Las entidades llegan tarde en la detección de los ciberdelicuentes, cada vez más sofisticados por el uso de la inteligencia artificial

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El fraude digital se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para los bancos españoles. Su aumento y sofisticación a través del uso de herramientas de inteligencia artificial hace que cada vez sea más complicado combatir a los ciberdelincuentes y la percepción del sector es que este tipo de estafas van en aumento en nuestro país. Según el informe "El futuro de la confianza digital. Agentes de IA y la velocidad del fraude y el crimen financiero", elaborado por BioCatch, el sector de manera unánime confirma que los "los intentos de fraude están aumentando" y esta cifra contrasta con la opinión a nivel global, donde son el 81% de los expertos quienes creen que los robos telemáticos cada vez van a más.
Lógicamente, estos datos se traducen en mayores pérdidas para las entidades financieras. Algo más de la mitad de las españolas reconoce haber sufrido pérdidas anuales que superan los 23 millones de euros al año por este tipo de fraudes digitales. Y "el impacto también llega al cliente final. El 53% de las entidades encuestadas afirma que sus clientes sufren pérdidas superiores también a 23 millones de euros (25 millones de dólares al cambio) anuales por fraudes y estafas autorizadas, en las que la víctima acaba validando una operación tras ser manipulada por técnicas de ingeniería social cada vez más sofisticadas", sostiene el documento.
El desarrollo de la inteligencia artificial en manos de los ciberdelincuentes es un problema cada vez más relevante. "El fraude se ha vuelto vuelto más complejo, con ataques más automatizados, personalizados y difíciles de diferenciar de una operación legítima", afirma desde BioCatch. De hecho, dos de cada tres profesionales reconocen que cada vez resulta más difícil distinguir entre actividad legítima y fraudulenta, uno de los principales retos para los equipos de prevención.
Uno de los problemas asociados es que las entidades financieras llegan tarde en la detección del fraude, según versa el informe. Seis de cada 10 firmas no identifica a tiempo las denominadas 'cuentas mula', hacia donde se mueve el dinero una vez se ha producido la estafa y desde donde es más complicado recuperarlo. Son el doble que las entidades a nivel mundial, según la encuesta. La consultora recuerda que este tipo de cuentas, utilizadas por redes criminales para recibir, mover y ocultar dinero, "suelen estar a nombre de personas captadas o engañadas, o de intermediarios que colaboran en el movimiento de fondos sin conocer siempre su origen", concluye.









