Los expertos recomiendan hacer aportaciones periódicas, no usar dinero que se vaya a necesitar a corto plazo y desarrollar los hábitos de ahorro
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En los últimos años, invertir ha tomado relevancia en las conversaciones entre las generaciones más jóvenes para proteger su poder adquisitivo ante salarios estancados. De hecho, los clientes españoles de la Generación Z que invierten en acciones y fondos cotizados (ETFs) crecieron un 230% en 2025, según los últimos datos publicados por el banco digital N26.
Eso sí, para llegar a estas cifras se ha dejado de lado la idea de que la puerta de las inversiones solo está abierta para los expertos. "Durante años, la inversión se consideraba algo complejo, caro o reservado solo para expertos, mientras que el ahorro era la opción por defecto para la gran mayoría. Esto está empezando a cambiar", explicaba Antón Díez Tubet, director general de N26 para España y Portugal. Según sus datos, del total de quienes comenzaron a hacerlo el último año, apenas el 2% se considera "experto" en inversión, mientras que el 91% se define como principiante o novato. Díez achaca el fuerte aumento a la facilidades que hoy se tienen para empezar a invertir, como el no tener comisiones y el poder empezar con pequeñas cantidades, desde 50 o 100 euros.
Y es, precisamente, este primer paso el que se tiene que dar con precaución. "El tiempo es muy importante y el efecto del interés compuesto hace que se multiplique la inversión por varias veces", explica Rodrigo Blanco, director de Relación con Inversores de Horos AM. El interés compuesto permite que la cantidad inicial crezca gracias a los intereses que se van sumando cada periodo a la nueva cantidad más grande, como el efecto "bola de nieve". Por ejemplo, si alguien invirtió 100 euros en 2012, a día de hoy supone tener al menos 500 euros.
Por esto, Blanco destaca que es una actividad para mantener "el foco en el largo plazo", aunque el desconocimiento y la intención de obtener resultados rápidos puede poner en riesgo el presupuesto. Uno de los errores iniciales, es empezar con dinero que se necesitará a corto plazo por ser una pequeña cantidad, como el que usualmente se utiliza para gastos básicos o suministros. Además, señala que otro error que hace perder la visión de a largo plazo es seguir modas que intentan predecir cuando una acción va a subir muy rápido y poner todo el dinero en un solo producto, es decir, no diversificar.
Estas modas de inversión o burbujas están impulsadas por el FOMO (miedo a perderse algo por sus siglas en inglés), algo que es muy común en el sector y que suelen ignorar el valor real de los activos. Ocho de cada 10 inversores españoles ha experimentado FOMO financiero, según la plataforma de inversión Degiro. Generalmente, cuando la euforia inicial desaparece, la gran mayoría de los inversores minoristas sufren pérdidas masivas. Un ejemplo de esto fueron las criptomonedas meme durante el auge del mercado cripto en torno a 2022, que se llevaron la financiación de miles de inversores cuando el mercado colapsó.
Consejos de experto
"Al final nadie tiene una bola de cristal para predecir qué va a pasar en los mercados en los próximos meses o años, por lo que hay que tener un buen método de inversión y una visión de largo plazo", apunta Blanco. Sitúa en los primeros lugares la constancia. "Como no sabemos cuál es el mejor momento, es mejor hacer aportaciones periódicas, olvidarse de si en unos meses compraras más barato o más caro".
Además, el director de Relación con Inversores de Horos AM insiste en que no se debe utilizar dinero que se vaya a necesitar en los próximos cinco años. "Si cobras 1.500 euros, utilizar 1.300 para vivir", detalla Blanco, mientras que el restante se destina a inversiones, siempre pensando en que no darán resultados inmediatos. "Págate primero a ti mismo. Nada más cobrar la nómina, págate porque si esperas a final de mes seguramente ya no puedas o no tengas", algo que ayuda a crear hábitos y "evitar entrar en un pico de mercado".
Por otro lado, también destaca la importancia de invertir "en un producto que entendamos y que tenga unos resultados consolidados", es decir, que lleve más de 12 a 15 años con "buenas rentabilidades".
























