



















Durante los primeros compases, el entrenador -ataviado con deportivas y chaqueta de ch�ndal- hace aspavientos, en se�al de desaprobaci�n, gesticula con fuerza y se inclina balance�ndose mientras alza la voz. Minutos despu�s, observa silente la acci�n a la que niega sutilmente con la cabeza para acabar enterrando la cara entre las manos, con un gesto de derrota y abatimiento, mientras permanece sentado en el banquillo. Frente a �l, en lugar de 11 jugadores, tiene a tres magistrados que decidir�n si pasar� los pr�ximos tres a�os en la c�rcel.
El t�cnico -�con 30 a�os de experiencia� en el oficio, seg�n repite en varias ocasiones- se enfrent� esta semana a un juicio en la Audiencia Provincial de Madrid acusado de un delito de amenazas graves (por el que la fiscal�a le pide un a�o y 11 meses de c�rcel) y un delito contra la dignidad (por el que le piden un a�o) por unos sucesos ocurridos en su club de f�tbol amateur del distrito de Usera, donde hizo el gesto de una pistola con sus manos, apunt� a la cabeza del padre de un jugador y le espet� un �Te voy a dar un tiro en la cabeza�, precedido de una serie de improperios.
La sucesi�n de acontecimientos arranca con una travesura infantil. Un ni�o de ocho a�os juega con su patinete, corriendo de un lado a otro de las gradas del campo de f�tbol. Dos empleados del club le llaman la atenci�n: �No se puede circular con patinete por esa zona�, le advierten. Entonces, la madre se acerca a ellos para afearles que rega�en a su hijo. ��D�nde pone que no se puede andar con la patineta?�, pregunta. Seg�n su relato, la respuesta no es una norma se�alizada, sino una bater�a de insultos: �Borracha de mierda�, �mala madre�, �puta�.
El ambiente se enrarece a toda velocidad y el entrenador se acerca, seg�n su versi�n, para mediar. Instantes despu�s, el padre del ni�o llega �muy alterado�, seg�n un testigo del club que atribuye al padre frases como �Comehuevo, mamahuevo o ya se dio la vaina all��. El corrillo ya lo forman siete personas y las voces se cruzan. �En un campo de f�tbol en seguida la gente se arremolina�, dir� otro testigo.
En ese punto aparece el acusado. Dice que pidi� al padre del ni�o que se llevara a su mujer del campo. �Me empez� a llamar mamahuevos, fascista, racista...�, explica el entrenador. �Le dije: 'Panchito de mierda' y luego me acalor��. Tambi�n admite otra frase: �Si tengo una pistola te quito la tonter�a�.
La versi�n de la familia es m�s concreta. El padre sostiene que mantuvo una actitud educada, que no llam� �fascista� al acusado porque en aquel momento �desconoc�a el significado de esa palabra� y que, cuando llega a la escena, escucha al entrenador decir �yo apoyo a Vox, a la ultraderecha, a estos panchitos inmigrantes de mierda los echaba de aqu�, los mataba a todos�. Y a�ade el gesto: la mano simulando un arma. �Yo le voy a dar un tiro en la cabeza�.
La madre lo califica m�s hostil. �Lleg� el acusado y los tres [en referencia a los hombres que hab�an abroncado a su hijo] ofendi�ndome�. �Me dijo que me iba a disparar en la cabeza, que mataba a todos los inmigrantes, que 'yo soy de Vox y no os quiero aqu�'�. Despu�s de la retah�la de insultos, el entrenador se march� hacia su coche y ella le sigui� mientras le grababa. �Vete al carro a por la pistola si quieres, pero yo voy a llamar a la polic�a�, le espet�. Sin embargo, el entrenador, que abri� el maletero mientras miraba a la mujer, no sac� una pistola, sino una red de balones que le entreg� al utillero. La mujer recuerda tambi�n la reacci�n de su hijo: �No durmi�. Dec�a que 'le iban a matar a su mam�'�.
Lejos de aportar luz, la declaraci�n de los testigos del club ofusca a�n m�s la escena. Uno de los que llam� la atenci�n al menor se limit� a confirmar que el patinete fue el origen pero no atribuye frases concretas: �All� se escucharon muchas cosas�. El otro testigo, de 81 a�os, respondi� a todas las preguntas con la misma frase: �Hubo intercambios de palabras�. No habl� de amenazas concretas y achac� la falta de concreci�n a la edad: �Han pasado m�s de tres a�os y la memoria...�.
Sin embargo, la fiscal record� c�mo, durante las diligencias, uno de estos testigos asegur� que el acusado dijo que se refer�a a los iberoamericanos como �panchitos� porque �estaba acostumbrado a tratar con ellos�.
Unas afirmaciones que el acusado trat� de rebatir durante su �ltima palabra en un discurso que concluy� al borde del llanto, durante el que insiste en que �no ser�a capaz de reconocer por la calle� a la pareja del encontronazo. Tambi�n asegura no ser �racista� y haber participado en �la organizaci�n de una liga latina�: �Ellos tienen su idiosincrasia, su ser, yo soy una persona que les he llevado bien. Nunca he tenido un problema con ellos�... Al menos hasta el d�a que pronunci� las palabras que le sentaron en el banquillo.
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