Precios
El presidente de Aecoc, Ignacio Gonz�lez, alerta de un entorno m�s incierto para los precios y de la limitada capacidad de las empresas para seguir absorbiendo costes

Una mujer comprando en un supermercado.Europa Press
Actualizado
Audio generado con IA
El repunte de la inflaci�n vuelve a colocar la incertidumbre en el centro del debate econ�mico tras un periodo en el que la tendencia parece encaminarse hacia una mayor moderaci�n, un giro que el presidente de la Asociaci�n de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), Ignacio Gonz�lez, vincula directamente al impacto del conflicto b�lico y a la tensi�n en los mercados energ�ticos, que considera el principal elemento detr�s del cambio de din�mica en los precios.
Durante la Asamblea General de Asociados de Aecoc, celebrada este martes en Barcelona con la presencia de los principales directivos del sector del gran consumo, Gonz�lez expresa su preocupaci�n por la evoluci�n reciente de la inflaci�n, aunque matiza que, hasta el momento, su efecto se mantiene parcialmente contenido �gracias a los esfuerzos de las empresas para absorber parte de los incrementos de costes y retrasar su traslado a los precios finales�, una estrategia que, seg�n advierte, tiene un recorrido limitado. �No podr� ser durante mucho tiempo porque los m�rgenes son estrechos y el impacto en costes es importante�, se�ala.
En este contexto, sit�a la energ�a como el factor central que condiciona la inflaci�n, al tratarse de un elemento que se traslada a lo largo de toda la cadena de valor, desde la producci�n hasta la distribuci�n. Al mismo tiempo, pone en valor el comportamiento del sector de la alimentaci�n, que registra incrementos m�s contenidos, lo que en su opini�n �demuestra una vez m�s que nuestro sector en muchos casos retarda o contrae la inflaci�n�, actuando como un freno parcial frente a las tensiones de precios que afectan al conjunto de la econom�a.
Gonz�lez advierte de que el conflicto cambia de forma sustancial las perspectivas econ�micas y abre un escenario de mayor incertidumbre, en el que el impacto negativo es evidente, aunque su intensidad depende en gran medida de su duraci�n. En este sentido, explica que los efectos ya se trasladan de forma progresiva tanto a la industria, a trav�s del encarecimiento de la energ�a, como al sector primario, por el aumento del coste de los fertilizantes, lo que genera una presi�n acumulada en toda la cadena de valor.
En paralelo, a�ade que la econom�a espa�ola atraviesa un equilibrio fr�gil entre crecimiento y debilidades estructurales. Aunque el empleo mantiene una evoluci�n positiva, el consumo interno empieza a mostrar signos de agotamiento, con un avance m�s moderado y un consumidor m�s prudente en sus decisiones de gasto. Seg�n explica, la composici�n del crecimiento del consumo refleja tambi�n esta realidad, ya que alrededor de la mitad del avance responde al aumento de la poblaci�n, mientras que el resto procede del crecimiento del PIB per c�pita, lo que evidencia una recuperaci�n apoyada en parte en factores demogr�ficos m�s que en una expansi�n s�lida del consumo individual.




















