La Policía Nacional ha detenido a siete personas que abusaban de los trabajadores y les sometían a varias humillaciones
Actualizado
"A tartazo limpio". Así humillaban los responsables de varios call centers a los trabajadores que no cumplían los objetivos diarios. Un vídeo intervenido durante la investigación muestra cómo los empleados peor clasificados en un ranking interno eran obligados a recibir tartas en la cara delante de sus compañeros, en una escena que las autoridades califican de humillante y degradante.
La Policía Nacional ha detenido a siete personas —cuatro hombres y tres mujeres de mediana edad— como presuntas responsables de esta red dedicada a la explotación laboral de ciudadanos extranjeros en centros de llamadas ubicados en Madrid y Fuenlabrada. Entre ellos, uno situado en la calle Agustín Durán, 35 bis, en el distrito de Salamanca. Los arrestados son venezolanos, peruanos y españoles.
Según la Jefatura Superior de Policía de Madrid, la organización había implantado un sistema de control basado en la competitividad extrema. Cada jornada, los trabajadores eran clasificados en función del número de contratos conseguidos a través de llamadas telefónicas.
El último del ranking no solo fracasaba: era castigado públicamente. El premio consistía en recibir un tartazo en la cara ante la mirada del resto del equipo, en un intento de reforzar la presión y escarmentar a quienes no alcanzaban los objetivos.
Recompensas y correctivos
Pero no era la única medida. Los empleados estaban sometidos a una vigilancia constante y a una dinámica de recompensas y correctivos que, según los investigadores, buscaba asegurar la obediencia total.
La mayoría de las víctimas eran ciudadanos extranjeros sin permiso de trabajo. Esta situación de vulnerabilidad era aprovechada por los responsables de la trama para imponer condiciones laborales completamente irregulares.

El ranking de puntuación de los trabajadores.POLICÍA NACIONAL
Carecían de jornadas legales, descansos obligatorios, vacaciones o salarios dignos. Tampoco contaban con seguros médicos ni protección ante accidentes laborales. Además, los trabajadores debían seguir guiones telefónicos cerrados e invasivos diseñados para confundir a los clientes y lograr contrataciones de servicios o productos, una práctica que también está siendo investigada.
La investigación se inició tras detectarse múltiples centros que operaban bajo un mismo patrón. Con la colaboración de la Inspección de Trabajo y la Seguridad Social, los agentes lograron identificar hasta 15 call centers vinculados a la red.
Los responsables trataban de dificultar la actuación policial cambiando frecuentemente de ubicación, pero finalmente fueron localizados. El pasado 10 de marzo se llevó a cabo un operativo simultáneo en todos los centros, que culminó con la detención de los siete implicados. Los arrestados han sido puestos a disposición judicial como presuntos responsables de un delito continuado contra los derechos de los trabajadores.























