Ahorro y economía personal
El Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico plantea incluir el gasto medio del código postal para reducir el consumo. Los expertos advierten de fallos de diseño, riesgo de saturación de datos y recuerdan que "la comparación informa, pero no abarata"

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Una nueva propuestas para cambiar la forma en la que las personas leen la factura de la luz se ha puestos en marcha desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La iniciativa, entre otras directrices, busca obligar a las empresas a incluir una representación gráfica con el consumo medio de los vecinos que residan en el mismo código postar, con el objetivo de incentivar el ahorro y la eficiencia energética en las viviendas. Hasta el momento, se encuentra en fase de audiencia pública hasta el próximo 6 de julio pero expertos afirman que no sería una medida justa y hasta abre la breche de "confusión" en los ciudadanos.
Además de la anterior, la iniciativa afectará tanto a las facturas del mercado regulado, a través del Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), como a las del mercado libre dirigidas a consumidores en baja tensión con una potencia contratada de hasta 15 kilovatios. La propuesta actualiza el contenido mínimo obligatorio de los recibos para adaptarlo a los cambios normativos introducidos en los últimos años.
Con todo, lo que causó dudas es la de compartir información de cuánto gastan los vecinos en el mismo código postal. La cual ya fue aplicada en otros países y que es llamada por algunos expertos de la economía del comportamiento como el nudge que hace referencia al "empujón psicológico" que se fundamenta en la comparación social entre los vecinos de un mismo sector. Así lo define el profesor titular de Economía del Comportamiento en ESADE-URL, Pedro Rey Biel, que explica que la estrategia de la Administración no busca alterar directamente el precio de la energía, sino cambiar "el punto de referencia mental del consumidor". Como el consumo eléctrico suele ser un concepto difícil de entender, compararlo con hogares similares lo traduce a una señal fácil de interpretar, activando en el cliente la aversión natural a "estar por encima de la media".
A esto, Rey sumar que esta teoría cuenta con cierto respaldo empírico en el entorno académico. Diversos meta-análisis globales han demostrado que las estrategias informativas en las facturas logran reducir el consumo eléctrico un 7,4% de media. Sin embargo, Iván Terrón, asesor energético, modera este optimismo basándose en la implantación de casos internacionales: "Fuera de España ya se ha visto que baja el consumo un 2-5%, pero es un efecto pequeño y que se va perdiendo con el tiempo".
En algo que coinciden las críticas de los expertos es en el diseño de la propuesta. Para que el empujón psicológico funcione, el consumidor debe percibir que el grupo de comparación es completamente "justo y creíble". "La palabra clave es 'similares'. Código postal no basta", advierte Rey Biel, señalando que en un mismo barrio pueden existir diferencias de tamaño, ocupantes o instauración del teletrabajo. Por su parte, Terrón alerta de la distorsión que generará la norma: "En una misma calle hay pisos de 50 m² y chalets con piscina, así que comparar sin más puede ser injusto y confundir".
A este problema se suma, según los expertos, un sesgo estadístico. El Gobierno propone, en el cambio, mostrar el "consumo medio". No obstante, el profesor de ESADE señala que utilizar la media aritmética es un error, ya que unos pocos hogares con consumos "desorbitados" tienen la capacidad de elevar la cifra general. Por ello, el experto aboga por utilizar "medidas como la mediana o los percentiles, que ofrecen una imagen estadística mucho más real y menos distorsionada para el ciudadano medio".
A su vez, Rey Biel advierte del riesgo de un "efecto boomerang", indicando que "quien ya consume poco no conviene decirle simplemente 'estás por debajo de la media', porque puede interpretar que tiene margen para consumir más". En cuanto a la multitud de nuevos datos que exigirá la norma (coste medio, tipo de contrato, autoconsumo o el código QR de la CNMC), Rey Biel advierte sobre el riesgo de saturación. Aunque estas sumas mejoran la transparencia, señala que también pueden "aumentar carga cognitiva"."Si la factura se vuelve demasiado densa, el nudge se pierde".
Como lo explica Iván Terrón, que "la comparación informa, pero no abarata. Saber que gastas más que tu vecino no te cambia la tarifa. El ahorro de verdad no está en consumir, sino en tener la tarifa y la potencia bien ajustadas a tu casa".




















