El grupo ganó 110 millones de euros en 2025 y aumentó sus ventas pese al enfriamiento del consumo cervecero

El presidente de la compañía, Ignacio Rivera.EM
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Hubo un tiempo en que a Hijos de Rivera le costaba vender cerveza en Vigo. Lo ha recordado este jueves su presidente ejecutivo, Ignacio Rivera, para explicar hasta qué punto ha cambiado la dimensión de una empresa que hace no tanto peleaba por abrirse paso más allá de Galicia y que hoy se encuentra a las puertas de los mil millones de euros de facturación. La compañía familiar propietaria de Estrella Galicia cerró 2025 con unos ingresos de 945 millones de euros, un 6,7% más que el año anterior, y un beneficio neto de 110 millones, un 15,8% superior al de 2024.
Los resultados los ha presentado Rivera desde la planta de Morás, en Arteixo (A Coruña), la nueva fábrica inaugurada el pasado año y llamada a desempeñar un papel clave en el crecimiento de la compañía durante la próxima década. Desde allí, ha reconocido que, alcanzada prácticamente una meta que durante años pareció lejana, toca empezar a pensar en la siguiente. "Hemos llegado a ese sueño de los mil millones y ahora estamos preparando estrategias para volver a doblar la compañía", ha afirmado.
Más ventas cuando el sector afloja
Las cuentas llegan además en un momento en el que el mercado ya no corre al ritmo de hace unos años. La hostelería ha perdido empuje y el consumo se ha vuelto más moderado, pero Hijos de Rivera ha conseguido seguir creciendo. La compañía comercializó 569 millones de litros durante 2025, un 4,4% más que el año anterior, mientras que el negocio del agua alcanzó los 253 millones de litros, un 6,4% más.
Rivera cree que detrás de esa desaceleración se esconden cambios que van mucho más allá de la propia economía. Durante la presentación apuntó al auge de medicamentos para adelgazar como Ozempic, a una menor vida social presencial y a una sociedad cada vez más vinculada a los teléfonos móviles. "Cada vez estamos más sujetos a las pantallas y menos en la vida real", ha señalado.
Pese a ese escenario, la mejora también se dejó notar en las cuentas. El beneficio antes de impuestos alcanzó los 145 millones de euros y el resultado bruto de explotación (Ebitda) se elevó hasta los 240 millones, un 13,7% más que un año antes.
Mirar más allá de Galicia
Cuando se incorporó al negocio familiar, Hijos de Rivera facturaba apenas 30 millones de euros. Hoy vende en 82 países y una parte creciente del negocio llega desde fuera de España. La última pieza de ese puzle ha sido Italia, que elevó a 11 el número de filiales internacionales del grupo. No es casualidad. Si durante años el reto fue abrirse camino más allá de Galicia, ahora la batalla está en consolidarse en mercados donde la marca todavía tiene recorrido. Europa y América concentran buena parte de esa apuesta y ya aportan alrededor del 15% de la facturación.
Pero Rivera dejó claro que el siguiente salto no llegará únicamente cruzando fronteras. También quiere que la compañía dependa menos de su producto más conocido. Hoy cerca del 80% de la actividad sigue girando alrededor de Estrella Galicia. La idea es que ese peso se reduzca poco a poco a medida que ganen protagonismo otras líneas de negocio como el agua, el vino, las bebidas funcionales o los destilados premium.
Además, la empresa cerró el ejercicio con 2.168 trabajadores, un 6,1% más que un año antes, y una tasa de contratación indefinida del 94,5%. "Queremos seguir creciendo, pero con sentidiño", ha resumido Rivera.























