La Pen�ltima
A lo mejor El diablo viste de Prada 2 no est� pensada para gustarme, sino para hacerme desear unas gafas nuevas. En cuanto termine de teclear este texto, entrar� en internet a buscarlas

Meryl Streep y Anne Hathaway, en 'El diablo viste de Prada 2'
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20 a�os despu�s, Emily trabaja en Dior. En El diablo viste de Prada 2, el personaje de Emily Blunt ya no es la asistente de Miranda Priestly (Meryl Streep), sino una directiva de la marca de lujo francesa. Su logo aparece varias veces, incluso en una camisa llevada por la propia Emily. Ella, en una secuencia muy rara, justifica los inflad�simos precios de la firma con argumentos que muy probablemente hayan salido m�s de los consultores de comunicaci�n de Dior que del teclado de Aline Brosh McKenna, guionista de la pel�cula. Pero no pasa nada, porque El diablo viste de Prada 2, como la primera, es una pel�cula que habla de moda. Y la moda tiene algo de arte y mucho de comercio.
�Seis meses, seis meses, seis meses� era la definici�n de Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel durante casi cuatro d�cadas, de su trabajo. Cada seis meses, colecci�n nueva. Lagerfeld, que coleccionaba arte de verdad, se negaba a llamar as� a lo que �l hac�a: ropa y accesorios. No podemos decir que El diablo viste de Prada 2 no sea cine, pero tampoco podemos negar que se trata de un anuncio publicitario fet�n. Sus citas de marcas y dise�adores son m�s promo que trama, m�s spot que gag. Aunque hay que reconocer que la aparici�n de cierta gran dama de la moda italiana es realmente graciosa y por momentos parece que Dior tambi�n se deja ridiculizar un poco, dando a entender que hasta las empresas m�s altivas saben pitorrearse de s� mismas. Hasta las francesas.
Para saber m�s
Uno de los mecanismos por los que las marcas de moda pueden alcanzar el estatus de objetos de deseo es su presencia en la cultura popular. A Courr�ges le renta m�s asociarse a Bad Gyal que recordarnos los hitos de Andr� Courr�ges, all� por los a�os 60. Y ni Givenchy ha podido vivir eternamente de su identificaci�n con Audrey Hepburn, y mira que lo ha intentado. �Cu�nta gente se familiarizar�a con Prada a ra�z del estreno en 2006 de El diablo viste de Prada? Yo asegurar�a que en su secuela la marca italiana solo aparece en una ocasi�n. Ahora bien, esa ocasi�n es probablemente el �nico plano memorable de la pel�cula. �Casualidad o exigencia contractual de Miuccia Prada? �Un d�a de rodaje inspirado o varios meses de negociaci�n entre Hollywood y Mil�n?
Con pel�culas como esta me pasa como con la publicidad algor�tmica de internet: critico que me intenten vender cosas que no me interesan, pero celebro cuando me ofrecen cosas que s� y me parece magia que justo hoy haya una buena oferta de eso. Qu� casualidad. La publicidad funciona. Aunque la pel�cula en la que est� metida no lo haga tanto. O a lo mejor El diablo viste de Prada 2 no est� pensada para gustarme, sino para hacerme desear unas gafas nuevas. Concretamente las que lleva Stanley Tucci. En cuanto termine de teclear este texto, entrar� en internet a buscarlas. Algo me dice que las encontrar� con descuento. No ser� un descuento muy alto, s�lo el justo para tentarme. A veces el algoritmo se viste de cine.


























