CULTURA
Que me perdonen los dem�s, pero hasta que vuelva Morante, nos queda el vac�o

Morante de la Puebla da un pase durante la corrida del pasado lunes en la Feria de Abril de Sevilla.EFE
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A m� con Morante me pasa lo que a El Guerra consigo mismo: que despu�s de �l, nadie, y despu�s, el resto. Por eso confesar� que lo primero que me vino a la cabeza tras la cogida fue un pensamiento ego�sta. Vista desde el tendido, la cornada parec�a grave, porque lo levant� en volandas y porque su cara era un desgarro como de quinta angustia. Pero no tanto. Por eso cuando 'Clandestino', a�n con la sangre fresca en el pit�n, se puso a regalar embestidas a la muleta de Borja Jim�nez pocos minutos despu�s, yo s�lo pod�a pensar en el l�o que le habr�a formado Morante. Me invadi� una melancol�a anticipada. En caliente, lo que m�s me chafaba no era lo que hab�a visto, sino todo lo que iba a dejar de ver.
Con Morante ca�do en combate, la temporada taurina queda como suspendida en el aire, como sin guion ni argumento. Sin agarraderas ni mayores expectativas en el horizonte inmediato. Que me perdonen los dem�s, pero hasta que vuelva Morante, nos queda el vac�o. Que volver�. Y cuando vuelva ser� un acontecimiento mayor a�n. Un jal�n superior de su leyenda, pagado ya el tributo tantas veces esquivado por mil�metros, por azares o simplemente por ser Morante. Mientras tanto, en el alero se acumulan el Corpus de Sevilla, Jerez, Aranjuez, Valladolid, Nimes, El Puerto, Marbella... y m�s tardes a�n que iba a anunciar tras su paso por Sevilla.
Para saber m�s
Sin Morante, se nos abre un par�ntesis de incertidumbre, pero, como ya hemos comprobado de octubre a abril, la espera engrandece su leyenda. Y nos recuerda que el dios fr�gil de las marismas tambi�n es mortal.
Morante estaba, en todo caso, m�s que preparado para la cornada. No ha existido y dudo que exista en el futuro un torero de arte con un valor m�s desbordante, que se los pase m�s cerca y que toree m�s puro y profundo all� donde de verdad silban las balas. Morante pisa tierra quemada. Para que me entienda todo el mundo: donde los dem�s ponen la muleta, �l pone el pecho.
Si algo nos ense�an los toreros es la filosof�a estoica de intimar con la muerte a carta cabal. Un pit�n es una guada�a, pero esta vez no ser�. Nos queda Morante para rato y nos queda una pausa (esperemos que corta) para echarlo de nuevo de menos. Para valorarlo en su justa medida: la del torero m�s completo que han dado los siglos.
Ahora que escribo esto desde La Maestranza, 24 horas despu�s de quedarnos congelados, llevo puesta la corbata que he heredado de Ra�l del Pozo. El maestro dec�a que los toreros son los �ltimos h�roes que se ganan la vida con la espada. Y que ver a Morante era como ver abierto el Coss�o entero. Ra�l quer�a hacerle un homenaje en el Varela. Sea.























