presencia espa�ola. Su n�mero es testimonial dentro de una plantilla amplia y diversa, pero tambi�n se vio afectada por los despidos y la paralizaci�n de la actividad.
�Hab�a transcurrido aproximadamente un mes desde la llegada de Trump a la Casa Blanca y empezaron los recortes: el desmantelamiento de USAID, los despidos en el Departamento de Educaci�n y, en paralelo, la puesta en marcha del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE)�, recuerda una de esas voces espa�olas afectadas.
�Y fue entonces cuando el presidente le dio a Elon Musk la autoridad para empezar a recortar la plantilla. Claro que el momento clave fue el 14 de marzo de 2025, cuando firm� la orden ejecutiva para llevar Voice of America a su m�nima expresi�n dentro de su plan de recortes en el aparato federal�.
A petici�n de la persona entrevistada, no revelaremos ni su nombre, ni su �rea de trabajo, ni su procedencia concreta dentro de Espa�a, ni ning�n otro elemento biogr�fico, incluido su g�nero.
En realidad, los empleados de Voice of America pueden hablar con la prensa sobre asuntos de inter�s p�blico cuando lo hacen a t�tulo personal, no como portavoces oficiales, y siempre que no revelen informaci�n clasificada. Es decir, en los t�rminos que aqu� se hace.
Pero, a pesar de ello, la inmensa mayor�a de los que se han pronunciado hasta la fecha en los medios anglosajones lo han hecho igualmente sin revelar su nombre, lo que da, por otra parte, una idea de la atm�sfera de incertidumbre que se ha instalado en la empresa desde el inicio de su demolici�n frustrada.
No se trata solo de una cautela legal, sino de una percepci�n extendida entre los trabajadores de que cualquier exposici�n p�blica puede tener consecuencias en un conflicto que sigue abierto en los tribunales y sometido a decisiones pol�ticas cambiantes.
La Voz de Am�rica fue creada en plena Segunda Guerra Mundial para proyectar al exterior la versi�n norteamericana de los grandes asuntos del mundo y funcion� durante d�cadas como una maquinaria informativa pensada para las audiencias de fuera, no para el consumo dom�stico. Ven�a a ser una mezcla extra�a de instrumento estrat�gico, sala de redacci�n multiling�e y escaparate de la democracia liberal estadounidense.
Oficialmente se ha intentado derribar apelando a una voluntad de ahorro p�blico, pero, en realidad, Trump y los suyos tampoco han ocultado que le ten�an inquina porque la consideraban una especie de madriguera de �liberales�.
Esa acusaci�n sirvi� para apuntalar el argumento pol�tico de fondo. La decisi�n no se present� como un cierre formal, pero en la pr�ctica abri� la puerta a desmantelar gran parte de la estructura de la emisora y a prescindir del grueso de su plantilla.
La purga comenz� tras la orden ejecutiva de hace un a�o. Primero lleg� la confusi�n: llamadas improvisadas entre departamentos, jefes sin instrucciones claras, empleados intentando averiguar qu� estaba pasando por su cuenta. Despu�s lleg� la orden de no volver a la redacci�n. Y, m�s tarde, los despidos y apartamientos, ejecutados de una manera tan abrupta como opaca. La emisora qued� reducida a una sombra de s� misma y centenares de trabajadores se vieron de un d�a para otro fuera de juego, sin saber si aquello era una suspensi�n temporal, un cierre encubierto o el principio de una liquidaci�n.
�Muchos se enteraron por un tuit de Donald Trump�, dice nuestra persona entrevistada. �Recursos Humanos nunca avis� por los canales oficiales a los empleados. Recuerdo que fue un viernes por la noche. Al d�a siguiente, algunas divisiones y secciones convocaron llamadas de emergencia. Y cada equipo intent� entender qu� estaba pasando, pero ni siquiera los jefes ten�an informaci�n: solo sab�an lo que dec�a ese tuit�.
�De hecho, las decisiones se tomaron obviando a la gerencia interna. Todo ven�a directamente de la Casa Blanca�, prosigue la v�ctima espa�ola. �Los mandos intermedios no participaron en el proceso. Poco despu�s, se comunic� a la gente que no se deb�a acudir a la oficina. La entrada a la redacci�n quedaba prohibida. Y en los d�as siguientes lleg� un correo electr�nico confirmando esa orden�.
Meses m�s tarde, algunos pudieron regresar, pero no para trabajar, sino para devolver ordenadores y tel�fonos y para recoger sus pertenencias personales. La recogida se organiz� con citas individuales. En el vest�bulo del edificio, personal de seguridad imped�a el acceso libre. Nadie pod�a entrar solo. Cada empleado era acompa�ado en todo momento por personal asignado, desde la calle hasta su puesto de trabajo: pasillos, ascensor, escritorio.
Solo bajo supervisi�n, pudieron recoger los objetos que quedaban en sus mesas. Al terminar, algunos fueron sometidos a cacheos. Se les pidi� que abrieran sus mochilas y sus bolsos para comprobar que no se llevaban �material propiedad del Gobierno federal�.
