En resumidas cuentas

Un bombardero estadounidense en la base de Gloucestershire, en Reino Unido.EFE
Actualizado
Audio generado con IA
Detr�s de cada arrancada y cada marcha atr�s de Trump no hay t�ctica, ni locura, ni arte del trato. Hay una curva. La del bono del Tesoro americano a diez a�os. Cuando sube -cuando los inversores venden deuda americana en lugar de comprarla, como hac�an en todas las crisis anteriores- el hombre m�s poderoso del mundo recula. Esta semana ha amenazado con borrar del mapa una civilizaci�n de 23 siglos m�s que la suya y ha aceptado una tregua a minutos del plazo l�mite. No es bipolaridad. Es la curva.
La historia tiene una iron�a feroz que los analistas geopol�ticos prefieren ignorar: el Imperio que construy� su dominaci�n sobre la confianza ilimitada en su deuda descubre ahora que esa confianza era la verdadera arma. Ya vimos el mecanismo en acci�n en 2025, cuando los aranceles masivos provocaron algo que nadie hab�a visto antes: los bonos americanos se vend�an al mismo tiempo que ca�an las bolsas, el d�lar se debilitaba en lugar de fortalecerse, y el mercado trataba a la primera potencia mundial como a una econom�a emergente con problemas de gobernanza. Pero lo m�s inquietante no era la superficie sino las tuber�as.
En las profundidades del sistema financiero de hoy hay fondos que apuestan con dinero prestado en proporciones que har�an palidecer a cualquier jugador de casino. Si la apuesta sale mal, la venta forzada de activos se propaga como fuego en un pajar. Cuando esos fondos reciben "llamadas de margen" es como cuando usted llama a los bomberos cuando la casa ya est� medio quemada. Entonces venden lo que pueden, no lo que quieren: Treasuries, d�lares, todo. El sistema que deber�a amortiguar los choques los amplifica. Trump lo admiti� entonces con su brutalidad caracter�stica: �El mercado de bonos es muy complicado. Lo estaba mirando. La gente se estaba poniendo un poco nerviosa.� Se detuvo.
Lo que ocurre ahora en Ir�n reproduce esa l�gica. La deuda americana supera ya los 39 billones de d�lares -alcanzados en plena guerra-, los intereses son la partida de mayor crecimiento en el presupuesto federal, y el Pent�gono solicita al Congreso 200.000 millones adicionales tras agotar sus municiones m�s costosas. Cada misil lanzado sobre Teher�n se financia con un pagar� que alguien, en Tokio o en Riad, tiene que querer comprar. Y la pregunta que desvela a los mercados de medio mundo es si ese alguien seguir� haci�ndolo.
La grieta es estructural y se ensancha. Los inversores extranjeros, que llegaron a sostener m�s de la mitad del mercado de Treasuries, se han retirado hasta rondar el 30%. Jap�n y China llevan a�os reduciendo posiciones. Una guerra cara, financiada con deuda r�cord, en un momento en que el d�lar ya no funciona como refugio autom�tico, forma una trinidad venenosa que ning�n general puede resolver con bombardeos.
Algunos bancos centrales emergentes huyen ya hacia el oro porque sienten que el Tesoro americano ha dejado de garantizar flotabilidad. Son el canario en la mina. El riesgo que los analistas m�s l�cidos se�alan es que una nueva tormenta en los mercados de deuda -perfectamente posible si la guerra se prolonga o escala- desencadene otra vez esa reacci�n en cadena en la banca en la sombra, con la diferencia de que ahora el margen fiscal para rescates es incomparablemente menor que en 2008 o en 2020. La pr�xima crisis no tendr�a la misma red.
La tregua de esta semana compra tiempo. No compra confianza, que es la �nica moneda que de verdad importa. Lo que viene -m�s amenazas, m�s plazos, m�s marchas atr�s espectaculares- ir� erosionando ese fundamento invisible sobre el que descansa todo lo dem�s. Hasta que un d�a la curva suba y Trump mire la pantalla y descubra que ya no es suficiente con parar: que el da�o es permanente, que los acreedores han encontrado otras opciones. Ese d�a no ser� el fin de una presidencia. Ser� el fin de una era.
Francisco Rodr�guez Fern�ndez es Catedr�tico de Econom�a de la UGR y director del �rea Financiera y Digitalizaci�n de Funcas.























