Feria de San Isidro
El matador salmantino se crece ante un lote encastado que salva los muebles de La Quinta; la actitud de Lorenzo se estrella con un lote sin opciones; El Cid, apagado

Efe
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El viento se hizo presente desde el pase�llo. La terna buscaba la direcci�n de las banderas mientras los papelillos se arremolinaban bajo el estribo del tendido 6. En el toro que m�s molest� el aire fue en el primero, el de la confirmaci�n de Manuel Diosleguarde. Precisamente de nombre ‘Vendaval’. No se le olvidar� al salmantino la mirada viva del santacoloma que no par� de moverse desde que sali� del chiquero hasta el acero con el que dobl�. Esa movilidad no vino acompa�ada de recorrido ni humillaci�n generosos. La casta le imped�a aceptar el poder del salmantino. Diosleguarde lo asumi�, buscando la colocaci�n y ganando la acci�n en todas las ocasiones al toro. Ante el riesgo de que el toro le desbordara, el toricantano despleg� oficio, serenidad y raza (saludos).
Particip� en los dos quites que le correspondieron durante la tarde. El primero por tafalleras, el segundo por chicuelinas. Ambos aunaron limpieza y exposici�n. El cinque�o que cerr� la tarde y su lote fue un toro tan bonito como serio. Con armon�a dentro de la exigencia de Madrid. Dio espect�culo en el caballo, arranc�ndose desde la media distancia, empujando de verdad. Ya cant� entonces la emoci�n que ten�a. Todo tuvo mucha importancia. Diosleguarde conoc�a la importancia del cartucho. Y apret�. Al tercer muletazo de cada serie le buscaba los tobillos. El salmantino midi� las tandas pero no se arruga ante las dificultades: le busc� el pit�n contrario, lo someti� con poder y lig� los pases de pecho con mucho m�rito. Por el izquierdo fue muy complicado, se orient� muy r�pido. Por ese pit�n tambi�n lo ense�� el salmantino. Esfuerzo a tener en cuenta. La media estocada no tuvo la eficacia esperada (saludos tras aviso).
�lvaro Lorenzo se estrell� con un lote sin opciones, cinque�o al completo. Dej� patente la calidad de su toreo en ver�nicas con comp�s al cinque�o que hizo tercero. El toro se movi� sin entrega, venci�ndose continuamente. En una colada, el peligro se vio evidente (silencio). Ante el quinto, que le puso los pitones en el pecho de salida, lo volvi� a intentar con todos los recursos pero la falta de raza impidi� que la faena transmitiera (silencio).
El Cid se hizo cargo de un sobrero muy serio de Jos� Manuel S�nchez que tuvo nobleza y cierta clase embistiendo -dentro de su suelta condici�n-, especialmente al natural. No se entendieron, faena anodina. Ante el manso cuarto, tir� la toalla ante la falta de opciones (silencio en ambos).
Monumental de las Ventas. S�bado, 16 de mayo de 2026. Octava de feria. Lleno de ‘no hay billetes’. Toros de La Quinta, tres de ellos cinque�os, muy seria. De escasa raza en su conjunto a excepci�n del encastado 1� y del exigente 6�. Y un sobrero de Jos� Manuel S�nchez (2�bis), cinque�o, de agresiva apariencia y noble condici�n.
El Cid, de azul marino y oro. Estocada ca�da y varios descabellos (silencio). En el cuarto, varios pinchazos. Aviso (silencio).
�lvaro Lorenzo, de caldero e hilo blanco. Estocada corta (silencio). En el quinto, estocada (silencio).
Manuel Diosleguarde, de blanco y oro, que confirm� la alternativa. Pinchazo y estocada (saludos). En el sexto, media estocada y dos golpes de descabello. Aviso (saludos).
Se guard� un minuto de silencio en recuerdo a Joselito El Gallo, fallecido en Talavera de la Reina un 16 de mayo de 1920.



























