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La casa del mago, el libro más reciente de Emanuele Trevi (Roma, 1964), de quien quiero leer todo lo que escriba y todo lo que ya ha escrito, se abre con un prólogo donde cuenta dos viajes que hizo a Venecia con su padre, las dos veces para acudir a la Bienal. En los dos viajes, separados por más de dos décadas, ocurrió algo, un despiste de Trevi hijo, una imprudencia que hizo la experiencia desasosegante o accidentada. Aún en el transcurso del segundo, Trevi confesó a su padre la «vergüenza por haber fastidiado nuestros dos viajes a Venecia. Por fin sonrió [...] Y salió de su mutismo para decirme algo que nunca olvidaré: 'Solo lo que ocurre dos veces posee un significado mágico y arcano' [...]».
El mago del título es el padre del autor, Mario Trevi, psicoanalista junguiano que al morir dejó el apartamento en el que pasaba consulta a sus dos hijos, que decidieron ponerlo a la venta. No había manera. Sería, se dice Trevi, por la cantidad de neuróticos a los que su padre había tratado, algo de todo eso quedaría. Así que decide mudarse él a la que fuera la casa del mago.
Este no es un libro de duelo, tampoco es solo un retrato del padre, aunque sí está: aparece como un hombre reservado, ensimismado, tendente a encerrarse en «su trastienda», tanto que cuando se lleva al niño de viaje la madre le dice que se agarre de la chaqueta, su padre nunca jamás mirará atrás a ver si su hijo le sigue, le advierte; comentarista de Jung, a quien discute en los márgenes de su ejemplar de Símbolos de transformación, quinto volumen de las obras completas del psicoanalista y donde aparece el caso de una mujer a la que Jung diagnosticó sin haberla visto nunca, Frank Miller.
Emanuele, instalado en la casa del mago, se refiere al libro como «Catálogo razonado del museo» de su padre, cree recibir la visita de una mujer espectral y acoge dos más de carne y hueso: la mujer de la limpieza, a la que llama «la degenerada», y una amiga, Paradisa, a la que ésta le presenta insistiendo en que no es prostituta. Excusatio non petita...

Emanuele Trevi
Traducción de Miguel Ros González. 212 páginas. 20,90 ¤. Ebook: 12,34 ¤
Aparecen también los cuadernos del padre: «Al escribir, mi padre ponía remedio a una falta de percepción directa e inmediata de la vida; al dibujar, iba en la dirección opuesta, hacia la evaporación de la conciencia de sí mismo y del mundo». El padre también «había escrito bastante libros, sobre todo pasados los 60 años; pero con un estilo rígido, para unos pocos paladares finos. No vendía nada, pero es que los títulos carecían de la menor astucia comercial». Sigue Trevi: «Desde entonces nadie nos ha pedido reimprimirlos. Y sigo recibiendo por correo postal unos certificados de liquidaciones la mar de elocuentes. A saber». La respuesta es cero, claro: «No existe cifra más redonda, más rica en recónditos significados metafísicos», escribe Trevi.
Trevi hijo comenta a su vez el caso de la señorita Miller, paciente sin saberlo del doctor Jung; escarba en la vida de su padre, escondido en Diano d'Alba durante la Segunda Guerra Mundial antes de unirse a los partisanos; y llega también a Ernst Bernhard, psicoanalista de origen alemán que trató a Natalia Ginzburg y a Eugenio Montale, entre otros, y fue maestro de su padre, aunque más adelante su padre mostró alguna discrepancia con él.
La casa del mago es un libro tierno y divertido, mira al pasado y a la memoria familiar sin perder pie del relato de la peripecia presente. Trevi hijo viaja al pueblo en el que estuvo su padre y es casi el final, aunque queda un viaje más, a Ginebra, y un reencuentro tan inesperado como feliz. Trevi se acerca a su padre todo lo que puede, todo lo que el personaje se deja. Desea soñar con él: «Escribir sobre personas y acontecimientos reales no se diferencia mucho de aventurarse con historias completamente inventadas. La memoria es una gran novelista».
Emanuele Trevi ha vuelto a escribir un libro emocionante, de una calidad exquisita pero, a la vez, accesible. Por mucho que su padre fuera un psicoanalista junguiano, y el libro habla de eso, pero también está hablando de un padre y un hijo.
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