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Sofía Balbuena, en busca de una verdad que nunca ha sido ...
Laura C. Vela · 2026-05-12 · via La Lectura

Actualizado

Son cinco cuentos largos, y es al final del tercero de ellos, el titulado "Tsunami" (que es un relato de campus), cuando su narradora revela algún secreto sobre el título general al preguntarse "si en realidad ella misma era no más que un personaje secundario, un decorado, alguien que pronto sería olvidado por todas en la ciudad".

Ese de la identidad en medio del ajetreo social y laboral (y también, sobre todos, el íntimo), o de la relativa inseguridad, o tal vez el de esa irrelevancia que unas anhelan y a otras desespera..., es un tema que en Personaje secundario se añade al de la economía (o, mejor, la precariedad), al de las injerencias del pasado en el presente (sean buscadas por las sucesivas protagonistas o irrumpan de pronto) o al de las dudas angustiosas sobre lo que se ha hecho con la propia vida para levantar un pequeño retablo desubicado, un tanto apátrida.

Personaje secundario

Sofía Balbuena

IX Premio Ribera del Duero. Páginas de Espuma. 128 páginas. 16 ¤ Ebook: 7,99 ¤

Creo que es la sensación de no estar exactamente donde "se debería" la que más pesa y cuenta en estos buenos relatos de Sofía Balbuena (Salto, Argentina, 1984), y no en vano están localizados en lugares muy distintos (que ella, desde hace años residente en España, conoce bien: Barcelona, Buenos Aires, tal vez Iowa City, finalmente Madrid...), lo cual no incide tanto en el cosmopolitismo como en la pura contemporaneidad, en eso tan nuestro y tan de ahora de hacernos fuertes en lo inestable, de plantar nuestra bandera en medio de una incertidumbre con tantas buenas posibilidades como problemas, un contexto de libertad y de parálisis.

"Hay cosas que quiero saber porque hay cosas de las que quiero escribir", escribió ella misma en su estupendo y sincero Borracha menor, y se diría que, aprovechando sus excelentes aptitudes para la observación, ha hecho pequeñas excursiones a vidas ajenas pero no lejanas que, de distintos modos y por muy diversos caminos, retratan la insatisfacción difusa que vivimos en medio de una abundancia engañosa.

Cada cuento es mucho más distinto de sus vecinos de lo que podría parecer, y cada cual merecería su propia reseña, como textos independientes que son. Siempre andamos buscando la famosa "unidad" o el "mensaje" común en las colecciones de relatos, y suelen llamar la atención los detalles que los hermanan (en el caso de este Personaje secundario son las narradoras femeninas, mujeres en crisis o en transición, ausencia de seguridad, comportamientos un tanto impulsivos...), pero yo celebraría aquí los diferentes puntos de vista, los registros variados, los cambios de nivel (cronológico, espacial, económico, lingüístico, social, anímico o puramente discursivo...) y el tino a la hora de hacerlo todo creíble, próximo, físico y relativamente amable en su agresividad, o incluso decididamente divertido en su peligro, muy vivo en su violencia.

Quienes disfrutamos tanto con Borracha menor y con su refinada brutalidad privada sabemos de ese animal interior que eleva o agobia, según el día, que ayuda o que hunde, y que aquí Balbuena contagia a sus criaturas, narradoras llenas de dudas, vulnerables a varios tipos de miedos pero con ganas de exprimir las cosas. Los diálogos del último relato, por ejemplo, son de una electricidad contagiosa que juguetea con la ironía del título, "Felicidades".

También contiene un sarcasmo secreto el primero, "La mejor persona del mundo", seguramente mi preferido, donde se da cita toda la ambigüedad, la contradicción y la incoherencia de una vida, sin embargo, casi previsible. Pocas veces he leído un testimonio tan certero y perfilado de lo bonita que puede llegar a ser cierta inmoralidad, de la sinceridad inofensiva que puede haber en lo que se oculta.