La medida, según la compañía, se aplicará a los centros de producción de Pontecesures (Pontevedra), Sebares (Asturias), La Penilla (Cantabria), Miajadas (Cáceres), Reus (Tarragona) y Girona

Pablo Isla, durante la reunión anual de Nestlé, la semana pasada en SuizaAfp
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El gigante suizo de la alimentación, Nestlé, ha comunicado a los trabajadores de su filial en España su intención de iniciar un despido colectivo (ERE) que podría afectar a un máximo de 301 personas, lo que equivale a algo más del 7% de la plantilla, formada por 4.158 empleados, en una decisión que la compañía enmarca dentro de un proceso de ajuste global que está desplegando en distintos países y que responde a una reorganización más amplia de su estructura operativa, según ha informado este martes la compañía en un comunicado.
Esta decisicón responde, según la compañía a la evolución del sector -el del gran consumo- que se está viendo afectado por "el aumento de los costes operativos, el cambio de hábitos en el consumidor y el avance de la marca de distribución". Este contexto impulsa la necesidad de adaptar la Compañía a los retos actuales del mercado y de avanzar hacia un modelo más eficiente, ágil y focalizado en sus marcas estratégicas, mediante la automatización y digitalización de procesos, para asegurar la viabilidad del negocio y la generación de valor a largo plazo.
Al frente del grupo se encuentra el español Pablo Isla, que asumió la presidencia tras su etapa en Inditex, en un momento en el que la multinacional ha acelerado una estrategia orientada a simplificar estructuras, mejorar eficiencia y concentrar recursos en sus marcas principales dentro de un contexto global de mayor presión en costes y cambios en el consumo.
Nestlé está presente en 185 países y cuenta con una plantilla global de alrededor de 271.000 empleados, y en ese marco ya había avanzado en octubre de 2025 un plan de ajuste de hasta 16.000 puestos de trabajo en un horizonte de dos años, equivalente a cerca del 6% de su fuerza laboral mundial.
En el caso de España, tras un análisis de sus estructuras operativas y la aplicación de distintas medidas previas de contención de costes, la compañía ha concretado que el ajuste afectará a oficinas, equipos comerciales, áreas de ventas, centros logísticos y seis plantas de producción repartidas por el territorio nacional, mientras que quedarán al margen los centros de Nestlé Waters en Herrera del Duque (Badajoz), Viladrau (Girona) y Asturias.
En este contexto, el sindicato CSIF, con presencia creciente en el sector privado, ha rechazado el ERE anunciado por la compañía en España y ha adelantado que valora la puesta en marcha de medidas de presión junto al resto de organizaciones sindicales presentes en el comité de empresa, al tiempo que ha confirmado su participación en la mesa negociadora, que se constituirá el próximo 6 de mayo. En total, los despidos anunciados afectan a 301 trabajadores, lo que representa aproximadamente el 7% de la plantilla, y desde el sindicato se considera que la cifra es desproporcionada tratándose de la primera empresa alimentaria del mundo, por lo que defenderán su reducción durante el proceso de negociación, así como las mejores condiciones posibles de salida para los afectados, poniendo el foco en la reincorporación y en la continuidad laboral siempre que sea posible.
La empresa, por su parte, ha señalado que el proceso se llevará a cabo mediante una "interlocución honesta" con los representantes de los trabajadores, con el objetivo de explorar alternativas que permitan minimizar el impacto del ajuste, aunque sin concretar de momento medidas adicionales más allá del propio expediente.
En paralelo, la filial española cerró 2025 con una facturación récord de 2.894 millones de euros, tras incrementar sus ventas un 4,8% e impulsar un 26% sus inversiones en el país hasta los 96 millones de euros, alcanzando así el nivel más alto de la última década, en un ejercicio marcado por el crecimiento de las exportaciones y la modernización de su capacidad industrial.























