Cine
Dos grandes actores para un drama irregular, una trama confusa y un desenlace incomprensible

Adriana Ozores en Despu�s de Kim.
Actualizado
Hay un tipo de cine, que en verdad es las m�s genuina forma de narrar, no tanto pendiente de lo dicho como atento a todos y cada uno de los silencios. En un arte tan invasivo y claustrof�bico como es el del cinemat�grafo donde la audiencia es conminada a dejarse secuestrar a oscuras, lo complicado y virtuoso consiste en facilitar a la mirada no uno, sino m�ltiples planes de escape. Los ojos de la imaginaci�n son siempre los verdaderos espectadores. La m�xima de Juan de la Cruz que tanto gustaba al guionista Jean-Claude Carri�re de viajar no tanto para ver nada como para no verlo todo es probablemente la expresi�n m�s clara —por oscura— de esta brillante paradoja.Despu�s de Kim se podr�a decir que milita en esta contradicci�n y lo hace, por lo menos en su primera mitad, de manera tan plena que, por momentos, mueve al entusiasmo.
Basada en la novela del mismo t�tulo de la propia directora �ngeles Gonz�lez-Sinde, la pel�cula cuenta la historia de un reencuentro. Y lo hace desde la agobiante presencia de una ausencia descomunal. Dos padres (madre y padre) divorciados y con vidas complemente ajenas una de la otra desde hace a�os se vuelven a ver cuando reciben la noticia de la muerte de su hija con la que, de la misma manera, tampoco manten�an relaci�n desde hace tambi�n una enormidad. Como en El comensal, su pel�cula anterior, Gonz�lez-Sinde insiste en recrear y dibujar la geograf�a devastada de todo lo callado. En aquella producci�n de 2022, era el vac�o de una v�ctima de ETA el que punteaba un drama por fuerza desmedido. Ahora, todo es m�s cotidiano, todo m�s cercano y, sin embargo, todo se antoja igual de tremendo.
De la mano de dos actores sencillamente irresistibles, Adriana Ozores y Dar�o Grandinetti (a los que habr� que sumar la virtuosa artesana de acentos, llam�moslo as�, que es Christina Rosenvinge), la pel�cula se presenta como un melodrama te�ido de intriga tan seductor como intenso y, de entrada, bien resuelto. El problema es que los buenos augurios solo incumben a la presentaci�n, al primer acto. El reto de la pel�cula consiste en transformar esa inquietud inicial con forma de enigma doloroso y circunscrito al �mbito privado de los personajes en una intriga, o thriller, con todos lo utensilios del g�nero: una mafia malvada, un misterio terrible y hasta una persecuci�n en coche por Benidorm, que es donde discurre todo. Es entonces cuando todo se viene abajo.
De repente, el juego tenso y muy prometedor entre los dos int�rpretes muta en algo esencialmente confuso incapaz de decidirse entre el melodrama m�s cl�sico y la intriga m�s pedestre. Despu�s de Kim pierde su fuerza original apenas da paso a un segundo acto donde todos y cada uno de los profundos silencios del principio se convierten en un ir y venir de secuencias nunca del todo razonadas. El desenlace, por otro lado, no ayuda. De hecho, m�s que una conclusi�n al uso como resultado l�gico de una serie de acciones previas, se parece m�s a un cierre por cese de negocio. Y eso s� que deja sin palabras, pero en el menos interesante de los sentidos.
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Direcci�n: �ngeles Gonz�lez-Sinde. Int�rpretes: Adriana Ozores, Dar�o Grandinetti, Gloria March. Duraci�n: 107 minutos. Nacionalidad: Espa�a.






























