Cine
La actriz francesa protagoniza La habitaci�n Mariana, de Emmanuel Finkiel, una nueva mirada de la Shoah desde los ojos de un cr�o encerrado en una habitaci�n

La actriz Melanie Thierry.MUNDO
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Recuerda M�lanie Thierry (Saint-Germain-en-Laye, 1981) que hace no tanto escuch� una conversaci�n entre los compa�eros de su hijo. �No son ni�os. Rondan los 14 a�os y todos estudian secundaria�, comenta para dibujar el panorama que acto seguido se descubrir� desolador. �No sab�an nada de la existencia de los campos de exterminio. Alguno incluso lleg� a comentar que cre�a que los jud�os hab�an desaparecido, que ya no exist�an�, dice con los ojos completamente abiertos. Y sigue: �Lo m�s doloroso es esa tendencia generalizada a querer olvidar, a seguir adelante. Hay una sensaci�n como de cansancio, como si ya hubi�ramos hablado suficiente del Holocausto. Esa sensaci�n hay que combatirla�. Pausa. �No nos podemos permitirnos una sociedad as��, dice y lo dice concienzuda, clara, intensa.
La que habla, para situarnos, es actriz, casi una instituci�n del cine internacional, y protagonista de La habitaci�n de Mariana, la pel�cula reci�n estrenada de Emmanuel Finkiel sobre la novela de Aharon Appelfeld que regresa, en efecto, a la Segunda Guerra Mundial, al Holocausto y a todos y cada uno de los argumentos que configuran ese olvido culpable. La cinta, cerca de la herida tot�mica de Ana Frank, cuenta la historia de Hugo, un chaval de probablemente la misma edad que el hijo de la actriz, cuya madre, para salvarlo de la deportaci�n a los campos de exterminio de antes, conf�a a una amiga de la infancia. Y aqu� es donde entra el personaje al que da vida Thierry. Ella es una prostituta ucraniana que vive en un burdel de las afueras de la ciudad que, como todos los burdeles, se convierte en zona franca, en el espacio de humillaci�n de da lo mismo el bando: todos enemigos. La cinta, y este es su gran hallazgo, est� narrada desde la oscuridad del armario donde se esconde el cr�o. Todo se ve, pero desde el pudor moral y c�vico de lo que, en verdad, es irrepresentable. �Quiz�s sea imposible mostrar el Holocausto�, afirma Thierry. �En este caso, lo relevante es el elemento profundamente humano del texto de Appelfeld. Su escritura es delicada y completamente autobiogr�fica. Es hermoso como trata la Shoa con tanta intensidad, pero sin mostrarla expl�citamente�.
M�lanie Thierry lleva una vida entera en el cine. Y siempre desde el convencimiento de una vocaci�n vivida casi al l�mite. �Me gustan los directores que prescinden del verbo interpretar para hablar de vivir los papeles... He ido labrando mi carrera de manera muy consciente, trabajando duro, buscando los directores que admiro. Digamos que poco a poco he ido descubriendo el cine que me interesaba como actriz y a la vez como espectadora�, comenta no sin antes pasar revista sucintamente a sus inicios. �No me arrepiento de nada, pese a que empec� muy joven y sin tener claro lo que hac�a. Y s�, todas las que empezamos muy pronto tenemos que aguantar el estigma de Lolita...�. Y en los puntos suspensivos deja algo parecido a la resignaci�n o, por qu� no, la revuelta.
En su filmograf�a figuran cineastas que van desde Terry Gillian a Spike Lee pasando por Giuseppe Tornatore, Bertrand Tavernier, Ma�wenn, el propio Finkiel con el que ya ha trabajado tres veces, sin olvidar Fernando Le�n de Aranoa o Jaime Rosales. �El talento consiste b�sicamente en capacidad de escucha y de adaptaci�n�, confiesa. En La habitaci�n de Mariana habla ucraniano incluso, una lengua que desconoce. �Fue intenso. No me pod�a permitir ser la t�pica actriz francesa que finge hablar un idioma extra�o�, dice. Y lo dice concienzuda, clara, intensa.























