Tus primeras finanzas
Los expertos recomiendan cuestionar cada gasto para evitar excusas y adoptar una mentalidad largoplacista
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Hace m�s de una d�cada, General Motors aprendi� lo que es el coste hundido. Su inversi�n masiva en estrategias fallidas, como la producci�n de veh�culos de gran tama�o o altos costes de producci�n, le imped�a adaptarse a las nuevas necesidades de una demanda que ped�a cada vez m�s productos m�s eficientes. La decisi�n termin� en un cr�tico declive financiero y posterior bancarrota en 2009.
Pero no solo pasa en las grandes empresas. �Qui�n no ha mantenido todos sus esfuerzos en una causa perdida alguna vez? "Nos duele, de hecho, el doble perder que ganar", asegura Elizabeth Wakefield, asesora financiera, lo que tiene que ver con la aversi�n a la p�rdida. "Sobrevaloramos todo el esfuerzo, tiempo y dedicaci�n que hemos estado teniendo durante meses con tal de mantener la expectativa de que ese resultado que hab�amos previsto iba a ser el correcto".
Y las finanzas no son la excepci�n. De hecho, pasa "muy amenudo", seg�n Wakefield. Por ejemplo, con los dep�sitos bancarios -pensados para ahorrar m�s que invertir- que, despu�s de mucho tiempo, sus rentabilidades de entre el 2% y 3% se quedan cortas frente a otros productos con ganancias de hasta el 8%, si se espera obtener algo m�s. "Si sigues esperando que ese dep�sito se venza, realmente est�s perdiendo rentabilidad". Tambi�n se ve con mantener acciones en empresas que tuvieron en un momento precios altos y bajaron a trav�s del tiempo. Incluso en los gastos cotidianos con suscripciones que ya no se usan o proyectos que generan m�s p�rdidas que ganancias y terminan generando gastos hormiga constantes.
Pero es justo esta aceptaci�n de que no se obtendr�n los resultados esperados en un inicio es lo que se vuelve dif�cil. No solo por el sesgo de la aversi�n a la p�rdida, sino tambi�n por el efecto manada. "La gente cae porque vemos que muchas personas a nuestro alrededor est�n consumiendo algo en concreto o invirtiendo en un sitio", detalla Wakefield. "Vale m�s la pena sacar ese dinero e invertirlo en otro sitio que simplemente seguir esperando algo que realmente no va a pasar y esto implica un hecho de aceptar que, en este sentido, quiz�s vas a perder esa posible rentabilidad que t� esperabas, pero que, por otra parte, puedes llegar a tener invirtiendo en otra cosa que s� que puede ser mucho m�s exitosa", apunta la asesora financiera.
Consejos de experto
El efecto del coste hundido no tendr�a por qu� afectar el presupuesto personal... si se ten�a uno. "Si ya lo ten�amos establecido inicialmente, es hacer un cambio del producto A al B", explica la experta, por lo que insiste en que el primer paso siempre es mantener un presupuesto antes de tomar decisiones financieras y pensar en el "mayor impacto que podamos tener con el menor esfuerzo posible y el mayor resultado". Algo que facilita ser cr�tico y hacer "auditor�as" para evaluar si vale la pena tener o no un gasto. "En lugar de decir 'me lo merezco' o 'para eso trabajo', preguntar '�lo necesito? �me lo puedo permitir?", recomienda. Y para conocer esto es necesario tener "metas financieras" y tener una mentalidad largoplacista.
A veces mantener los costes hundidos no es una "decisi�n irracional", explica Johannes M�ller-Trede, profesor del IESE Business School. A veces son una muestra de preferencias incompletas, coherencia interna o la transformaci�n de la incertidumbre en estabilidad. Por esto, no todos los costes hundidos son un error, seg�n su investigaci�n, al mismo tiempo, "la perseverancia es indispensable frente al fracaso" (v�ase John Le Carr� hasta convertirse en uno de los novelistas brit�nicos m�s grandes del siglo XX e inicios del XXI y Steve Jobs con su �xito de las Mac despu�s del fracaso m�s legendario y costoso de Apple).





















