La escritora aragonesa Eva Cosculluela analiza en 'El club de las modernas' los entresijos de la pionera y revolucionaria asociación feminista de España, el Lyceum Club Femenino, por el que pasaron intelectuales del fuste de Campoamor, Kent, Maeztu, Camprubí, Oyarzábal o Fortún

Conferencia de la escritora Palma Guillén en el Lyceum Club con la asistencia de Margarita Xirgú, María de Maetzu y Clara Campoamor.
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En 1926, un centenar de mujeres fundó en Madrid el Lyceum Club Femenino. Se trataba de una asociación inspirada en los clubes del mismo nombre que ya existían en otras capitales europeas. Su trayectoria y su impacto constituyen el eje de este ensayo de la periodista cultural y librera Eva Cosculluela (Zaragoza, 1972).
Como explica la autora, las asociaciones de mujeres no eran una novedad en la España de hace cien años: había varias, por ejemplo, vinculadas al universo católico. Pero el Lyceum destacaba por ser "la primera asociación transversal, no adscrita a una ideología ni a una confesión religiosa, cuyo objetivo no era la reivindicación política ni la defensa gremial, sino mejorar la posición de la mujer a través de la formación, la cultura y el intercambio de ideas".

El club de las modernas
Eva Cosculluela
Seix Barral. 440 páginas. 22,90 ¤ Ebook: 11,99 ¤
Esta idea de la cultura como un fin autónomo, así como el talento de muchas de sus impulsoras, dio al Lyceum un brillo especial y lo insertó de lleno en las dinámicas de la Edad de Plata. Su repercusión no se refleja solo en la cantidad de socias que atrajo -en un par de años pasaron de las 115 fundadoras a 450-; también se puede apreciar en la atención pública que suscitó.
Este no es el único trabajo que aborda el universo del Lyceum (también se acaba de publicar un estudio de la profesora Rocío González Naranjo, Marisabidillas, frívolas y peligrosas [Hoja de Lata]), pero es buena prueba de que la riqueza del club aún ofrece muchas vetas que explorar. Una de sus virtudes es, precisamente, ir más allá de aquellos aspectos del Lyceum que resultan más vistosos desde una perspectiva actual: las trayectorias de liceístas famosas -Campoamor, Kent, Maeztu, Camprubí, Oyarzábal, Fortún- y las conferencias que pronunciaron en el club los literatos e intelectuales más destacados del momento.
Todo esto se recoge en el libro con el detalle que merece; pero también se dan a conocer las vidas de socias sobre las que se ha escrito mucho menos e iniciativas fascinantes como la Casa de los Niños o el Comité del Libro para el Ciego.
También resultan interesantes las críticas que recibió el club a lo largo de su existencia. Muchas de ellas se ajustan a un patrón predecible. Los sectores más ultramontanos veían en el Lyceum una amenaza para la integridad de la familia, y para el lugar que -según ellos- debía ocupar la mujer en la sociedad. Pero otras críticas fueron más heterogéneas e inesperadas. Algunas mujeres extraordinarias como Carmen de Burgos, Federica Montseny, Margarita Nelken, Rosa Chacel, Teresa de Escoriaza o Josefina Carabias mostraron su rechazo a esta asociación.
Varias reprochaban que aquello fuera una iniciativa de mujeres acomodadas, o que replicase una forma de sociabilidad masculina -y extranjera-. Cosculluela recoge, además, la tensa relación que muchas de las liceístas tenían con el término "feminismo": en estas páginas comprobamos lo cargado y connotado que ya estaba hace cien años.
El club de las modernas está escrito desde una admiración explícita por las figuras que estudia. El uso de la primera persona y de las experiencias de la propia Cosculluela ayuda a acercar al lector al mundo del Lyceum, y a resaltar su relevancia actual. A cambio, pueden resultar algo fatigosas las frecuentes reflexiones acerca de lo difícil que fue el camino de las liceístas y cuánto les deben las mujeres de hoy. La mera exposición de las críticas que recibió el club, o de las trayectorias de sus socias, ya deja todo esto meridianamente claro; las pruebas que expone la autora son -por desgracia- tan elocuentes que a menudo no requieren explicación.
Cosculluela logra, en todo caso, un equilibrio notable entre una narración limpia y ágil y una impresionante labor de documentación. El libro actúa,así, como una excelente introducción a un mundo y unas trayectorias fascinantes. No es un logro menor que, tras más de 400 páginas, el lector siga queriendo aprender más sobre estas mujeres.























