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A sus 53 años, Viviane Sassen es una de las figuras más influyentes y esquivas de la fotografía contemporánea. Capaz de transitar entre las campañas globales de alta costura para Louis Vuitton o Dior y las salas de museos de la talla del MoMA de Nueva York o la Bienal de Venecia, la creadora neerlandesa aún tenía una asignatura pendiente: una exposición individual en España.
Esa tarea se subsana desde este mes de junio hasta el 26 de julio en el Teatro Fernán Gómez - Centro Cultural de la Villa. En el marco de PHotoESPAÑA 2026, donde además ha sido galardonada, la artista presenta LUX & UMBRA, una propuesta que dinamita las convenciones de lo tradicional.
Fiel al lema del festival de este año: "Volver a imaginar", Sassen ha decidido renunciar a la línea de tiempo y plantea la sala como una instalación donde dialogan imágenes capturadas con décadas de diferencia. Una decisión que le ha permitido zambullirse en su propio legado: "Después de 30 años haciendo fotos, tengo un archivo enorme, regresar a él es como entrar en una tienda de caramelos donde puedes escoger cosas muy diversas", explica, "puedes extraer las imágenes de su contexto original y colocarlas en uno nuevo. Cambias la historia".

Viviane Sassen en la instalación de su exposición en Colón.MARÍA SANTAMARÍA
Ese puzle provoca que una instantánea de su serie africana Flamboya (2008) conviva con sus experimentaciones más recientes en collage y pintura, como la serie Cadavre Exquis. Para Sassen, esta exposición no es caótica, sino un reflejo de ella: "Las distintas series me pertenecen de algún modo; al final, todas son un autorretrato", revela. "Hay un hilo conductor: mi propia imaginación y las distintas facetas de mi personalidad que afloran en cada momento".
Si algo define el estilo visual de la neerlandesa es el uso del contraste. En sus composiciones, los rostros se eclipsan y las siluetas se difuminan en zonas de oscuridad absoluta. La sombra, lejos de ser un recurso formal, adquiere un peso conceptual que Sassen vincula directamente con el psicoanálisis: "El psicoterapeuta Carl Jung explica que cada ser humano carga con su propia sombra: esa parte de nuestra personalidad que nos asusta, de la que nos avergonzamos. Resulta fascinante adentrarse en ella", explica.

La fotografía 'Eudocimus Ruber', de la serie 'De barro y loto', creada en 2017 por la fotógrafa neerlandesa.EL MUNDO
Esa ambigüedad se traslada a su representación de la anatomía humana. En LUX & UMBRA, las extremidades se entrelazan de tal manera que el espectador a menudo es incapaz de discernir los límites físicos del cuerpo humano. Sassen, cuyo padre era médico y pasó su infancia en Kenia junto a un centro de niños con secuelas de polio, relata el peso de su niñez en la fotografía. "Ellos tenían malformaciones físicas, pero yo era demasiado pequeña para comprender que era una enfermedad grave y los veía hermosos".
Es en la aproximación al desnudo y a las figuras femeninas donde el discurso de Viviane Sassen se distancia por completo de la cosificación tradicional de la industria de la moda. "Mi trabajo puede resultar erótico pero nunca adopta la mirada masculina", afirma. "Creo que todas las mujeres llevan dentro esa energía tan poderosa que no está ahí para el simple disfrute de la mirada del hombre. Hay alegría y humor en mi obra, incluso un punto de rebeldía, de decir 'que os jodan'. Es feminista".
Es imposible desligar a Sassen de sus trabajos en el continente africano. Sin embargo, en el clima político actual, la representación de realidades ajenas por parte de autores europeos genera debates sobre la apropiación cultural y la mirada poscolonial. Sassen afronta el tema desde sus propias dudas y confiesa que decidió cambiar de rumbo de forma consciente: "Durante un tiempo me alejé de la temática africana porque sentí que era el momento de dar un paso atrás, había surgido una nueva generación de fotógrafos africanos, afroamericanos y de la diáspora".
Con todo, reivindica la honestidad de su archivo: "Creo que el trabajo que hice en su día lo realicé con una gran integridad, por lo que sigo respaldándolo. Pero estoy abierta a esas preguntas difíciles porque considero que debemos seguir cuestionándonos estas cosas".Respecto al futuro de la creación bajo la sombra de la IA, la fotógrafa tiene claro que la clave es que "en el arte, solo podemos sentir verdaderamente lo que el artista intenta transmitir si hay un ser humano".
Tras treinta años de oficio, la joven que disparaba en Kenia guiada por la urgencia ha dado paso a un nombre consolidado que mantiene intacta su esencia. "Ahora me resulta más fácil lograr una buena fotografía", concluye Sassen. "Crear sigue siendo un proceso solitario, interno e intuitivo. La única diferencia es que, al envejecer, aprendes a respetar y a confiar mucho más en ti".
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