�Hab�a unos tipos de no s� qu� organismo que no dejaban ni un segundo a los que regresaban a por sus cosas y que sub�an con la gente por el ascensor hasta su puesto de trabajo. Hubo un sentimiento generalizado de humillaci�n�, contin�a.
Antes de los recortes, la estructura de Voice of America contaba con unos 1200 empleados federales m�s varios cientos m�s de contratistas y colaboradores externos, fundamentales para su funcionamiento diario y repartidos entre servicios ling��sticos, �reas t�cnicas y puestos no estrictamente period�sticos.
Los despidos y apartamientos afectaron principalmente a los empleados federales, que son quienes forman parte de la plantilla oficial del Gobierno y est�n sujetos a este tipo de decisiones administrativas. Pero la paralizaci�n de la actividad dej� tambi�n fuera de juego a los externos que sosten�an buena parte de la producci�n del medio.
El acoso hab�a comenzado algo antes ya del decreto de Trump. �Empezaron a enviarnos un email cada semana preguntando cu�les fueron las cinco cosas principales que hiciste la semana pasada. Era todo parte de una campa�a de hostigamiento iniciada por Musk para que nos march�semos�.
El par�n de actividad no se produjo de forma inmediata con un cierre formal, sino mediante una combinaci�n de medidas internas, presiones indirectas y ofertas de salida voluntaria orientadas a disminuir la plantilla.
Hubo una reducci�n de un 99 por ciento. Siguieron operando en cinco idiomas, pero generando una cantidad m�nima de contenido con el �nico objetivo de poder decirle al juez que est�n cumpliendo con el m�nimo requerido por la ley.
Para los afectados, la situaci�n hizo saltar sus vidas por los aires. Tras un periodo inicial sin cobrar durante el cierre parcial del Gobierno federal, la pr�ctica totalidad de la plantilla volvi� a percibir su salario con normalidad, pero sin poder trabajar. Durante meses, con la emisora pr�cticamente desmantelada por decisi�n pol�tica, cientos de trabajadores permanecieron sin funciones asignadas.
Ese escenario —empleados en n�mina sin capacidad real de desempe�ar su trabajo— se ha mantenido a lo largo del �ltimo a�o. El 17 de marzo, el juez federal Royce Lamberth orden� reactivar Voice of America y devolver al trabajo a su plantilla, pero un comit� del tribunal de apelaciones resolvi� suspender dicha orden este martes. De momento, siguen fuera.
�Ha sido una �poca de mucha incertidumbre en que nos levant�bamos cada d�a pensando que el siguiente mes pod�a ser el �ltimo�, afirma nuestra fuente. �No pod�amos tomar decisiones importantes porque no sabes durante cu�nto tiempo vas a estar empleado, pero tampoco puedes buscar trabajo. O sea, pod�as hacerlo, pero asumiendo que perder�as la indemnizaci�n�.
�A muchos nos toc� ir a buscar comida a los bancos de alimentos que manejan las iglesias o las organizaciones no gubernamentales. Son lugares donde puedes conseguir gratuitamente productos de primera necesidad durante todos los d�as de la semana. Hab�a tambi�n entidades bancarias que ofrec�an pr�stamos sin intereses para afrontar el bache�.
Incluso si al final de esta guerra pol�tica se resuelve restituir su empleo a los trabajadores, nadie tiene muy claro en qu� estado va a quedar el medio. "Van a tener que empezar desde cero", dice. "No tenemos credenciales para entrar por la puerta de modo que tendr�n que emitirlas nuevamente. Deben darnos de nuevo un ordenador y un m�vil y, a los que sean reporteros, la c�mara y todo lo que les quitaron. Eliminaron los contratos con una agencia de noticias y tendr�n que restablecerlo".
Casi nadie en la plantilla cree que los motivos que alentaran al presidente tuvieran que ver con el ahorro. �Mantener a todos los empleados federales sin trabajar ha costado ochenta millones de d�lares. Es obvio que su prioridad no era suprimir n�minas para reducir el gasto p�blico, sino silenciar a un medio equilibrado que inclu�a siempre una voz a favor y otra en contra del gobierno�.
�El argumento de que, si el gobierno financia debe hablar bien del presidente, es una l�gica del tipo de la rusa RT. Varios periodistas de la VOA han interpuesto una demanda denunciando que el medio hab�a violado durante el �ltimo a�o los estatutos que impiden que el Gobierno dirija la cobertura. Eso puede significar que cuando regresemos nos pidan que hagamos propaganda, y esa es la gran inc�gnita: cu�nta libertad vamos a tener�.
�Todo esto ha ocurrido porque hay un presidencialismo expansivo que busca imponer la autoridad ejecutiva por encima del aparato judicial. �Por qu� no pas� en la primera legislatura? Porque en su primer mandato se rode� de gente con talento de su misma edad y, cuando planteaba ideas muy locas, estos tipos le dec�an que no. Luego aprendi� la lecci�n y en el segundo mandato se rode� de colaboradores m�s j�venes que �l y muy leales. No son los m�s capaces, pero nadie de su c�rculo le dice que algo no est� bien�.
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