Asesino en Serie
La novela de William Golding es a la vez realista y abstracta. Jack Thorne se atreve con los dos registros pero se pierde en el intento

David McKenna, uno de los ni�os de 'El se�or de las moscas'.
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Los argumentos que niegan la idea misma de la �televisi�n de autor�, compar�ndola siempre con el cine, suelen olvidar que pocos autores m�s autores que un showrunner al que le han dado libertad creativa de verdad. Es irrelevante que no haya un circuito de �series de festivales� como s� lo hay de pel�culas. Lo que importa es que, en el paradigma del entretenimiento televisivo actual, con plataformas de distribuci�n globales sirviendo a un mercado extremadamente atomizado, la opci�n de que una serie de nicho encuentre su, ejem, nicho, no s�lo es posible, sino que es la base del nuevo sistema. Incluso si se trata de una car�sima serie de nicho.
El se�or de las moscas es car�sima y es de nicho. Lo primero es indiscutible: esta producci�n de BBC ha contado con un presupuesto m�s que holgado. Lo segundo ser�, en todo caso, una cuesti�n de grado: �estamos ante la nueva Adolescencia (una serie exigente que, sin embargo, lo pet�) o ser� El se�or de las moscas otro proyecto ambicioso y elitista que no atraer� a p�blicos masivos? El ejemplo de Adolescencia cae por su propio peso, pues esta nueva versi�n de la novela de William Golding lleva la firma de Jack Thorne, creador del super�xito de Netflix.
Por otro lado, una de las definiciones m�s claras de la expresi�n �venirse arriba� es creerse capaz de llevar a buen t�rmino una adaptaci�n audiovisual de El se�or de las moscas, una novela popular�sima que tambi�n es un artefacto literario perfecto. Esto es: se resiste a cambiar de formato. Y se ha intentado varias veces. Nunca de manera completamente satisfactoria. Porque trata de ni�os. Porque mueren ni�os. Porque qu� c�digo le pones a eso a la hora de filmarlo: �realista? �on�rico? �hist�rico? �atemporal? �llamas a Spielberg, a Cronenberg o a los hermanos Duffer?
A Peter Brook lo llamaron en 1963. Su versi�n de El se�or de las moscas recibi� muy buenas cr�ticas. El venerado Brook, un mito del teatro siempre muy consciente del texto, el contexto y el subtexto, cuid� mucho los tres en la pel�cula que dirigi� sobre la novela de Golding. El resultado es muy parecido a lo que nos ofrece, en cuatro episodios, Jack Thorne. Pero los medios con los que ha contado Thorne son mucho m�s potentes. �l piensa menos en conceptos y en met�foras (de ni�os y adultos, oh sorpresa) y m�s en las selvas m�s bonitas jam�s filmadas: de Apocalypto a La selva esmeralda, de Depredador a Avatar. Su El se�or de las moscas es un alarde de direcci�n de fotograf�a y localizaci�n, de composici�n y de tiros de c�mara. Tras el poder�o de los planos secuencia de Adolescencia, una superproducci�n selv�tica protagonizada por ni�os.
Una de las cosas que hacen enorme el libro en el que se basa es su concreci�n. Otra es su enorme capacidad para proponer al tiempo un relato realista y una f�bula abstracta. A la hora de llevar eso a la pantalla, alguna de las dos cosas tiene que morir. Pero Jack Thorne se niega a aceptar esto y elige una tercera v�a que es tan est�tica como cuestionable.
Su serie es a la vez preciosa y aburrida. Y demasiado larga. Tiene un concepto narrativo claro pero, como los ni�os n�ufragos que la protagonizan, disfraza de valent�a lo que podr�a ser simple inconsciencia. O cabezoner�a. Ahora bien: no vas a ver nada m�s bonito en televisi�n este a�o. Puede que El se�or de las moscas, disponible en Espa�a en Movistar Plus+, sea la gran falsa buena serie de 2026. Tambi�n puede que atreverse a hacerla sea lo m�s osado que ha hecho nunca su showrunner.






















