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Con el último Torrente aún humeando y la última temporada de la serie Machos alfa en el aire, las superestrellas del Real Madrid han suscitado un nuevo debate tras su demostración de testosterona mal enfocada. Los directivos de una de las organizaciones más exitosas del mundo ponderan la contratación de un gerente portugués conocido por su mano dura, un auténtico macho alfa, mientras los teóricos del management se preguntan "qué aspecto tiene la masculinidad frágil en el trabajo".
Ese es el título de un artículo publicado en la Harvard Business Review por Maryam Kouchaki, Keith Leavitt, Luke Zhu y Anthony C. Klotz. Expertos de alto nivel preocupados por una tendencia al alza: "Un gran número de investigaciones ha demostrado que cuando los hombres sienten que su identidad de género está siendo cuestionada o amenazada son mucho más propensos que las mujeres en situaciones similares a responder adoptando comportamientos perjudiciales".
¿Amenaza el género masculino con rebelarse ante los avances del feminismo? Dada la influencia aún poderosa de lo políticamente correcto, con sus amenazas de cancelación, las manifestaciones públicas al respecto no pasan, de momento, de circuitos considerados alternativos y sin mucho prestigio. En privado es otra cosa. Fuentes de la gestión y búsqueda de talento aseguran anónimamente que existe cierto malestar ante lo que se considera una discriminación negativa para los hombres en, por ejemplo, la entrada de los consejos de administración: "Cuando acuden a los headhunters, las empresas del Ibex 35 suelen pedir mujeres para cubrir las cuotas impuestas por vía regulatoria; la idea es que los hombres ya los contratan ellos directamente", susurra un experto.
Entre "la amplia variedad de comportamientos perjudiciales en el lugar de trabajo" de los que hablan Kouchaki, Leavitt, Zhu y Klotz destacan "negar ayuda, maltratar a los compañeros, robar bienes de la empresa y mentir para obtener beneficios personales". Su investigación, dicen, ha demostrado que "la masculinidad es una de las identidades más frágiles, tan precaria que incluso las amenazas aparentemente menores pueden empujar a hombres por lo demás éticos a mentir, engañar, acosar e incluso cometer agresiones, todo ello en un intento de demostrar que son hombres de verdad".
Tras estudiar el comportamiento de más de 500 empleados de diferentes empresas, descubrieron que los hombres a menudo "sentían una falta de autonomía después de experimentar una amenaza a la masculinidad (o incluso simplemente pensaban en un momento del pasado en el que experimentaron dicha amenaza), mientras que las amenazas a la feminidad de una mujer no tenían ese impacto". Investigaciones anteriores habían demostrado que la masculinidad se asocia a menudo con una capacidad de independencia y acción autónoma, mientras que la feminidad tiende a asociarse más con la acción comunitaria.
En esta tesitura, aconsejan tirar de creatividad: "Si un empleado se siente incómodo en tareas que le parecen femeninas, no hay nada de malo en un poco de job crafting para construir un papel que le encaje mejor". A partir de ahí, convendría "ampliar nuestras definiciones de masculinidad" para "idealizar a los hombres buenos en lugar de a los hombres de verdad? La masculinidad no tiene por qué referirse únicamente a rasgos como la agresividad y la fuerza, también puede incluir cualidades como el civismo, la imparcialidad, la amabilidad y el ser cariñoso y colaborador". Y, en cualquier caso, al hablar de estos temas, "los directivos y los líderes deben fomentar un lenguaje centrado en los comportamientos problemáticos específicos (agresión, acoso...), en lugar de recurrir a términos vagos y más cargados, como masculinidad tóxica, que pueden provocar que sientan su masculinidad amenazada".
Los vientos, además, soplan en contra de la vieja hombría. En su informe The Male Divide, Korn Ferry advierte de que, "en una era global posindustrial impulsada por la IA, las habilidades más necesarias están cambiando", y que "la habilidad más demandada hoy en día es la competencia relacional, en lugar de la fuerza bruta", para concluir: "Los hombres necesitan la igualdad de género tanto como la igualdad de género necesita a los hombres".
De muestra, un botón. El informe Dinámicas de Poder en las Reuniones de Read AI revela que las mujeres hablan un 9% más que los hombres en las reuniones cuando la IA está presente. Los investigadores concluyeron que los sistemas de toma de notas automáticos modifican el comportamiento de los participantes porque saben que sus intervenciones quedan registradas de forma permanente y son revisables, con lo que disminuye una tendencia a la divagación, las interrupciones y el afán de protagonismo que los expertos suelen asociar con los hombres en las reuniones de trabajo.
Un estudio de Korn Ferry revela que, aunque las mujeres han avanzado en campos dominados por hombres como las disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), los hombres no han adoptado las profesiones HEAL (salud, educación, administración y alfabetización), que adquirirán relevancia en la economía de la IA.
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