La muy reciente ‘startup’ madrileña (2025) optimiza el posicionamiento de empresas en los LLM, un canal de venta en auge, sobre todo entre jóvenes.

Maher el Ouahabi Khirat y Luis Antón, fundadores de EchoWi.
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Una realidad golpea en la sien a la empresa. Google ya no es la referencia. Hoy, la imagen de la innovación es tan borrosa, se mueve tan rápido, que la premisa antaño válida pasa a la obsolescencia en cuestión de semanas. Es un fenómeno vinculado en gran medida al auge de la IA como servicio generalista y a la naturaleza digital de las nuevas generaciones, volcadas en casi todos los frentes con los grandes modelos de lenguaje (LLM). ChatGPT, Claude, Perplexity y Gemini funcionan a la vez como enciclopedias, asistentes académicos, confidentes psicológicos y médicos de atención primaria. Que todas estas habilidades estén cogidas con alfileres no achanta al usuario promedio, dispuesto a confiar en los algoritmos como si de un amigo del alma se tratase. Despunta, asimismo, otra implicación de colosales proporciones económicas. El producto sugerido por un LLM se gana automáticamente el favor del consumidor. Y esta modificación sociológica pone patas arriba la estrategia de las marcas.
EchoWi es una startup madrileña fundada por Luis Antón y Maher el Ouahabi Khirat. Se lanza apenas en 2025, levanta en marzo 750.000 euros en una ronda seed liderada por la castellonense Successful Capital y está especializada en generative engine optimization (GEO), o lo que es lo mismo, el SEO de Google trasladado al LLM. No consiste el viraje en un mero cambio de acrónimos. "Esta plataforma permite a las marcas averiguar qué visibilidad tienen, cómo se habla de ellas y quiénes son sus competidores. Existe también un bloque de optimización con varias palancas: mejora del posicionamiento, en qué fuentes y medios hay que constar para ser relevante y qué contenidos deben crearse para que la IA te cite más. Por último, hay una parte de monitoreo que mide el impacto y cómo se gana peso con EchoWi", compendia Antón.
Cuando el modelo de negocio se basa en la venta de un software, impera la suscripción. La startup vende a sus clientes un conjunto de prompts (las preguntas que tecleas a la IA para que haga algo por ti) y ese guion incluye las búsquedas que el usuario final (el consumidor) haría para dar con las marcas que le seducen. Son muchos los tipos de cliente a los que interesa este enfoque, desde las agencias de marketing, urgidas a transicionar desde el clásico SEO hasta este tablero más sofisticado, hasta empresas traveltech, fintech, insurtech y medios de comunicación. De hecho, uno de los clientes más importantes de EchoWi es Amadeus, toda una firma del Ibex. Antón trabajó allí durante tres años. El emprendedor subraya que los paquetes más complejos de suscripción incluyen el soporte de un GEO (es inevitable pensar en los otros GEO, los grupos especiales de operaciones, élite digital y élite física bajo una misma nomenclatura). "Estos profesionales ayudan a las marcas a entender mejor la plataforma y son a su vez expertos en SEO", puntualiza Antón.
Para dimensionar el fenómeno que empuja al ciudadano a los brazos de la IA, el CEO de EchoWi recuerda que hace unos meses lanzó una charla a un grupo de inversores. Uno de los hitos que quiso destacar fue que el 80% de los millennials y Z recurre de manera habitual a los LLM. "Usar la IA ya es universal. Y uno de los tres usos más habituales son las compras. Si uno se fija, por ejemplo, en el vertical de los viajes, entonces el grado de adopción ya es una locura. El 78% de los viajeros reserva sus vacaciones basándose en las sugerencias de estos LLM. Uno de los inversores presentes en aquella reunión contó su caso. Había volado a Tokio y preguntó a la IA qué hacer. Terminó en un bar donde todos eran extranjeros, porque todos habían formulado la misma cuestión en inglés y habían sido mandados al mismo sitio".
Destapa el anterior párrafo el fantasma de la uniformidad que afea y desvirtúa a un ritmo imparable la fisonomía de las ciudades, el cine o la literatura. "No creo que se pierda variedad –contrapone Antón–. Se genera una dinámica con menos menciones y quien aparece gana; es obvio que en una búsqueda genérica el líder del mercado en seguros saldrá destacado. Pero si tu propuesta es de nicho vas a buscar un prompt más complejo (hoteles para parejas con vistas a La Alhambra) y ahí tienes que imponerte". A corto plazo, con muchísimas marcas todavía perdidas en la mudanza, este caos es una enorme oportunidad.
Es crítico entender cómo funciona el algoritmo y el CEO de EchoWi lo explica con sencillez. "Cuando preguntas a la IA, en función de cómo formules la petición, pueden activarse dos tipos de búsqueda. En un caso el LLM activa otros buscadores y ahí aparecen más fuentes y menciones. Influir en esa respuesta es más fácil. En el otro, el algoritmo tira de sus conocimientos y la marca sólo aparece si fue incluida en los entrenamientos de la IA. Condicionar ese prompt es mucho más difícil. ¿Qué es lo que procuramos para esquivar esta segunda vía? Que la IA recurra a la primera".
Queda claro y meridiano que la gente se encomienda a este nuevo dios tecnológico, pero en esta fe se ignoran los riesgos del sesgo. Igual que X es considerada por muchos una red social fuertemente sometida a los intereses de Musk, los LLM barren para casa. De esta falla habla en su blog EchoWi. "Las compañías americanas son más mencionadas que las europeas [en las IA estadounidenses]. La soberanía tecnológica cobra sentido aquí y yo invertiría en la aparición de más modelos europeos".
Mover la aguja en la dirección adecuada determinará la suerte de las empresas. Las invisibles pierden hasta un 50% de su tráfico, apunta el CEO, mientras que aquellas que aparecen ven cómo sus flujos crecen a lo grande. "El posicionamiento en los LLM afecta a compañías de todos los sectores y tamaños y esto no ha hecho más que empezar".



















