
























El pr�ximo 15 de mayo, D�a de San Isidro, quedar� marcado como una fecha de justicia taurina en Madrid. Curro V�zquez ser� el gran protagonista de la ma�ana en la Monumental de las Ventas, donde descubrir�, por fin, el azulejo conmemorativo que la afici�n llevaba a�os reclamando para una de las figuras m�s influyentes del toreo en la capital.
El acto se celebrar� a las 12:30 horas y comenzar� en la Sala Antonio Bienvenida, antes de que el propio maestro de Linares descubra la placa en el coso vente�o. Se trata de un reconocimiento largamente esperado para quien fue, con todas las letras, torero de Madrid en una de sus �pocas m�s brillantes: la d�cada de los 80.
Este homenaje cobra un significado especial al enlazar pasado y presente. El pasado 12 de octubre, durante el festival en memoria de Anto�ete organizado por Morante de la Puebla, las nuevas generaciones redescubrieron el toreo en las mu�ecas de Curro V�zquez. Aquella intervenci�n, pura esencia, sirvi� para recordar que su concepto —rom�ntico, cl�sico, desnudo de artificios— sigue teniendo una vigencia emocional �nica. Fue una aut�ntica "sinfon�a currovazquista" que reactiv� la memoria colectiva de la afici�n. Y dej� botando un Premio Nacional de Tauromaquia que puso el Senado, tambi�n, en pie.
No era un recuerdo cualquiera. Las Ventas, su plaza, la misma que ahora le consagra con este azulejo, fue tambi�n el escenario de su �ltima gran salida a hombros, en la ma�ana del D�a de la Hispanidad de 2025, junto a otros nombres muy queridos por el p�blico como C�sar Rinc�n y Olga Casado. Aquella imagen termin� de reforzar la idea de que el v�nculo entre Curro y Madrid merec�a quedar fijado para siempre.
La decisi�n del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, dirigido por Miguel Mart�n, de oficializar este tributo durante la Feria de San Isidro —en concreto el d�a del patr�n— responde a esa deuda hist�rica. Porque Curro V�zquez no fue un torero de estad�sticas, sino de sensaciones, de liturgia �ntima, de comuni�n con una plaza siempre exigente.
Su nombre forma parte de un tri�ngulo m�tico: Curro, Madrid y el oto�o. En los a�os 80, esas ferias oto�ales se convirtieron en escenarios de resurrecciones continuas, tardes de emoci�n contenida y estallidos de pureza, siempre bajo la influencia est�tica y moral de Anto�ete, v�rtice y nexo de aquella edad dorada. En ese contexto, Curro forj� una relaci�n �nica con el p�blico vente�o, hecha de altibajos, pero tambi�n de cumbres inolvidables.
Menudo, fino, de manos exactas y un temple natural que parec�a ajeno al paso del tiempo, Curro V�zquez construy� una trayectoria que hoy se mide m�s por su legado que por sus trofeos. En su figura convergen t�tulos no escritos, pero profundamente asumidos por la afici�n: "torero de oto�os", "maestro de maestros", "torero de inmensas minor�as". Y, por encima de todos ellos, el m�s definitorio: "torero de Madrid".
Ese car�cter de figura de culto es el que ahora queda inmortalizado en Las Ventas. El azulejo no solo reconoce una carrera, sino que fija en el tiempo una manera de entender el toreo y de sentirlo. Madrid salda as� una cuenta pendiente con uno de los suyos, en el mejor de los escenarios posibles: el D�a de San Isidro.
Curro V�zquez, que nunca se fue del todo, tendr� desde ahora su lugar eterno en los muros de su plaza. Una memoria hecha cer�mica para un torero que ya era, desde hace mucho, patrimonio sentimental de la afici�n.
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